Dar a conocer la figura del científico forense dentro de las instituciones de procuración de justicia es el reto para Zaira Citlalli Acevedo Ramírez y Eva María Leal Mena, egresadas con mención honorífica de la primera generación de la Licenciatura en Ciencia Forense de la Facultad de Medicina de la UNAM, pues aseguran que “es importante que los casos legales puedan resolverse con pruebas científicas”.

En 2013, la máxima casa de estudios integró a su oferta académica la carrera de Ciencia Forense, la cual, a partir de bases en Medicina, Química, Antropología, Derecho, Psicología y Criminalística, brinda a los egresados la capacidad de identificar y analizar aspectos relevantes de los indicios físicos, testigos y personas implicadas en un hecho delictuoso.

“Es una carrera de alta exigencia que requiere de tiempo completo, esfuerzo, constancia y responsabilidad”, aseguró Zaira Citlalli, quien, a sus 22 años, es una de los 11 estudiantes aprobados en el examen profesional, el cual tuvo una duración de 12 horas y se dividió en cinco etapas.

La primera fue la escena del crimen, en la que los alumnos procesaron el lugar y recolectaron indicios biológicos, como sangre, larvas y semen, y verificaron la cadena de custodia; después, al interior de un laboratorio, realizaron pruebas confirmativas; en la tercera etapa, se verificaron los dictámenes de Antropología y Odontología de un caso aislado mediante el estudio de un esqueleto; más adelante, a partir de lo observado en la escena del crimen y una carpeta de investigación, los alumnos desarrollaron la teoría del caso, que abarca los hechos, cuestiones jurídicas y las probatorias (pruebas periciales, testimoniales y documentales); por último, hicieron la defensa de un dictamen, tal como sucede en los juicios orales.

Actualmente, Eva María es becaria en la Auditoría Superior de la Federación y, pese a que durante la carrera tuvo mayor relación con delitos penales, está interesada en tratar los de materia fiscal, o bien, desempañarse como consultora técnica, una figura del nuevo sistema penal. “En los juicios orales muchas veces los abogados no entienden lo que está diciendo el perito y no saben qué preguntas hacer; el consultor puede asesorarlo e identificar si el perito está hablando con la verdad. Esto puede aplicarse en defensoría pública”, añadió.

Por su parte, Zaira Citlalli dijo que también le gustaría desempeñarse como asesora, sin embargo, reiteró la importancia de involucrarse en la práctica previamente. “Hice mi Servicio Social en el área de servicios periciales de la Procuraduría General de la República, por ello me gustaría regresar o entrar a alguna otra procuraduría para conocer el trabajo de campo y orientar adecuadamente”.

Ambas están conscientes de que, como “punta de lanza” de una licenciatura, deben ser pacientes y tenaces. “Es una gran responsabilidad, ya que en México no existe nuestro perfil laboral y debemos abrirnos puertas; por otro lado, es un orgullo formar parte de una primera generación en la que tanto las instituciones que nos apoyan, como los profesores y nosotros, hemos hecho de la carrera lo que es hoy en día”.

Valeria Cuatecatl