Con el objetivo de brindar recursos prácticos para enfrentar los retos que implica la vida universitaria, se realizó la conferencia “Regulación emocional y estrategias de afrontamiento”, por la psicóloga Rebeca Hernández Sierra, especialista en terapia dialéctico conductual y colaboradora en el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina.

La sesión, organizada por el Programa de Salud Mental para la Comunidad de la Facultad de Medicina (PROSAM) en el marco de las Semanas de Desarrollo de Herramientas para el Arranque Integral, comenzó con ejercicios físicos ligeros para “activar” al público: estiramientos, movimientos articulares y un par de gritos colectivos para liberar tensión y energía. La psicóloga explicó que estas actividades no eran meramente recreativas, sino que formaban parte de la conexión cuerpo-mente necesaria para identificar y manejar estados emocionales.

Posteriormente, se realizó una breve dinámica grupal en la que los asistentes compartieron, de manera voluntaria, las emociones que sentían en ese momento: ansiedad, nervios, miedo, entusiasmo, felicidad y confusión, entre otras.
La psicóloga subrayó que todas las emociones son válidas y que, lejos de clasificarlas como “positivas” o “negativas”, deben entenderse como señales que orientan nuestras decisiones. “Las emociones nos dan dirección, pero debemos reconocerlas y regularlas para que no nos dominen”, enfatizó.





A lo largo de la conferencia, se abordaron diversos ejes temáticos, como la identificación de emociones y sensaciones físicas asociadas, en donde varios estudiantes compartieron dónde perciben en su cuerpo sentimientos como miedo, enojo o sorpresa, validación emocional, lo que implica aceptar y poner nombre a lo que se siente para poder actuar de manera congruente, mitos comunes como “los hombres no deben llorar” o “mostrar emociones es signo de debilidad”, desmentidos por la evidencia de que la expresión emocional es parte de la salud mental, y factores que dificultan la regulación emocional, como la sobrecarga de responsabilidades, falta de habilidades para identificar sentimientos y condicionantes biológicos.


Asimismo, la especialista presentó herramientas prácticas para el manejo y regulación emocional, entre ellas destacó: 1) Verificación de hechos: analizar objetivamente la situación que genera la emoción; 2) Acción opuesta: actuar de manera consciente y contraria al impulso que provoca una emoción desproporcionada; 3) Resolución de problemas: describir la situación, identificar metas, generar opciones, elegir la más viable y evaluar su efectividad.


La ponente recordó la importancia del autocuidado como pilar para la salud mental: mantener una higiene del sueño adecuada, alimentarse de manera equilibrada, realizar actividad física, moderar el consumo de sustancias y buscar apoyo cuando sea necesario. También invitó a practicar la autocompasión, definida como el trato amable hacia uno mismo ante los errores o dificultades, reconociendo el esfuerzo y evitando la autocrítica excesiva.
La conferencia no fue únicamente informativa, pues se incluyó ejercicios de conciencia corporal como prestar atención a los dedos de los pies para “anclarse” al presente, participación activa con micrófono abierto y dinámicas lúdicas grupales como la popular ronda rítmica “Alele”, que fomentó la interacción y el sentido de comunidad.

La experta concluyó recordando que las emociones, lejos de ser obstáculos, pueden convertirse en aliadas si se aprenden a reconocer, validar y canalizar adecuadamente. Reiteró que el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental está disponible para acompañar a las y los estudiantes que lo requieran, y motivó a las y los asistentes a aplicar desde hoy lo aprendido para fortalecer tanto su vida académica como personal.
Jorge Ugalde


