En el marco de la bienvenida a la Generación 2026, el auditorio “Dr. Raoul Fournier Villada” de la Facultad de Medicina fue el escenario de una ponencia que conmovió e inspiró a estudiantes, académicos y autoridades. La conferencia magistral estuvo a cargo de la doctora Tessy María López Goerne, pionera en el desarrollo de la nanomedicina catalítica, disciplina que ha abierto nuevas rutas en el tratamiento de tumores cerebrales malignos como el glioblastoma multiforme.

La Profesora Investigadora Titular “C” de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, subrayó la relevancia del tema para las distintas áreas de estudio de las y los alumnos que están iniciando su camino en el área de la salud, y recordó su formación académica y profesional, desde sus estudios en la Universidad Autónoma Metropolitana hasta su estancia en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez”, donde creó un laboratorio de nanopartículas aplicadas a enfermedades neurológicas y cáncer.
A su vez, prestó un momento para relatar su historia personal y motivación a este campo de estudio: “Estoy totalmente casada con el cáncer, mi papá murió de cáncer a los 56 años, mi mamá murió de cáncer cuando yo tenía 35 años, y yo misma he tenido siete veces cáncer, y seguramente tengo una misión muy importante porque aquí estoy”, afirmó.

Este trasfondo motivó la creación de una red internacional de nanomedicina catalítica y el desarrollo de terapias experimentales que hoy muestran resultados alentadores.
Durante su exposición, explicó que su equipo decidió romper con la práctica convencional de la quimioterapia, cuestionando su impacto devastador en el organismo: “No vamos a atacar tumores con quimioterapia. No vamos a poner a competir nuestras células sanas con las células malignas a ver quién gana. Porque la quimioterapia es un veneno”. En su lugar, desarrollaron un “nanobiocatalizador” a base de nanopartículas, capaces de dirigirse específicamente al ADN de las células tumorales y romper los enlaces críticos de sus bases nitrogenadas, sin afectar a las células sanas.
La doctora ilustró los avances alcanzados: en modelos animales, este tratamiento logró una reducción de tumor del 85%, frente al 30% conseguido con cisplatino, el estándar de la quimioterapia. Además, compartió que el catalizador no produce los efectos secundarios asociados a los fármacos tradicionales.
Otro eje de la conferencia fue la aplicación de la inteligencia artificial (IA) en el diagnóstico y tratamiento. La doctora López Goerne subrayó su utilidad en la planeación quirúrgica y el seguimiento de los pacientes: “¿Para qué nos sirve la inteligencia artificial? Para obtener un diagnóstico más rápido y preciso. Los algoritmos de “deep learning” pueden delinear hasta dónde llega el tumor y hasta dónde está la sustancia blanca. Así no se hará una operación más grande de lo que se debe”.

Destacó además su papel en la detección temprana de recurrencias tumorales mediante el análisis de biomarcadores en sangre o líquido cefalorraquídeo: “La inteligencia artificial ha sido maravillosa para detectar la recurrencia en un paciente. Como ven, los tratamientos son personalizados ahora”.
No obstante, advirtió a las y los futuros médicos que la tecnología no puede sustituir la relación humana con los enfermos: “No van a poder tratar al paciente con inteligencia artificial. Tienen que estar frente a frente con su paciente y conocerlo, saber quién es. Cada paciente es un individuo, es único”.
La ponencia incluyó relatos de pacientes tratados con este innovador método. Entre ellos, destacó el caso de un paciente canadiense con glioblastoma primario y cinco metástasis: “Lo único que quería era estar con sus hijos, hablar y jugar con ellos, llegó en silla de ruedas y sin poder hablar. Se fue caminando y tuvo cinco años de supervivencia, viendo crecer a sus hijos”.
De igual manera, compartió que en el Hospital Infantil de México Federico Gómez, 10 niños en cuidados paliativos recibieron el nanobiocatalizador de manera experimental y “los 10 niños siguen vivos”, resaltó con entusiasmo la doctora López Goerne, algunos con sobrevidas que ya superan los siete años.


Actualmente, su grupo desarrolla una nueva generación de nanobiocatalizadores orientados a atacar no sólo el ADN, sino también lípidos y genes asociados al crecimiento tumoral, con miras a iniciar protocolos en 2026.
La comunidad reconoció con prolongados aplausos la trayectoria y aportaciones de la doctora Tessy, cuya labor científica y humanista demuestra que la innovación tecnológica y la sensibilidad humana pueden caminar de la mano en beneficio de los pacientes.
Jorge Ugalde


