Con el objetivo de abordar los retos que enfrentan las y los docentes y cómo afectan el compromiso que tienen en sus tareas cotidianas en contextos clínicos, la División de Estudios de Posgrado (DEP) de la Facultad de Medicina organizó una mesa de reflexión integrada por profesores de la Facultad.
En el auditorio “Dr. Alberto Guevara Rojas”, la doctora Liz Hamui Sutton, académica de la DEP, resaltó la importancia de fortalecer la formación docente, el reconocimiento institucional, la calidad educativa en beneficio de las futuras médicas y médicos, así como de los pacientes.
En ese sentido, planteó que la mayoría de los profesores de especializaciones médicas no iniciaron en la docencia por decisión propia, sino “porque fueron invitados por otros profesores o por otros jefes de servicio a dar clase a los residentes o a los internos de pregrado”.

Asimismo, la doctora Hamui Sutton resaltó que muchos de ellos carecen de preparación pedagógica: “Sabían su especialidad, sabían su tema, pero la verdad es que no tenían idea de la parte pedagógica”. Aun así, la motivación intrínseca, “la vocación, el amor a la docencia y a los estudiantes” ha sido clave para que mantengan el compromiso docente.
Por su parte, la doctora Alejandra Sánchez Guzmán, encargada del Programa de Atención, Acompañamiento y Canalización a las Violencias en la Facultad, expuso que el compromiso docente no puede entenderse únicamente como un asunto individual, sino dentro de un entramado organizacional. “Los hospitales son organizaciones vivas donde hay una serie de estructuras jerárquicas, de valores y de relaciones de poder que inciden en cómo voy a ejercer esa docencia”, explicó.

También, señaló que “generalmente el objetivo de las instituciones de salud no es formar médicos, es dar atención”, lo que repercute en el poco reconocimiento institucional hacia los docentes.
En su oportunidad, la doctora América Berenice Martínez Salinas, jefa de la Sección Académica de Capacitación Docente, invitó a reflexionar sobre una experiencia común: “¿Cuántos de nosotros tuvimos un profesor cuando estudiábamos medicina que era muy bueno en la parte clínica, quirúrgica, pero que no tenía esas habilidades para enseñar?”.
Insistió en que “ser buen clínico no te garantiza ser un buen docente”, por lo que subrayó la necesidad de impulsar competencias pedagógicas, de liderazgo y de profesionalismo.
Además, recalcó que la formación docente debe ser flexible, adaptándose a los tiempos y necesidades de los médicos: “La formación docente no es un requisito administrativo, la formación docente es un compromiso ético”.
Posteriormente, el doctor Geovani López Ortiz, Profesor de Carrera Asociado C de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad, centró su intervención en el tema del reconocimiento, advirtiendo que “la docencia en medicina enfrenta desafíos estructurales que comprometen su calidad y sostenibilidad”.

Igualmente, destacó que los programas pedagógicos existentes son “escasos, fragmentados o voluntarios”, lo que limita las competencias docentes y genera riesgos de enseñanza autoritaria o poco efectiva. Incluso, apuntó que actualmente “no hay tiempo protegido para la docencia o para la investigación”.
De ese modo, propuso una estrategia integral basada en cinco ejes: “Formación pedagógica obligatoria y progresiva”, “Desarrollo de habilidades de comunicación para la enseñanza clínica”, “Reconocimiento institucional mediante estímulos académicos y económicos”, “Protección del tiempo docente” y “Evaluación formativa orientada a la mejora continua”.
“Si no se atiende en estas áreas, el riesgo es perpetuar un círculo vicioso en el que los nuevos profesionales ingresen a la docencia sin preparación pedagógica, reproduciendo deficiencias en la enseñanza y en la práctica clínica”, advirtió.
Finalmente, la doctora Liz Hamui agradeció a los ponentes y destacó que la Universidad debe asumir un papel activo: “Lo que no tengo duda es que tenemos que invertir en la formación de nuestros médicos y en su formación docente específicamente, porque la viabilidad de la formación de nuestros médicos pasa por ahí”.

Asimismo, planteó la necesidad de transformar funciones y estructuras, como la del jefe de Enseñanza, para que no sólo se concentre en tareas administrativas, sino también en promover espacios de encuentro, innovación y mejora educativa dentro de las sedes clínicas.
Con el objetivo de abordar los retos que enfrentan las y los docentes y cómo afectan el compromiso que tienen en sus tareas cotidianas en contextos clínicos, la División de Estudios de Posgrado organizó esta mesa de reflexión integrada por profesores de la Facultad. La doctora Liz Hamui resaltó la importancia de fortalecer la formación docente, el reconocimiento institucional, la calidad educativa en beneficio de las futuras médicas y médicos, así como de los pacientes: “Su vocación, el amor a la docencia y a los estudiantes” ha sido clave para que mantengan el compromiso docente.
María Morales


