Mi nombre es Jenny Vilchis Gil, soy docente de la asignatura de “Alimentación y Salud Pública” en la Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana de la Facultad de Medicina y Jefa de la Unidad de Investigación Epidemiológica en Endocrinología y Nutrición del Hospital Infantil de México Federico Gómez. Estudiar Nutrición para mí fue una experiencia formativa completa que combinó teoría, práctica y compromiso social que me preparó para contribuir activamente a la salud pública y salud nutricional de la población.
Considero fundamental integrar el conocimiento científico con la realidad social en la formación de nuestras y nuestros futuros profesionales de la salud; deben estar preparados para enfrentar retos complejos, adaptarse a contextos diversos y trabajar de manera interdisciplinaria para generar un impacto positivo en la salud de la población. Ellas y ellos son agentes clave para transformar el panorama sanitario de México, que hoy enfrenta una situación alarmante, marcada principalmente por enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes tipo 2, la hipertensión y la obesidad. Estas condiciones representan una carga significativa para el sistema de salud y afectan la calidad de vida de millones de personas.
Es indispensable que comprendan estas problemáticas en profundidad y desarrollen habilidades para intervenir de manera efectiva, promoviendo estilos de vida saludables, la prevención y el manejo integral de las enfermedades. Asimismo, considero esencial fomentar en ellas y ellos el pensamiento crítico y la actualización constante, para que puedan evaluar evidencias, cuestionar información y mantenerse siempre al día con los avances científicos. Pero, al mismo tiempo, es importante inculcar valores de ética y un compromiso profundo tanto con cada persona como con la sociedad en general.
Yo les diría a los jóvenes que cultiven el hábito de aprender constantemente. La nutrición no sólo se trata de conocer alimentos o dietas, sino de entender cómo influyen en la salud de las personas considerando siempre el contexto social y cultural. Es fundamental que desarrollen un pensamiento crítico para evaluar la información científica, que sean creativos al buscar soluciones prácticas y adaptadas a las necesidades reales de las comunidades.
También les diría que valoren la importancia de la comunicación efectiva, ya que gran parte de nuestro trabajo es educar, motivar a las personas para que adopten hábitos saludables. Los animaría a ser perseverantes y a confiar en sus capacidades, porque, aunque el camino puede tener retos, la satisfacción de contribuir a mejorar la salud, la calidad de vida de las personas es inmensa y muy gratificante.
Estudié la Licenciatura en Nutrición en la UAEM porque me impulsó el interés por la salud, la alimentación, la calidad de vida de las personas, el poder ofrecer una alimentación adecuada con una atención nutricional ajustada a las necesidades fisiológicas y patológicas de las personas.
Durante mi formación en la Licenciatura viví una experiencia académica enriquecedora que me permitió desarrollar habilidades para diagnosticar el estado nutricio de los pacientes, así como orientación en alimentación. Además, tuve la oportunidad de innovar, aplicar conocimientos científicos actualizados; esta formación integral me preparó para desempeñarme en entornos locales y regionales, fomentando mi capacidad para trabajar tanto de manera individual como en equipos transdisciplinarios.
Durante mi Servicio Social, tuve la oportunidad de participar en proyectos de investigación enfocados en niños con resistencia a la insulina, hígado graso y diabetes. Esta experiencia me hizo reflexionar sobre la magnitud de los problemas de salud que comienzan desde la infancia, así como el enorme desafío que representa modificar los estilos de vida de las personas para mejorar su bienestar y prevenir enfermedades a largo plazo.
Así, durante mi formación de posgrado tanto en salud pública como en epidemiología surgió mi compromiso con el bienestar de las personas y las comunidades, donde comprendí que para lograr un impacto real y duradero en la calidad de vida no basta con atender a nivel individual, sino que es fundamental abordar los problemas de salud desde una perspectiva colectiva y preventiva. Esta formación me permitió posteriormente diseñar estudios de intervención que respondan a las necesidades reales de la comunidad, que promuevan la salud nutricional de la población, por lo cual, actualmente, dirijo estudios de intervención educativa a nivel comunitario.
Lo que me motivó a seguir una línea de investigación relacionada con el sobrepeso y la obesidad fue mi participación en un estudio de cohorte durante mis estudios de posgrado, aunque el objetivo principal del estudio no era evaluar el estado nutricional, se realizaron mediciones antropométricas en diferentes momentos a lo largo de 4 años. Fue entonces cuando observé que las y los niños diagnosticados con obesidad al inicio del estudio mantuvieron esta condición a lo largo de toda la cohorte. Esta realidad me hizo comprender la gravedad y persistencia del problema, así como la necesidad urgente de intervenir desde edades tempranas para prevenir complicaciones futuras en el estado de salud.
Para la enseñanza en el aula utilizo estudios que muestran cómo el sobrepeso y la obesidad son el antecedente para el desarrollo de una gran cantidad de enfermedades, pero que además pueden prevenirse. Además, incorporo estrategias basadas en evidencia para la prevención, promoción de estilos de vida saludables, la importancia de la actividad física, alimentación saludable y cómo estas intervenciones pueden implementarse en diferentes contextos, incluyendo el ambiente escolar o familiar. Esto ayuda a que las y los futuros profesionales de la salud entiendan la necesidad de abordar estos problemas desde un enfoque integral y multidisciplinario, promoviendo siempre la prevención.
Como mujer en el ámbito científico y académico, uno de los mayores retos que he enfrentado ha sido equilibrar mis responsabilidades personales y profesionales. Sin duda, una de las experiencias más desafiantes ha sido la maternidad, pues combinar el cuidado de mis hijos con mi dedicación a la ciencia y la academia ha requerido esfuerzo y adaptación de una manera constante. Las mujeres tenemos la capacidad de hacer ciencia, de pensar críticamente y también de tomar decisiones.


