En el marco de la 10a Feria del Libro de Ciencias de la Salud, el licenciado Francisco Raúl Castell Bautista, del Centro de Estudios Jurídicos Carbonell, ofreció una charla para las y los estudiantes de medicina, alertando sobre los riesgos legales de la mala praxis y enfatizando la importancia de la prevención a través de protocolos claros y una comunicación efectiva con el paciente.

El ponente definió el “acto médico complejo” como un concepto avalado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación que comprende tres fases integrales: diagnóstico, terapéutica y recuperatoria. La desviación de los estándares de la Lex Artis (el protocolo médico aceptado científicamente) en cualquiera de estas fases puede derivar en demandas por responsabilidad civil.

También explicó que existen dos vías principales de responsabilidad: “Contractual, que surge del incumplimiento de un contrato o acuerdo de prestación de servicios médicos. En estos casos, la carga de la prueba recae sobre el médico, quien debe demostrar que actuó con diligencia. Extracontractual: Se da cuando no existe un contrato explícito, pero se vulnera el deber general de no dañar a otro.”

El especialista también destacó que la mayoría de los litigios se pueden prevenir con dos herramientas fundamentales: “Consentimiento Informado Válido. Lejos de ser un simple “formato” o “machote”, debe ser un proceso de diálogo donde se explique al paciente, en lenguaje claro y accesible, los procedimientos, riesgos, alternativas y posibles resultados; debe ser específico para cada procedimiento y para cada paciente, considerando su historial y condiciones particulares. Este proceso garantiza la autonomía del paciente para decidir sobre su cuerpo y su tratamiento”.

En tanto, el Expediente Clínico Completo y Veraz, es un  documento que representa el blindaje principal del médico, donde debe registrar de manera meticulosa cada paso del acto médico complejo, incluyendo opiniones de otros colegas en casos de diagnósticos complejos o urgentes. “Un expediente bien llevado es la prueba más sólida de que se actuó conforme a los estándares profesionales.”

Finalmente, concluyó: “La medicina es una ciencia de medios, no de resultados. Lo que la ley exige y juzga no es un resultado fallido, sino el haber seguido todos los medios y protocolos establecidos con diligencia, documentación impecable y un consentimiento informado genuino”.

Miguel Garduño