“Las prácticas científicas no están inmunizadas frente a los valores culturales. Eso incluye cómo entendemos las diferencias biológicas entre hombres y mujeres cis-género. Lo que intento hacer es reinterpretar críticamente cómo los sesgos androcéntricos han estado presentes en los estudios que comparan las biologías de hombres y mujeres cisgénero”, expresó la doctora Lu Ciccia, del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la UNAM.
En el marco de la 10° Feria del Libro de Ciencias de la Salud, se presentó el libro La invención de los sexos: cómo la ciencia puso el binarismo en nuestros cerebros y cómo los feminismos pueden ayudarnos a salir de ahí, de la doctora Lu Ciccia.
“Me parece un espacio súper importante porque siempre ligamos los estudios de género con las humanidades, como si nada tuvieran que ver con las ciencias exactas y naturales. Sin embargo, lo que planteo en este libro es que la perspectiva de género no es una opción en estas disciplinas, sino una responsabilidad”.


Asimismo, abordó la necesidad de diferenciar entre sexo y género: “Históricamente los feminismos han hecho una distinción entre sexo y género. El problema hoy es que se sigue asumiendo que lo biológico está libre de cultura y que lo social no se expresa biológicamente. Pero fenómenos como la plasticidad y la epigenética muestran lo contrario: la biología nunca está libre de cultura”.
Durante la actividad, organizada en el auditorio “Dr. Alberto Guevara Rojas”, moderada por Camila García López y Mariana Citlali Vázquez López, estudiantes de la Licenciatura en Neurociencias, se generó un espacio de diálogo entre la ciencia, feminismo y sociedad, poniendo sobre la mesa la necesidad de cuestionar los discursos biomédicos que han legitimado la idea de que existen “diferencias naturales” entre hombres y mujeres cisgénero a lo largo de la historia.


“Es un recorrido que revela los sesgos con los que se legitima la diferencia sexual, contribuyendo a la supremacía del cis varón blanco heterosexual y propietario. Lu propone que fue necesaria la reducción de la mente al cerebro para poder legitimar esta jerarquización de los cuerpos”, indicó la estudiante Camila García.
Durante la ronda de preguntas, un participante planteó el tema de las diferencias de habilidades entre hombres y mujeres, como la verbal y la visoespacial. En ese sentido, la doctora Lu explicó con claridad que “la experiencia social está generizada y puede expresarse biológicamente, por ejemplo en correlatos respecto de ciertos patrones de activación neuronal. Además, es importante destacar que no hay diferencias absolutas para ningún parámetro biológico, sólo diferencias “en promedio”, y propongo que debemos contextualizarlas en el marco de las normativas de género”.


“En neurociencias sucede lo que llamamos el sesgo de causalidad: asumir que una correlación es sinónimo de causalidad. Vemos que las mujeres cis tienen más fluidez verbal y los hombres cis más habilidades visoespaciales, pero eso no prueba que las hormonas lo causen. Son correlaciones comportamentales que deben entenderse a la luz de las normativas de género, y pueden reflejarse en nuestros estados cerebrales, porque el género se expresa biológicamente”, señaló la doctora Lu.
De igual modo, añadió que esas diferencias pueden estar relacionadas con la socialización y las prácticas culturales: “El entrenamiento informal en habilidades visoespaciales, como los videojuegos, es una actividad generizada. Eso puede explicar diferencias observadas en estudios de activación neuronal. No podemos atribuirlas a una suerte de “naturaleza”.
Asimismo, la conversación también abordó escenarios futuros, como la posibilidad de gestaciones fuera del cuerpo humano: “Siempre estamos en un contexto cultural y biomaterial. Incluso en la gestación, hay un diálogo con el cuerpo que gesta y un intercambio genético. Nuestras células no son impermeables a nuestros contextos. Las fronteras son mucho más difusas de lo que solemos interpretar a través de la categoría de sexo”, reflexionó la doctora Lu.
Finalmente, se invitó al público a continuar el debate y a revisar los ejemplares disponibles en el marco de la Feria, lo que consolidó el evento como un espacio de reflexión crítica sobre cómo la ciencia y el género se entrelazan en la construcción del conocimiento.
María Morales


