Para continuar con el ciclo “6 Noches de Historia, 6 Noches de Museos”, el Palacio de la Escuela de Medicina fue sede, el pasado miércoles 27 de agosto, de la tercera sesión del Seminario de Historia titulado “Fiestas y representaciones del poder novohispano”, a cargo del dramaturgo y director de escena Francisco Hernández, en un evento dirigido a público general y guías del Palacio.
Hernández inició su disertación contextualizando la vida en la Ciudad de México durante el siglo XVI, basándose en crónicas históricas y en su experiencia personal en el Centro Histórico desde 1998. Destacó la transformación urbana y social de la ciudad, desde la Conquista hasta la consolidación del Virreinato, citó a Bernal Díaz del Castillo: “Cosas nunca vistas ni oídas, como si estuviéramos en un libro de encantamiento de Amadís de Gaula”, haciendo referencia al impacto que causó la ciudad de México-Tenochtitlán en los españoles.

Relató cómo, tras la caída del imperio de Tenochtitlán, la ciudad quedó destruida: “Llegamos a 1521, 13 de agosto de 1521, un martes 13, día de lluvia, martes 13, cayó una tempestad, la ciudad de México-Tenochtitlán ha resistido durante 90 días. Ese martes 13 hay un silencio absoluto y es apresado Cuauhtémoc. La ciudad quedó destruida. Hay un hedor terrible en estas calles que secundan a la Plaza Mayor. Los templos están destruidos”.
Hernández se centró en dos eventos clave del siglo XVI que ejemplificaban la relación entre fiesta, cultura y poder: la conjura de Martín Cortés (1565) y la procesión de reliquias de los jesuitas (1578). Sobre el primero, explicó: “En la casa de los hermanos Ávila ubicada cerca del Templo Mayor, se organizó una fiesta donde se coronó simbólicamente a Martín Cortés (hijo de Hernán Cortés) como ‘emperador de México’. Se imaginan ustedes qué habrán dicho en esta ocasión. Tenemos una fiesta del Renacimiento, con máscaras, elementos festivos ultramontanos. No sabemos qué dijeron, pero el desenlace fue que le cortan la cabeza a los hermanos Ávila allí en la Plaza Mayor y a Martín Cortés lo prende la audiencia.”

En cuanto al segundo, relató: “Los jesuitas, para demostrar su presencia, su aparato de poder, hacen un desfile con 214 reliquias. Una espina de la corona de Cristo, un pedazo del manto de la Virgen de Guadalupe, huesos de San Pablo y San Pedro. Se arma todo un aparato festivo: 214 palios, cada palio trae seis personas, multipliquen. Ordenaron que se van a colocar esencias olorosas, huevo oloroso (perfumado agradablemente) por todas las calles y no sólo eso, se van a colocar damascos por donde pasan, tapetes de flores, cinco arcos triunfales hasta llegar al Colegio de San Pedro y San Pablo.”
También abordó el papel del teatro como herramienta educativa y de control social, e incluyó una interpretación teatral interactiva con los asistentes para representar las conjuras de Martín Cortés.
El ponente señaló que los jesuitas utilizaban obras teatrales para formar a las élites, citando a Horacio: “El teatro debe divertir enseñando, enseñar divirtiendo”. Mencionó que Sor Juana Inés de la Cruz escribió obras para ser representadas en el Palacio Virreinal y que virreyes como el Conde de la Croa promovieron la danza y el teatro como parte de la vida cortesana.

El seminario de historia, coordinado por la doctora Mónica Espinosa, continuará los días 24 de septiembre con “Cristóbal de Villalpando y la apoteosis del barroco novohispano”, por Héctor Mauricio Melchor de Cortés, el 29 de octubre con “La Inquisición en la Nueva España, mito y realidad”, por Luis Huitron, y el 26 de noviembre de 2025 con “El Palacio de la Inquisición, una perspectiva arquitectónica y espacial”, también por Luis Huitron.
La entrada es libre, previa inscripción en: https://pem.facmed.unam.mx/
Daniel Gallardo


