La doctora Ofelia Morton Bermea, investigadora del Instituto de Geofísica, UNAM, realizó un estudio sobre el impacto de metales pesados en la salud de niños habitantes de Cedral, San Luis Potosí, una comunidad históricamente afectada por residuos de la actividad metalúrgica. La investigadora, especialista en evaluar el impacto ambiental de metales, detalló que el problema se origina por aproximadamente 220,000 toneladas de jales (residuos mineros) abandonados en la zona, los cuales fueron incluso utilizados por la población para la construcción de sus viviendas. “Durante el tiempo de actividades metalúrgicas en la región se generaron aproximadamente 220,000 toneladas de residuo minero depositados en el área urbana de Cedral”.

Durante la sesión 240 del Seminario Permanente de Salud en el Trabajo, organizado por el doctor Rodolfo Nava Hernández, Coordinador de Salud en el Trabajo de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad, la investigadora afirmó: “Se analizaron muestras de suelo, polvo, material particulado PM2.5, las cuales revelaron concentraciones de metales hasta 10 veces superiores a las normas, particularmente de cadmio y antimonio. Estos contaminantes se trasladan al ambiente y por inhalación a la población. El estudió incluyó, además el análisis de sangre de niños en edad escolar, el cadmio es 11 veces y el antimonio es 10.9 veces más alto que los valores pediátricos recomendables, los mismos elementos que se encuentran enriquecidos en el medio ambiente”. Estos índices de contaminación impactan negativamente en la salud de los niños de la región.

El muestreo de sangre se realizó bajo consideración del comité de bioética de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y con el consentimiento por escrito de los padres de los niños. Finalmente, indicó: “Queremos que este estudio sea considerado por instancias gubernamentales para establecer una conciencia ecológica importante respaldada por leyes en México. Estos resultados tienen que repercutir, no queremos que se queden en nuestro disco duro, ni en las tesis, ni en los artículos”.
Miguel Garduño


