Ante el desafío que representa la comunicación del conocimiento derivado de la investigación científica para empoderar a la población con respecto a diversos temas que le atañen directamente, la División de Investigación de la Facultad de Medicina organizó el ciclo de conferencias “El reto de la divulgación científica en la era de la salud global”, realizado el pasado 5 de septiembre, en el auditorio “Dr. Fernando Ocaranza”, donde se presentaron resultados de estudios y se hicieron interesantes propuestas.

El doctor Antonio Villa Romero,  académico de la División de Investigación, dedicó la actividad “a la memoria de un entrañable amigo, el doctor Arnoldo Kraus. Un médico ejemplar, humanista y, además, hombre de letras”.

Uso problemático de teléfonos celulares y redes sociales con la calidad del sueño

La doctora Claudia Díaz, investigadora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, expuso sobre el uso problemático de teléfonos celulares y calidad del sueño en estudiantes de bachillerato de la Ciudad de México. Resaltó que “los teléfonos celulares están por todos lados y el acceso al internet es una conducta adictiva, con evidencia de neuroimagen que ubica su uso en circuitos de recompensa similares al juego patológico”. Subrayó la consecuencia cognitiva central: “un cerebro que no descansa y no sueña no va a aprender”. 

Asimismo, planteó el fenómeno de enganche propio de las redes y la dimensión de salud pública: “Cuando el INEGI empieza a medir algo, es porque ya lo consideran un problema de salud pública”. Mencionó prácticas y riesgos de seguridad digital, así como el marco de aula invertida utilizado para abordar el tema con estudiantes. En cuanto a hábitos, advirtió que “en promedio en México las personas pasan entre 8 y 9 horas al día en redes sociales”, y el uso nocturno interrumpe patrones de sueño.

En su investigación, detalló, se aplicaron escalas validadas sobre uso problemático de celular e internet y la escala de calidad de sueño a 190 estudiantes de un plantel del bachillerato universitario. La muestra incluyó ambos turnos, lo cual permitió discutir el impacto de los horarios matutinos y los largos traslados en el descanso. 

Al evaluar los resultados en la calidad del sueño, la ponente destacó que “el 80% de los estudiantes tienen problemas de sueño, y que requieren atención médica”. 

También indagó sobre usos del internet, encontrando que la mayoría lo destina a redes sociales y no a tareas académicas, con ciberacoso y compromiso de contraseñas como experiencias frecuentes. La doctora Díaz concluyó que es necesaria la educación preventiva desde etapas tempranas y diversificar actividades como salir a jugar a la cancha de básquetbol, y afirmó que “la tecnología puede ser una herramienta de aprendizaje, no nada más para estar viendo TikTok”. 

Uso de aplicaciones móviles para la realización de actividad física en personas adultas mayores

La doctora Rosalinda Sánchez Arenas, Investigadora Titular de la Unidad de Investigaciones Epidemiológicas y de Servicios de Salud del Centro Médico Nacional Siglo XXI y miembro del SNI, presentó este tema. Partió del diagnóstico: “Vivimos con sedentarismo e inactividad física”, determinantes que disminuyen capacidades e independencia, con altos costos sociales y de cuidado. 

La expositora señaló: “Sí existe un motivo ético por el que se debe de realizar actividad física. Y para las personas adultas mayores tiene que ser asistida y apoyada por las instituciones”.

Recordó que la evidencia científica recomienda entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física, reducir los tiempos prolongados de inactividad y realizar ejercicios de fuerza, equilibrio y flexibilidad. Agregó que una hora de actividad tres veces a la semana puede ser suficiente si se mantiene un trabajo aeróbico sostenido.

Del mismo modo, la experta compartió modelos híbridos, comerciales y gratuitos de apps, aclarando que “la actividad física asistida por las tecnologías es parcial, es decir, requiere de asistencia humana, pero sí es un apoyo”. Señaló criterios para elegir plataformas, como la seguridad de datos, idioma, costos, compatibilidad con wearables, progresión, individualización por edad/sexo y advertencias para quienes viven solos. 

La educación en salud como desafío de la divulgación científica

En esta ponencia, la doctora Elsa Guerrero Orduña, profesora de la Facultad, destacó que uno de los principales retos es acercar la investigación a la práctica: “Ahora que ya hicimos investigación, ¿cómo la hacemos llegar a los demás profesionales de la salud? ¿Y cómo la aplicamos y difundimos para que llegue a quienes lo necesitan?”.

Asimismo, subrayó la importancia de cambiar estilos de vida y de simplificar el lenguaje científico: “Tenemos que quitar la complejidad del lenguaje, acercarnos a las nuevas generaciones y comunicarnos en términos claros y confiables”. También señaló la paradoja nacional: “El 39.1% de la población mexicana no tiene acceso a los servicios de salud. México vive una paradoja: tenemos cada vez más avances tecnológicos, pero debemos combinarlos con cobertura sanitaria”.

Finalmente, recalcó el papel de las universidades en la formación integral: “Las universidades han tomado la batuta. No sólo se trata de preparar a futuros médicos para atender pacientes, sino también de desarrollar en ellos la ética, la comunicación y la capacidad de resolver problemas sociales”.

La influencia de los medios en la obesidad

En esta conferencia, impartida por la doctora Citlaly López Orozco, maestra en Ciencias Médicas, especialista en Método Científico y en Acupuntura, abordó el impacto histórico y actual de la publicidad en los hábitos alimenticios. La ponente recordó que personajes marcaron generaciones: “¿Quién no conocía al Tigre Toño? Queríamos ser fuertes como él y pensábamos que habíamos tenido una alimentación saludable”.

Criticó la manipulación de la industria alimentaria y sus vínculos con la academia: “La Sugar Research Foundation le pagó a investigadores de Harvard en 1967 para minimizar la relación entre el azúcar y las enfermedades cardiovasculares”.

Frente a esta situación, llamó a cambiar la narrativa médica: “Mientras la industria nos vende salud desde la alegría, los médicos hemos informado desde el miedo: te van a amputar, te vas a morir, te vas a quedar con discapacidad. Urge cambiar esa narrativa”.

Con un cierre reflexivo, insistió: “La humanidad tiene que saber la verdad. Y la verdad es que ni la política demagógica les va a resolver la salud. Es algo que tenemos completamente en nuestras manos”.

Divulgación científica para personas mayores

El ciclo concluyó con la conferencia del doctor Antonio Villa Romero, quien explicó que se trata de un verdadero reto por la brecha digital y los prejuicios asociados a la edad: “Como parte de esos derechos está la erradicación de prejuicios y estereotipos que tienen que ver con la persona mayor. Esto enmarcado dentro del fenómeno conocido como ‘edadismo’”.

Subrayó la necesidad de programas de alfabetización digital: “Con esta evolución rampante de tecnologías, ¿a cuántos dispositivos tiene acceso la persona mayor? ¿A cuántos puede comprender, accesar y usar de manera segura?”.

Finalmente, resaltó que la divulgación debe considerar tanto medios contemporáneos como tradicionales: “Si se quiere llegar a ellos, habrá que considerar todavía la televisión abierta y la radio frente a los medios contemporáneos”.


Jorge Ugalde y María Morales