Juan Pablo Díaz Sánchez es estudiante de la 10ª Generación del Plan de Estudios Combinados en Medicina (PECEM), y gracias a su constancia y dedicación, se encuentra realizando una estancia de investigación en el Big Data Institute de la Universidad de Oxford, como parte de su formación en el programa MD-PhD.
Llegar hasta ahí fue resultado de un proceso de esfuerzo constante y de apoyos invaluables. Aunque reconoce que a primera vista podría parecer un éxito individual, asegura que “esta estancia —como también lo fue la del Broad Institute— en realidad es un logro en gran parte colectivo”.
El proceso de postulación, cuenta, “aunque tuvo sus peculiaridades, fue relativamente sencilla. La convocatoria se abrió en marzo y, como toda buena historia, terminé postulándome el último día”. Tras presentar su proyecto de investigación y participar en una entrevista académica en mayo, recibió con entusiasmo la carta de aceptación el 18 del mismo mes.
Su proyecto busca “comprender la arquitectura genética detrás de distintos patrones de evolución clínica de la diabetes en población mexicana e hispanoamericana”. Académicamente, la adaptación no representó una dificultad, pues comenta que “la mayoría de las personas fueron muy amables y me mostraron la dinámica de trabajo”. En el ámbito cultural, explica que “la mejor manera de adaptarse es exponiéndose al entorno, cometiendo errores, saberse reír de uno mismo y aceptando que habrá cosas que te encanten y otras que no tanto, como cualquier otro lugar”.
Antes de llegar a Oxford, Juan Pablo realizó una estancia en el Broad Institute of MIT and Harvard, donde participó en charlas grupales, presentó un póster a final de año, adquirió herramientas bioinformáticas y encontró a mentores clave como la doctora Alicia Huerta Chagoya y el doctor Josep Mercader. “Fue mi primera experiencia viviendo solo y fuera del país; creo que no lo hice tan mal. Regresé en una pieza, reviví algunos proyectos personales que tenía pendientes, vi paisajes increíbles y aprendí mucho más de lo que creía”, recuerda.




Los desafíos no han sido únicamente académicos. “Lo más retador ha sido el distanciamiento de las personas importantes para mí. Llegar a una ciudad donde no conoces a casi nadie, siempre representa un reto.”
Juan Pablo destaca que sus avances han sido posibles gracias al respaldo de quienes lo rodean: “He puesto mucho empeño de mi parte, pero no estaría aquí sin el talento, las ideas y la confianza de mis tutores y del equipo del INGER (ChipLab). Tampoco sin el apoyo emocional incondicional y económico de mi familia, que siempre cree en mí antes de que yo lo haga. También agradezco profundamente a mis amigos de la Facultad, que siempre me recuerdan disfrutar del camino.”
A quienes buscan experiencias similares, aconseja reflexionar sobre sus motivaciones: “Antes de enfocarse únicamente en el ‘alto prestigio’, pregúntese qué esperan realmente de la estancia. He aprendido que lo importante no es tanto el nombre en tu currículum, sino lo que absorbes, cuestionas y compartes. Al final, son las experiencias y la gente con la que caminas lo que hace que todo valga la pena, pues gente brillante hay en todos lados”, concluyó.
Alí González


