Durante la 10a Feria del Libro de Ciencias de la Salud, también se contó con espacios para reflexionar sobre el uso de plásticos y la sostenibilidad, a fin de encontrar alternativas para vivir de forma más sostenible. En ese sentido, la doctora Adriana Hernández López, asesora del Programa FacMed Sostenible, advirtió sobre el uso “invisible y automatizado de plásticos de un solo uso como vasos, popotes y envases desechables, cuya degradación puede tardar desde 80 años en el caso del aluminio, hasta 700 años en las botellas de plástico”. 

En el Escenario de la FELSalud, indicó que “ponemos en riesgo al paciente tratando de optimizar o reciclar algunos recursos, pero en nuestro día a día vemos escenarios críticos como la falta de separación de residuos”, señaló.

También habló sobre el impacto ambiental de prácticas cotidianas: “El lavado de ropa sintética, libera microplásticos. En sangre se detectan nanoplásticos de tres micras, también se inhalan y depositan en pulmones e incluso en el cerebro, asociándose con depresión mayor y Alzheimer”. Otra forma en la que contribuimos a la alta huella hídrica es mediante el consumo de productos como la carne o el huevo; y la huella de carbono derivada del transporte, la alimentación y hasta del uso excesivo de tecnología”.

Algunos de los datos más impactantes que reveló fueron acerca de la presencia de microplásticos en productos de consumo, como el agua embotellada, las bolsitas de té o  la cerveza, ante esto también reveló algunas alternativas usadas por ella misma, en el caso del té recomendó hacer infusiones naturales con hierbas como menta, canela o manzanilla, ya que son una opción menos contaminante y accesible; igualmente, habló acerca de la falta de regulación gubernamental que existe hacia todas aquellas industrias que abusan del plástico.

Por su parte, Ximena Elizabeth Plascencia Contla, estudiante de la Facultad de Medicina, subrayó que “aunque la mayor responsabilidad recae en las industrias, la acción individual es fundamental para presionar un cambio estructural. El dejar de ser indiferentes y que se despierte una chispa en cada uno puede llegar a presionar a que las empresas modifiquen sus mecanismos de producción”.

Destacó que “la educación es un eje clave para que las y los futuros profesionales de la salud comprendan el impacto ambiental de sus prácticas, incluidos los desechos hospitalarios.”

También, participó el estudiante de la Facultad de Medicina Nicolás Emiliano Meza, quien acudió en representación del Grupo de Interés en Sostenibilidad (GISOS): “Si bien muchas decisiones están en manos de quien tiene el poder, de quien mueve las masas, cada uno debemos actuar y estoy seguro que los pequeños cambios poco a poco construyen el futuro”, mencionó. 

Asimismo, indicó que “somos grandes generadores de microplásticos por el uso de materiales de un solo uso para seguridad del paciente, el 85% de los residuos hospitalarios podrían reciclarse con una gestión correcta”; igualmente, dio alternativas como materiales de vidrio esterilizable en autoclave, biopolímeros biodegradables y una correcta segregación de residuos.

Los ponentes estuvieron de acuerdo en que hay una urgente necesidad por  integrar competencias verdes en la formación académica y la práctica profesional, no sólo en la Facultad de medicina o en el ámbito hospitalario, la educación ambiental debe estar presente en todos los ámbitos de la vida. 

Finalmente, Nicolás hizo mención de iniciativas que se han realizado en la Facultad de Medicina por parte de GISOS, como son “Corazones de tapitas” y “Cultivando tu Salud”, para animar no sólo a estudiantes de la FacMed, sino a cada persona que forme parte de la UNAM a que se sume a este tipo de iniciativas y proyectos, mencionando que todo tipo de ideas y apoyo son recibidos con los brazos abiertos.

Miguel Garduño y Benjamín Montalvo