Con el objetivo de sensibilizar, derribar estigmas y construir una cultura de comprensión ante el suicidio, la Coordinación de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental (DPSM) de la Facultad de Medicina de la UNAM realizó la Jornada Académica “Hablemos para vivir: voces, apoyo y esperanza”, en el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio. El evento, celebrado de manera híbrida en el auditorio “Dr. Ramón de la Fuente Muñiz” y transmitido en vivo por el canal de YouTube y la página de Facebook del DPSM, reunió a expertos, autoridades, estudiantes y profesionales de la salud para abordar este complejo fenómeno desde perspectivas científicas, éticas, sociales y humanas.
La jornada fue organizada y moderada por la doctora Ingrid Vargas Huicochea, Coordinadora de Investigación del DPSM, quien destacó que “hoy no sólo hablamos de un problema de salud pública, sino de una urgencia moral: dejar de mirar hacia otro lado cuando alguien sufre en silencio”.
Un llamado institucional: El dolor no es tabú, es una señal
En la ceremonia inaugural, la doctora Gabriela Borrayo Sánchez, Secretaria General de la Facultad de Medicina, subrayó que “el suicidio no es incómodo porque sea tabú. Es incómodo porque duele. Porque interrumpe historias, familias y sociedades. Y precisamente por eso, hoy lo nombramos: no para normalizarlo, sino para desnaturalizarlo; no para juzgarlo, sino para acompañar”.
Asimismo, reafirmó el compromiso de la Facultad: “No sólo formamos profesionales de la salud, también debemos ser un espacio seguro, sensible y solidario. Un lugar donde se pueda pedir ayuda sin miedo, hablar sin juicio y vivir con dignidad y apoyo mutuo”.
Desde la investigación hasta la política pública
El maestro Luis Trejo González, en representación del Instituto Mexicano de Psicooncología —donde se imparte la Maestría en Estudios del Suicidio—, enfatizó la necesidad imperiosa de “capacitar al personal de salud mental en nivel de posgrado, para generar investigaciones rigurosas y estrategias efectivas que mejoren la prevención y la intervención en conductas suicidas”.
Por su parte, la doctora Shoshana Berenzon Gorn, Directora de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” (INPRFM), recordó que “los problemas de salud mental y el suicidio no ocurren en el vacío. Tienen raíces profundas en la discriminación, la pobreza, el aislamiento y la falta de oportunidades. Por eso, estos espacios universitarios son fundamentales: son semilleros de cambio social”.
La maestra Carmen G. Casas Ratia, Directora de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, habló acerca de los pensamientos en torno a la muerte y algunas reflexiones del final de la vida.
La diputada Miriam Valeria Cruz Flores, Presidenta de la Comisión de Salud del Congreso de la Ciudad de México, anunció el trabajo legislativo en curso: “El Estado tiene la responsabilidad de atender esta crisis. Nuestra labor es impulsar leyes que conviertan la salud mental en un derecho real, accesible y garantizado”.

Miradas multidisciplinarias: Más allá de la clínica
En el foro “Miradas que suman: una aproximación integral al fenómeno suicida”, moderado por la doctora Aracely Tafoya, se evidenció la riqueza de los enfoques necesarios para comprender el suicidio:
La doctora Asunción Álvarez del Río, doctora en bioética, alertó sobre la confusión entre “elección autónoma” y “desesperanza patológica”: “Cuando una persona joven o en profundo sufrimiento emocional habla de morir, no está decidiendo libremente. Está gritando por ayuda. Y ahí reside nuestro deber ético: recuperar la esperanza antes de que se apague”.
La doctora Damaris Estrella, psicóloga y antropóloga, investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán, subrayó que “el suicidio no es una conducta universal ni patológica en sí misma. Es una respuesta cultural, histórica y social. Debemos escuchar sus símbolos, contextos y significados locales para intervenir con respeto y eficacia”.
La maestra Claudia Ramírez, psicoterapeuta experta en terapias contextuales y responsable del área de Capacitación Continua del DPSM, advirtió sobre las señales de riesgo inminente: “No basta con escuchar palabras. Cuando hay planificación —almacenar medicamentos, buscar medios letales, despedirse de forma repetida— estamos frente a una emergencia. La clave está en la persistencia, la intensidad y la acción”.
Finalmente, el doctor Luis Manjarrez, psiquiatra con alta especialidad en Psiquiatría de la Adolescencia y médico del PROSAM, concluyó: “Debemos dejar de ver el suicidio como una deficiencia moral o un designio divino. Es un problema de salud que se puede prevenir, tratar y reducir. Con diagnóstico oportuno, acceso a medicamentos, redes familiares fortalecidas y formación continua de profesionales, salvan vidas”.

De la teoría a la práctica: ¿Qué hacer cuando alguien te dice que quiere morir?
El maestro Edgar Miguel Miranda Terrés, psicoterapeuta DBT, titular de la Clínica de Trastorno Límite de la Personalidad del INPRFM, fue el encargado de esta intervención con enfoque práctico. Compartió que, la ideación -donde la persona habla de pensamientos que están en relación a que no vale la pena vivir más-, y las amenazas -donde la persona habla de que tendrá una conducta suicida si no se accede a su pedido o presenta dicha conducta como una respuesta a algo que considera injusto-, son consideradas de riesgo mas no siempre de gravedad. Enfatizó que la planeación suicida es grave y debe alertarnos.
Recalcó que los pasos a seguir cuando una persona habla de suicidio es: hablar del suicidio o de la muerte abiertamente, identificar los factores que precipitaron el sentimiento o pensamiento de suicidio actual, prestar atención al afecto más que a las cogniciones, presentar la conducta suicida como una respuesta a un problema y mantener la postura de que el suicidio no es una solución, preguntar si tiene un plan específico, evaluar el acceso a métodos letales, acompañar con validación, y guiar a la persona en la resolución de problemas; siempre evitando responder con amenazas o dar explicaciones peyorativas de la conducta suicida.

Con voz propia, perspectivas estudiantiles sobre el suicidio
En una mesa emotiva, moderada por la doctora Jacqueline Cortés (paidopsiquiatra, Coordinadora del Programa de Salud Mental del DPSM), estudiantes universitarios compartieron sus experiencias:
Frida Betsai Lara Arauz (Trabajo Social): “El suicidio no es un tema reciente, se ha hecho escuchar en estos últimos años, a lo mejor desde que llegó la pandemia, se ha agudizado mucho más la idea, la idealización de suicidarse, de quitarse la vida. Lamentablemente, a como yo lo he visto, ha sido un tema que de alguna manera se ha normalizado con el tiempo”.
Mariana García Sánchez (Arquitectura): “Esta problemática sigue siendo un tema tabú, aunque ya se ha ido visibilizando más y, a pesar de ello, existen instituciones en las que no se habla más al respecto o incluso no se hacen campañas de prevención y esto debería ser un aspecto importante, ya que muchas veces como estudiantes no se sabe cómo actuar o qué decir frente a una situacion de suicidio”.
Jaime Tóvar Reyes (Medicina): “En el año 2023 se registraron más de 8 mil suicidios a nivel nacional, en el 2024 se han registrado más de 9 mil suicidios; cada año en todo el mundo de las 8 mil millones de personas que somos, 750,000 se han quitado la vida. En nuestro país el suicidio es la décimo novena causa de muerte a nivel nacional, por ello yo le quiero decir a todas esas personas que están pasando por una situación difícil, que no están solas, que pedir ayuda no es de personas débiles, sino de personas valientes, que llorar también es de valientes”.

La Universidad como entorno protector
La doctora María Elena Medina Mora Icaza, Investigadora Emérita del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadores y de los Institutos Nacionales de Salud, y nueva Coordinadora de la Unidad de Apoyo a la Salud Mental y Emocional de la UNAM, presentó las estrategias institucionales en curso: consejería, mentoría entre pares, talleres de bienestar, detección temprana y evaluación estadística continua de la salud emocional en la comunidad universitaria.
“El éxito académico depende del bienestar. No podemos separar la mente del aprendizaje. Las universidades deben ser espacios que protegen, no que agotan”, afirmó.

Cierre: Una promesa que continúa
Al finalizar, la doctora Vargas Huicochea cerró con un mensaje: “Hoy, ‘Hablemos para vivir’ no fue sólo un lema. Fue una promesa cumplida. Escuchamos datos, historias, estrategias, voces jóvenes, saberes ancestrales y propuestas institucionales. Hablamos de ciencia, de empatía, de política, de dolor y, sobre todo, de esperanza. Esta jornada no termina hoy. Es el inicio de una agenda permanente: de diálogo, de investigación y de acción. Lleven estas reflexiones a las aulas, a los consultorios, a las oficinas, a las familias, a las redes sociales. La prevención del suicidio no es tarea de unos cuantos. Es responsabilidad de todas y todos”.
Alí González y Matzayani Panfilo


