El pasado 10 de septiembre, el Centro de Enseñanza y Certificación de Aptitudes Médicas (CECAM) de la Facultad de Medicina celebró su 20 aniversario con la Primera Jornada de Simulación Clínica, un evento que reunió a especialistas internacionales para analizar los avances y retos en esta área formativa.
La jornada inició con la participación del doctor Hugo Erick Olvera Cortés,Jefe del Departamento de Integración de Ciencias Médicas, quien dio la bienvenida a este encuentro académico y agregó: “Cuando hablamos acerca de la historia de la simulación, es sorprendente saber que no es algo que surgió hace 20 años, sino que hablamos de hace cientos de años; esto es muy relevante porque desde hace ya muchísimos años las y los formadores de las y los profesionales de la salud buscaban herramientas para poder ayudar a estos profesionales de la salud a tener una mayor experiencia antes de tener el primer contacto con el paciente”.
El evento destacó la evolución histórica de la simulación clínica desde sus orígenes con modelos de arcilla y piedra hasta los modernos simuladores de alta fidelidad, reconociendo hitos como el primer entrenador de parteras en París (siglo XVIII), el desarrollo de “Resusci Anne” (1960) y la contribución de David Gaba (1986) con el primer simulador de anestesia computarizado. Se enfatizó el papel pionero de la UNAM al inaugurar en 2005 el primer Centro de Simulación Clínica en México, que actualmente cuenta con 23 salas de simulación y acreditación internacional de la Society for Simulation in Healthcare (2023).
Simulación hoy, pacientes seguros mañana: un compromiso urgente
La doctora Cristina Díaz Navarro, del Reino Unido, Presidenta de la Sociedad Europea de Simulación, presentó el Consenso Global sobre Práctica Basada en Simulación en la Atención de Salud, destacando su objetivo de articular “una perspectiva común y global sobre cómo es hoy en día la práctica basada en la simulación”. Explicó que este documento, desarrollado con la colaboración de 50 sociedades de 67 países, busca ser “utilizable por responsables políticos, líderes de organizaciones de salud, instituciones de educación y profesionales de las ciencias”. La especialista enfatizó que la simulación, “va más allá de lo pedagógico” y se utiliza para “test de aparatos, procesos, sistemas, mejorar calidad, investigar, innovar e incluso con fines terapéuticos”.
Por su parte, la doctora Soledad Armijo, de Chile, participante en la adaptación al español del Consenso, resaltó la importancia de llevar los principios a la acción concreta: “Decidimos con el apoyo de nuestra sociedad de simulación generar un recurso gratuito que denominamos manual de simulación con bajos recursos para instituciones sanitarias. Con la idea de que el consenso no se quedara en el papel”. Destacó que esta iniciativa colaborativa busca que “la equidad se transforme en un hecho concreto” mediante materiales accesibles que incluyen “ejemplos concretos de cómo articular simulaciones en entrenamiento de técnicas, reanimación, manejo de crisis y gestión de desastres con bajos recursos”.
Asimismo, la doctora Carla Prudencio, de Argentina, enfatizó la importancia de integrar la simulación en la estructura hospitalaria, señalando que “cuando la simulación está en la agenda de la institución, todo es más fácil”. Destacó que “fuimos casi 14 años trabajando en un hospital, cometiendo errores, pero siempre con el espíritu de mejorar”. Subrayó que el objetivo final es que “la simulación haya sido clave” para lograr que “el paciente esté más seguro”, demostrando así la aplicabilidad concreta de los criterios del consenso global en entornos hospitalarios reales. La especialista también resaltó la necesidad de expandir la simulación hacia las y los pacientes y sus familias, afirmando que “la simulación también tiene que estar pensada para los familiares, cuidadores, de los niños o del propio adulto”. La sesión terminó con un bloque de preguntas y respuestas de 10 minutos de duración.

5 consejos para el facilitador de la reflexión en simulación
La doctora Kathleen Quintero, de Panamá, compartió cinco recomendaciones: en primer lugar, la necesidad de “escuchar más de lo que conversamos”, enfatizando la importancia de comprender las necesidades de las y los participantes independientemente de la metodología utilizada; en segundo lugar, la validación de las emociones, señalando que “no hay que quitarle validez a ninguna de las emociones que sientan las y los participantes en un ejercicio de simulación”; en tercer lugar, la integración entre “lo técnico y lo humano”, recomendando contar tanto con facilitadores expertos en los aspectos técnicos como con especialistas en el componente humano según las características del ejercicio; como cuarto consejo, mencionó la importancia de definir “el compromiso personal o el take home message”, ayudando a las y los participantes a identificar uno o dos aprendizajes clave para aplicar en su práctica; y, finalmente, presentó como recomendación principal la “reflexión en frío”, describiéndola como “la revisión diferida o lo que las y los participantes deben analizar en su casa”, valiosa en contextos interprofesionales donde la reflexión inmediata puede verse limitada.
Por su parte, el doctor Federico Ferrero, de Argentina, expuso cinco ejes para el facilitador: el autodesarrollo docente mediante la práctica reflexiva constante sobre el propio rol (por ejemplo, bitácoras o análisis de grabaciones); la construcción de seguridad psicológica desde el inicio de cada actividad, donde el facilitador debe mostrarse accesible y reconocer sus propios errores; el diseño de experiencias de simulación equilibrando complejidad y pertinencia formativa, porque “el mejor debriefing no compensa un mal escenario”; la comunicación dialógica, privilegiando preguntas abiertas, respetando los silencios reflexivos y adoptando una posición de acompañamiento; y, por último, el análisis biográfico que permita liberarse de modelos pedagógicos tradicionales y ceder protagonismo a las y los estudiantes, reconociendo que “los que tienen que tomar la palabra y reflexionar son nuestros estudiantes”.
Finalmente, el doctor José Roberto Generoso Junior, de Brasil, presentó también cinco recomendaciones: preparación integral del facilitador, subrayando que “debes conocer la técnica” y anticipar las preguntas posibles de las y los aprendices; creación de un entorno psicológicamente seguro donde “juzgamos el desempeño aquí, no a la persona”; uso estratégico de preguntas abiertas en lugar de cuestionamientos que impliquen juicio, estructurando discusiones colaborativas por temas y “abrazando los silencios”; conectar la simulación con la práctica real pidiendo a las y los participantes que compartan “experiencias de la vida real” similares; y, como consejo extra, priorizar la inversión en educadores por encima de la tecnología: “Es mejor tener educadores bien entrenados con equipos de baja fidelidad que simuladores de alta fidelidad con personal no capacitado”.
Simulación interprofesional, rompiendo barreras
El doctor Moisés de los Santos Rodríguez, de México, presentó los estándares internacionales para la simulación interprofesional, destacando la necesidad de “generar un modelo conceptual o tomar un modelo teórico conceptual para poder desarrollar actividades de aprendizaje basado en simulación en el modelo interprofesional”. Explicó que esto implica realizar un mapeo curricular para identificar áreas de integración y diseñar escenarios con retos comunes que respeten los marcos teóricos de cada profesión. Como ejemplo, presentó el modelo mexicano del INSABI que integra competencias transversales como atención centrada en la persona, liderazgo colaborativo y comunicación interprofesional, concluyendo con la importancia de la evaluación sistemática usando instrumentos validados como el desarrollado por Juan Manuel Fraga en México.
Posteriormente, la doctora Gracia Adánez Martínez, de España, abordó la evolución desde la educación interprofesional hacia la práctica colaborativa, señalando que “aprender juntos para trabajar juntos constituyó un movimiento de profesionales que buscaban metodologías para perfeccionar el trabajo en equipo”. Destacó que la práctica colaborativa implica que “los profesionales de la salud de diferentes áreas prestan servicios basados en una atención integral, involucran a pacientes, familias, cuidadores y comunidades”, lo cual reduce efectos adversos y mejora resultados. Mencionó experiencias concretas como las jornadas interprofesionales de la Sociedad Española de Simulación donde participan médicas y médicos, enfermeras y enfermeros y fisioterapeutas, y señaló como reto principal el desarrollo de debriefings específicos para simulación interprofesional que superen las jerarquías tradicionales.
Por último, el doctor Mauricio Vasco Ramírez, de Colombia, enfocó su intervención en los desafíos prácticos de implementación, criticando el fenómeno de los “silos” donde “cada área quiere trabajar por su lado, haciendo muy bien por su lado”. Propuso optimizar recursos mediante currículos únicos para habilidades transversales y cuestionó por qué “la sonda vesical la tiene que enseñar un profe de cada área” en lugar de crear diseños instruccionales compartidos. Resaltó la importancia de mantener los roles profesionales auténticos en los escenarios y la necesidad de una “visión ambidiestra” que combine la producción académica tradicional con innovaciones disruptivas, concluyendo que se requiere paciencia y renovación docente para lograr una verdadera transformación curricular.
Innovación en las modalidades en simulación ¿Nuestro presente o nuestro futuro?
La doctora Ariana Cerón Apipilhuasco, de México, compartió experiencias prácticas de implementación tecnológica, destacando que “innovar no solamente es tecnología, sino es todo lo que nosotros vamos a ocupar para que podamos lograr nuestros objetivos”. Presentó casos concretos como realidad mixta para pinzamiento de arterias uterinas, inteligencia artificial en simuladores de mediana fidelidad y simulaciones híbridas con equipamiento real, enfatizando que “el reto no solamente está en incorporar más tecnología, sino en integrarla de forma estratégica y pedagógica”.
Asimismo, el doctor Pablo Smester López, de República Dominicana, abordó la evolución continua de la simulación, señalando que, “la innovación en simulación no debe de presentar un dilema, ya que es un continuo”. Destacó cómo los simuladores han abrazado tecnologías emergentes, desde pacientes estandarizados hasta realidad extendida, y subrayó que “la simulación nos da un feedback bastante rápido en cuanto a éxito” mediante experiencias como simulaciones in situ que mejoraron tasas de supervivencia del 40 al 100% en emergencias.
Posteriormente, la doctora Betty Bravo Zúñiga, de Ecuador, aportó una perspectiva basada en evidencia científica, cuestionando “¿qué nos dicen los estudios realmente?” sobre la efectividad de cada modalidad. Citó metaanálisis que indican que “la realidad virtual es eficaz para mejorar el conocimiento teórico”, pero “no logró superar claramente a los métodos tradicionales” en confianza clínica, mientras que “la simulación híbrida enriquece realmente esa fidelidad funcional”. Concluyó que “la innovación actualmente está presente”, pero requiere “equilibrar calidad, ética y accesibilidad”.

Simulación de bajo costo: calidad sin límites económicos
El doctor Luis Fernando Torres Arreaga, de Guatemala, compartió estrategias de optimización implementadas en su país, destacando que “una simulación de bajo costo no se puede lograr si sólo estamos usando simuladores”, sino que requiere “formar el personal e integrar a todos los docentes”. Presentó ejemplos como simuladores auditivos creados con bocinas Bluetooth y cajas de esponja con un costo de 10 a 25 dólares que permiten “la reproducción de ruidos cardíacos, pulmonares y gástricos para la formación”, y enfatizó la importancia de la colaboración interdepartamental para reducir costos.
Seguido a esto el doctor Jean Carlo Segura Aparicio, de Costa Rica, demostró el desarrollo de simuladores para entrenamiento en ultrasonografía, explicando cómo crearon dispositivos reutilizables usando “una plantilla de cocina, un sartén que nos sobró” y mezclas de agar con tintas. Mostró resultados donde “se ve el vaso longitudinal, una buena imagen de entrenamiento” comparable con equipos comerciales, destacando que “los costos han sido prácticamente bajos porque sólo hemos reemplazado en 5 años unas cuatro veces las mangueras internas”.
Finalmente, el doctor Edgar Herrera, de México, cerró el panel con reflexiones sobre la esencia de la simulación accesible, señalando que “un simulacionista es el que tiene que buscar cómo resolver los problemas con los recursos que uno les va dando”. Ilustró principios básicos con ejemplos como el modelo de neumotórax usando “una botella, dos globos, unos popotes, unas ligas”, donde “cuando tú jalas el diafragma, los pulmones no se expanden”, concluyendo que “bajo costo no significa baja calidad” cuando se diseña con objetivos pedagógicos claros.
¿Simulación para salvar? El impacto real de la seguridad del paciente
El doctor Nelson Gabriel López Esquivel, de Paraguay, abordó la simulación como herramienta de transformación sistémica, señalando que “una cultura basada en la culpa y el castigo sigue agravando el daño y bloquea el aprendizaje organizacional”. Propuso que “la simulación es una oportunidad maravillosa donde puede tomarse el error como una oportunidad de aprendizaje” y destacó su valor oculto para “transformar la cultura organizacional” mediante la creación de espacios seguros que permitan “romper con esas normas, ideas, rutinas o creencias que perpetúan estos riesgos”.
Asimismo, la doctora Marcia Maldonado Holtheur, de Chile, presentó experiencias prácticas centradas en comunicación y trabajo interprofesional, explicando que “el aporte de la simulación clínica para la seguridad del paciente comienza en su esencia” al evitar que estudiantes practiquen “en pacientes reales”. Detalló estrategias como gamificación en RCP donde “enseñamos algo más que sólo comprimir y usar el DEA”, transferencia de turno con actores que “desafiamos a dilemas éticos”, y certificación en Debriefing for Clinical Talk desde pregrado como “caballo de Troya” para instalar una cultura de seguridad. Concluyó que “formarnos juntos para trabajar juntos” permite que los estudiantes reconozcan que “hacemos todos cosas distintas, pero finalmente ayudamos a la misma persona”.
Por último, el doctor Álvaro Fernando Priale Zevallos, de Perú, realizó una reflexión crítica sobre la brecha entre evidencia y práctica, cuestionando: “¿qué no estamos viendo o haciendo?” si “las premisas son todo lo bueno que la simulación nos puede dar”, pero persisten altas cifras de errores. Citó que “un paciente por cada 10 sufre daños durante la atención médica” y alertó sobre el subregistro de errores como causa de muerte. Señaló desafíos como la necesidad de “sacar al razonamiento clínico del currículum informal”, implementar verdaderamente la interprofesionalidad recomendada “desde hace 26 años”, y asegurar que la simulación sea “formal y estructurada”, pues “menos del 30% la tienen inserta en la currícula” en Perú. Concluyó que debe superarse la dicotomía entre “discurso y realidad” mediante prácticas deliberadas y evaluación rigurosa.

Clausura
Para finalizar el doctor Hugo Erick Olvera Cortés clausuró formalmente las actividades de esta primera jornada: “Hemos llegado al final, por lo que queremos agradecer a cada uno de las y los participantes y a cada uno de las y los ponentes por su gran participación en las jornadas. Para nosotros ha sido un verdadero placer tenerlos y seguirnos enriqueciendo con todas y todos ustedes, y sobre todo compartir esta celebración y momentos de alegría de igual manera con todas y todos ustedes.”
Recuento de participantes
El evento contó con representación de los siguientes países: México: 4 participantes, Reino Unido: 1 participante, Chile: 2 participantes, Argentina: 2 participantes, Panamá: 1 participante, Brasil: 1 participante, España: 1 participante, Colombia: 1 participante, República Dominicana: 1 participante, Ecuador: 1 participante, Guatemala: 1 participante, Costa Rica: 1 participante, Paraguay: 1 participante, Perú: 1 participante.
Recuento de asistentes
El evento contó con 591 participantes de diferentes países de procedencia: México: 353 asistentes, Perú: 77, Ecuador: 68, Colombia: 22, Guatemala: 18 asistentes, Argentina: 11 asistentes , Chile: 10 asistentes, Uruguay: 9 asistentes, Paraguay: 6 asistentes, Panamá: 5 asistentes, España: 3 asistentes, Costa Rica: 3 asistentes, Estados Unidos: 2 asistentes, Brasil: 1 asistente, Bolivia: 1 asistente, Puerto Rico: 1 asistente y República Dominicana: 1 asistente.
Daniel Gallardo


