Como parte del ciclo de seminarios de investigación del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UNAM, el doctor José de Jesús Aceves Buendía, investigador del Departamento de Neurología y Psiquiatría en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, quien cuenta con un doctorado en Ciencias Biomédicas, habló sobre “Disautonomías en Long COVID: nuevas formas de diagnóstico”.
Durante el evento moderado por el doctor Héctor Castro Martínez, Coordinador de Investigación del Departamento de Fisiología, realizado en el auditorio “Dr. Octavio Rivero Serrano” y transmitido por YouTube, el doctor Aceves presentó avances en la investigación sobre los efectos de COVID-19 en el sistema nervioso, con énfasis en la neuroinflamación y sus repercusiones en el control autonómico. Los estudios realizados han permitido caracterizar un espectro complejo de manifestaciones clínicas que van desde alteraciones cognitivas hasta síntomas cardiovasculares y gastrointestinales.

Uno de los puntos centrales fue la hiperactividad simpática asociada al incremento del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF). “El BDNF favorece la sobrevida neuronal y tiene un papel reparador en procesos agudos, pero de forma crónica genera otra historia: aumenta la excitabilidad y desata un desequilibrio autonómico”, señaló.
Con base en observaciones clínicas, explicó que los pacientes pueden presentar síntomas que van desde insomnio, taquicardia y alteraciones gastrointestinales, hasta angioedema. “El mosaico de síntomas no se podía entender fácilmente, pero encontramos que la inflamación, junto con la liberación de BDNF, explica la degranulación de las células cebadas y la respuesta exagerada del sistema simpático”, comentó.

Al analizar la dinámica cardiovascular, el equipo identificó que muchos pacientes mostraban alteración en la sensibilidad barorrefleja, especialmente al pasar de supino a ortostatismo. “Lo que estamos diciendo es que estos pacientes tienen afectada la sensibilidad barorrefleja: baja la actividad vagal, sube la presión y la frecuencia cardíaca, y se configura un desbalance completo”, indicó.
De acuerdo con los datos presentados, el grupo de investigación ha desarrollado nuevas formas de medir la disfunción autonómica, combinando cuestionarios clínicos como el COMPASS 31 con cuantificación de BDNF libre en plasma. Los resultados muestran que la progresión de la enfermedad es gradual y se relaciona con mayor actividad simpática, menor actividad vagal y aumento en la resistencia periférica total.

Finalmente, el doctor Aceves resaltó la importancia de la investigación experimental en modelos animales, donde han podido reproducir el efecto hipertensivo y taquicárdico. “Estamos viendo que la microglia libera BDNF, que aumenta la excitabilidad neuronal y provoca los cambios de presión y frecuencia cardíaca. Este es un campo en construcción y estamos empezando a desentrañar los mecanismos”, concluyó.
Alí González


