Lorenzo Emmanuel Merino Duarte, estudiante del 9o semestre de la Licenciatura de Médico Cirujano
Desde muy pequeño, el voleibol de playa formó parte de mi vida. Es un deporte que exige disciplina, carácter y resistencia; principios con los que me identifico profundamente. A esto se suma el apoyo de mi familia, que desde niño me inculcó el amor por este bello deporte.
Para mí, la medicina y el deporte son dos grandes pasiones en mi vida, y poder combinar en mi día a día los hospitales con el voleibol significa mucho. No lo veo como un simple pasatiempo, sino como un compromiso que disfruto, y creo que esa es la clave, hacer algo que nos gusta, que nos apasiona, nos permite salir de la rutina y ocupar nuestra mente en algo que también nos construye.
Organizarme no ha sido fácil. Entre clases, guardias, prácticas y entrenamientos, muchas veces toca hacer malabares con el tiempo. La carrera en medicina es demandante, y eso me ha obligado a establecer prioridades. Sin embargo, siempre procuro darme el espacio para estudiar y cumplir con mis actividades deportivas y hospitalarias.
El mayor reto ha sido, sin duda, encontrar ese equilibrio. En épocas de exámenes o cierres de semestre, la escuela demanda más de mí, y eso limita mi práctica deportiva. Pero he aprendido a adaptarme, a ser flexible y a no soltar mis objetivos.
Esta experiencia me ha aportado mucho en mi formación académica y profesional pues el voleibol me ha enseñado a ser resiliente, a perseverar, a trabajar por metas a mediano y largo plazo. Me ha ayudado a entender que los logros dependen, en gran medida, de mi esfuerzo y compromiso. También me ha fortalecido en mi sentido de pertenencia universitaria, y me ha impulsado a seguir creciendo, no sólo como futuro médico, sino como persona con aspiraciones y valores.
En el deporte, mi logro más especial ha sido obtener la medalla de plata en los Campeonatos Nacionales Universitarios de Voleibol de Playa este año, así como recibir el Premio Puma en esta misma categoría. En la medicina, mi mayor logro ha sido mantenerme firme en el camino, avanzando en tiempo y forma, creciendo cada día más como futuro médico.
A quienes creen que es imposible equilibrar el hospital, el estudio y una pasión deportiva, les digo que sí se puede. Tener responsabilidades no sólo nos obliga a cumplir, sino a gestionar nuestro tiempo. La pasión es indispensable, no tiene sentido hacer cosas que no nos llenan ni nos aportan. Además, estoy profundamente agradecido con la UNAM por darme este espacio y las herramientas para crecer y agradezco al equipo técnico de Voleibol de Playa de la UNAM y a las actividades deportivas de la Facultad de Medicina por contribuir a mi formación como deportista-estudiante con metas claras, valores firmes y una pasión inmensa por la escuela y el deporte.


