Con el fin de abordar cada uno de los 11 objetivos hacia los cuales los países de la Región de las Américas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) direccionan sus esfuerzos en materia de salud, se inauguró el Ciclo de Conferencias Virtuales dedicadas a los Objetivos de Salud Sostenible de la Agenda 2030 para las Américas, organizado por el Programa Institucional de Ética y Bioética de la Facultad de Medicina y el Seminario sobre Medicina y Salud.
En estas conferencias, que se presentarán el segundo miércoles del mes, se pretende resaltar los puntos relevantes para lograr los objetivos desde una perspectiva bioética en nuestro país y exponer cómo podemos contribuir desde nuestro ejercicio profesional, educativo o laboral.
Esta primera sesión sobre el objetivo uno de la agenda, denominado “Acceso equitativo a servicios de salud”, fue introducida por el doctor Luis Armando Martínez Gil del Seminario sobre Medicina y Salud.
“El acceso a los servicios de salud es una de las piedras angulares de cualquier sociedad que aspire al bienestar universal y a la justicia social, que es uno de los problemas bioéticos actuales”, afirmó la doctora Marcela Pérez Rodríguez, licenciada en Dietética y Nutrición, con maestría y doctorado en Ciencias de la Salud, y asesora del Colegio Mexicano de Reumatología, invitada especial para exponer el primer objetivo de la agenda.
La experta destacó que la salud debe considerarse un derecho humano y un bien moral básico, no un servicio de consumo. Asimismo, recalcó que la desigualdad en el acceso constituye una forma de injusticia moral, pues “la vida y el bienestar de las personas dependen de factores externos a su dignidad humana, como el lugar donde nacen o el empleo que tienen”.
La ponente abordó también los principios de justicia y equidad que guían el acceso a la atención sanitaria de calidad, recordando que el artículo cuarto constitucional consagra el derecho a la protección de la salud, aunque en la práctica sigue condicionado por factores sociales y económicos.
“La equidad en salud busca que cada persona reciba atención proporcional a su necesidad, no según su capacidad de pago o afiliación institucional”, sostuvo. También resaltó que la autonomía del paciente sólo puede ejercerse cuando existen condiciones reales de libertad y conocimiento. “Difícilmente puede hablarse de autonomía en quienes no tienen la posibilidad de una segunda opinión o no comprenden plenamente su enfermedad por falta de información o barreras lingüísticas”, indicó.

No obstante, reconoció que persisten retos estructurales que impiden un acceso equitativo real. “El presupuesto del sector salud para 2025 no contempla adecuadamente las brechas territoriales ni prioriza a las poblaciones con mayor vulnerabilidad”, explicó.
Durante esta actividad académica transmitida a través de YouTube, la ponente recordó que el acceso efectivo a la salud no debe medirse sólo en cobertura, sino también en la disponibilidad de servicios, tiempos de espera, calidad del trato y continuidad del servicio. “Hay zonas rurales o indígenas donde los servicios son escasos, con instalaciones pequeñas, sin personal especializado ni transporte sanitario. Son verdaderos desiertos de atención médica donde las personas deben viajar horas para recibir atención”, subrayó.
“El acceso equitativo a los servicios de salud en México es un objetivo desafiante, pero posible. Aunque persisten desigualdades estructurales, también hay iniciativas prometedoras. Para que no se queden en promesas, se deben priorizar inversiones donde más se necesitan, fortalecer los recursos humanos y eliminar barreras financieras”, concluyó.
Alí González


