¡Escucha la nota!

El pasado 25 de octubre, el Centro de Exposiciones y Congresos UNAM fue el escenario para celebrar con gran orgullo universitario el egreso de más de 1,300 médicas y médicos, lo que no sólo marcó el fin de una etapa, sino el inicio de una nueva responsabilidad: la de ejercer la medicina con ética, con compasión y con compromiso social.

La Ceremonia de Entrega de Títulos de Médico Cirujano inició con un sentido discurso por parte de la doctora Gabriela Borrayo Sánchez, Secretaria General de la Facultad de Medicina: “Hoy nos reunimos para celebrar un logro que trasciende en lo académico: el cierre de una etapa marcada por esfuerzo, disciplina, vocación y resiliencia. El tener un título es lograr un objetivo muy añorado, es por eso que nos honra contar con la presencia de sus padres, sus hermanos, sus novios, sus novias, de las familias completas, de amistades y seres queridos, quienes han sido, sin duda, pilares fundamentales en este trayecto”.

“Cada una y cada uno de ustedes, egresadas y egresados, ha recorrido un camino exigente, lleno de retos y aprendizajes, que los ha formado no sólo como profesionales de la salud, sino también como seres humanos comprometidos con el bienestar de los demás. La medicina es el arte de acompañar con ciencia, servir con humildad y sanar con humanidad”, afirmó.

En su oportunidad, el doctor José Narro Robles, exDirector de la Facultad, exRector de la UNAM y padrino de la generación, dirigió un mensaje inspirador a las y los graduados: “En esta ceremonia se cumple el objetivo más anhelado: culminar un ciclo formativo entregando a la sociedad nuevos profesionales integrales, dotados de capacidades, sueños, conocimientos y principios éticos”.

“Este acto representa la continuidad del ciclo educativo que comenzó en esta Facultad en enero de 1579 y que se ha mantenido ininterrumpidamente durante 446 años. Igualmente es un momento de regocijo para la sociedad que hoy cuenta con mil 300 nuevas y nuevos médicos para la atención de sus necesidades en materia de salud, para el diagnóstico y tratamiento de los males, pero también para su prevención, para la investigación y para poner en alto los valores de esta antigua profesión”, expresó el doctor Narro Robles.

El programa continuó con la entrega de la Medalla Gabino Barreda a Enrique Cañedo Guerra, médico cirujano con el más alto promedio de su generación. A continuación, se procedió a la lectura del Juramento Hipocrático, el cual fue dirigido por el médico cirujano Kenzo Alejandro Fukumoto Inukai, donde las y los graduados prometieron: “Ante mis maestras y maestros, mi Facultad de Medicina y la comunidad universitaria, prometo solemnemente bajo mi palabra de honor cumplir este juramento. Atenderé a las y los enfermos buscando siempre su mayor beneficio, evitando todo mal e injusticia. No accederé a pretensiones que busquen la administración de venenos ni sugeriré a nadie cosa semejante. Mantendré el máximo respeto por la vida humana desde el momento de la concepción”.

Con la emoción aún latente tras este compromiso histórico, las y los nuevos médicos asumieron un segundo juramento universal: la Declaración de Ginebra de la Asociación Médica Mundial, dirigida por la médica cirujana Nubia Eréndira Ramírez Villegas: “Como miembro de la profesión médica, prometo solemnemente dedicar mi vida al servicio de la humanidad. Velar ante todo por la salud y el bienestar de mis pacientes. Respetar la autonomía y dignidad de mis pacientes. Velar con el máximo respeto por la vida humana. No permitir que consideraciones de edad, enfermedad o incapacidad, credo, origen étnico, sexo, nacionalidad, afiliación política, raza, orientación sexual, clase social o cualquier otro factor se interponga entre mis deberes y mis pacientes”.

Tras este solemne compromiso con la ética médica, la ceremonia ofreció un emotivo recorrido visual por la trayectoria universitaria de los recién titulados acompañado musicalmente por el himno Gaudeamus Igitur, con imágenes de los momentos más significativos de la vida universitaria y del camino recorrido por las y los médicos de esta generación hasta llegar a su titulación.

Para cerrar este significativo acto, la doctora Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, Directora de la Facultad, dirigió un emotivo mensaje: “Hoy nuestra Facultad se viste de gala. Nos reúne la emoción de verles culminar un camino de esfuerzo, perseverancia y vocación. Este día celebramos la emisión de más de mil 300 títulos de médicas y médicos cirujanos egresados de nuestra querida Facultad, de los cuales casi siete de cada 10 son mujeres”. 

“Ser médico no es sólo dominar el conocimiento científico o las habilidades clínicas. Es asumir una forma de mirar el mundo con empatía, con rigor, con un profundo respeto por la vida y por la dignidad de las personas. En esa práctica diaria que ahora les espera, cultiven siempre las virtudes que ennoblecen a la profesión médica, la empatía para escuchar y comprender, la humildad para reconocer los límites del saber, la paciencia para poder acompañar el dolor, la prudencia para decidir, la comunicación para generar confianza y el humanismo para que ninguna tecnología sustituya la mirada, la palabra o la mano del médico”, enfatizó.

El evento fue organizado por la Secretaría de Servicios Escolares y también contó en el presídium con la doctora María de los Ángeles Fernández Altuna, Titular de dicha Secretaría; el doctor Guillermo Hideo Wakida Kusunoki, Secretario de Enseñanza Clínica, Internado Médico y Servicio Social; la doctora Ana Elena Limón Rojas, Jefa de la División de Estudios de Posgrado; y el doctor Andrés Eliú Castell Rodríguez, Jefe de la División de Investigación.

La Facultad de Medicina de la UNAM celebra el inicio de esta nueva etapa profesional para sus más de 1,300 egresados, quienes llevan consigo no sólo un título, sino el compromiso inquebrantable con la salud de México y los valores humanistas que han distinguido a esta casa de estudios a lo largo de sus 446 años de historia académica.

Daniel Gallardo