“Hoy quiero reconocer de manera explícita a quienes sostienen la vida desde el trabajo de cuidado. A las madres universitarias que estudian y cuidan al mismo tiempo. A quienes cuidan familiares enfermos y personas dependientes mientras continúan su formación. A las, los y les estudiantes que atraviesan desafíos emocionales en silencio, al personal docente, a la gente de tutoría y profesional que les acompaña desde los diferentes protocolos y programas institucionales, a las médicas y médicos internos y residentes que sostienen gran parte del trabajo hospitalario en México, muchas veces sin descanso suficiente, con presión extrema y con riesgo de desgaste emocional. A todas las personas que cuidan aun cuando nadie las ve. Porque todas las personas necesitamos de cuidados en varios momentos de nuestra vida”, afirmó nuestra Directora, la doctora Ana Carolina Sepúlveda Vildósola.
Al inaugurar el 2.º Foro “Los Cuidados y la Salud”, destacó que “quienes nos encargamos de la formación y la investigación en ciencias de la salud, sabemos que cuidar es la esencia de la ética clínica. Antes que personal de salud, somos seres humanos que acompañan procesos de vida. Nuestra profesión es humanista y no se reduce al diagnóstico. También implica responsabilidad social y compromiso, comprensión profunda de la fragilidad humana”. Asimismo, puntualizó que “hablar de cuidados es hablar de justicia, igualdad y dignidad humana”.
“En 2023 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 29 de octubre como el ‘Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo’, haciendo un llamado a los estados a construir sistemas de cuidado justos y corresponsables a lo largo del curso de vida”, lo que refuerza “que el cuidado es un derecho humano autónomo y que es necesario para el ejercicio pleno de todos los demás derechos. Es un componente esencial del bienestar personal, social y una condición indispensable para ejercer todos nuestros derechos”, indicó la Directora.




Por su parte, la doctora Gabriela Borrayo Sánchez, Secretaria General de la Facultad, subrayó la relevancia de conmemorar esta fecha, instituida por la ONU, donde invitó a reflexionar sobre el papel que el cuidado desempeña en la vida cotidiana y en la estructura social. “Todos y todas vamos a necesitar cuidados en algún momento de nuestra vida, y siete de cada 10 personas que nos los proporcionarán serán mujeres”, expresó.
Con esa afirmación, la doctora Borrayo visibilizó una de las problemáticas centrales del tema: la desigual distribución de las tareas de cuidado, una labor históricamente feminizada y poco reconocida. Igualmente enfatizó la importancia de que desde el Programa de Igualdad de Género de la FacMed se promuevan espacios de reflexión, discusión y análisis. “Este día es especial para hacer comentarios, reflexiones y, por qué no decirlo, también discusiones acerca de los cuidados”, comentó.
Además, agregó que normalizar y reglamentar los cuidados es una tarea que aún requiere un largo camino por recorrer, pero que eventos como este Foro abren nuevas oportunidades para el cambio cultural. Al concluir su intervención, agradeció la asistencia de estudiantes jóvenes y reafirmó su esperanza en las nuevas generaciones: “Nos da mucho gusto ver caras jóvenes, esperamos que se sumen a este esfuerzo y a esta tarea que todavía requiere un gran espacio para la normalización y la reglamentación”.
A continuación, el maestre Rubén Hernández Duarte, Directore de Políticas de Igualdad y no Discriminación de la Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM, ofreció un mensaje en el que contextualizó el Foro dentro de una agenda más amplia de justicia y derechos humanos. “Nos parece fundamental que la Universidad se sume a esta conmemoración, no como un acto simbólico, sino como parte de una construcción colectiva de un nuevo paradigma social”, señaló.
De igual forma, el maestre Hernández explicó dos hitos recientes: la Opinión Consultiva 31/2025 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que reconoce el cuidado como un derecho humano autónomo, y el Compromiso de Tlatelolco, firmado en México, mediante el cual los países de América Latina y el Caribe declararon la década de acción por la sociedad del cuidado y la igualdad sustantiva. “Democratizar los cuidados, desfeminizar los cuidados, desmercantilizarlos y desfamiliarizarlos”, expresó, “será clave para avanzar hacia una igualdad sustantiva entre todas las personas”.
Sumado a esto, detalló que este derecho abarca tres dimensiones inseparables: el derecho a cuidar, el derecho a ser cuidado y el derecho al autocuidado, todos indispensables para una vida digna, recordando que “la igualdad no puede alcanzarse sin atender las necesidades humanas básicas que nos sostienen como personas y como especie”.
El maestro Edgar Eduardo Jiménez Armenta, representante de la Comisión Interna para la Igualdad de Género (CInIG) de la Facultad, apuntó que “una universidad que cuida es una universidad que transforma”. En su intervención, resaltó el papel de la Facultad como formadora de profesionales cuyo objetivo esencial es cuidar la vida.
De igual manera, reflexionó sobre la universalidad del acto de cuidar y ser cuidado: “Los cuidados son una red invisible que permite que las personas, las familias y las comunidades prosperen, pero no son reconocidos”, advirtió.
Al igual que otros oradores, hizo énfasis en la carga desigual que históricamente han enfrentado las mujeres y grupos en situación de vulnerabilidad. Desde la CInIG, explicó que se trabaja para que esta ética del cuidado se extienda más allá del ámbito clínico. “No puede haber salud sin igualdad ni cuidado verdadero en entornos donde existe exclusión o desigualdad”, recalcó.
Su mensaje concluyó con una invitación a la comunidad universitaria a construir relaciones más empáticas y solidarias. “Cuidar no es un acto pasivo, es una práctica profundamente transformadora”.
Bloques temáticos
Con una atmósfera de reflexión, compromiso y entusiasmo, el 2.º Foro de “Los Cuidados y la Salud” se realizó en el auditorio “Dr. Fernando Ocaranza”, transmitido a través de YouTube y Facebook Live, organizado y moderado por la doctora Yuriria Alejandra Rodríguez Martínez, responsable del Programa de Igualdad de Género de la Facultad de Medicina, con la colaboración de la médica cirujana Mariana Damián Aldama, de la Oficina de Atención a la Comunidad de la Unidad de Igualdad, y del maestro Eduardo Jiménez de la CInIG-FacMed.
El cuidado de la salud desde la perspectiva de género
La doctora María de los Ángeles Torres Lagunas, Presidenta de la Academia Nacional de Enfermería de México, en su ponencia, destacó que la salud, entendida como un derecho humano fundamental, “no es sólo la ausencia de enfermedad, sino un proceso dinámico y socialmente determinado”. Adicionalmente, explicó que las desigualdades de género, económicas y culturales condicionan el bienestar de las personas, afectando tanto a quienes reciben como a quienes brindan cuidado.
“Desde la perspectiva de género, analizar el cuidado implica reconocer que el proceso salud-enfermedad no es neutro, sino que está implicado en relaciones históricas de poder”, subrayó.
Finalmente, agregó que los sistemas de salud deben transformarse para reconocer el cuidado como una práctica ética, política y transformadora, orientada a la justicia social.

La interdisciplina como enfoque integral de la intervención en los cuidados
El Foro continuó con la intervención de la doctora Mayra Guadalupe Niño Zúñiga, maestra en Trabajo Social y candidata a doctora en Estudios Críticos de Género de la Universidad Iberoamericana, adscrito al Programa Nacional de Posgrados de Calidad del CONAHCYT, abordó este tema, mediante una reflexión sobre la historia del cuidado en México, recordando figuras pioneras como Julia Nava de Monterrey y Refugio “Doña Cuca” García, quienes desde los albores del siglo XX impulsaron la organización de mujeres dedicadas a los cuidados durante la Revolución Mexicana.
“Hablar de cuidados es hablar de historia, de organización social, de comunidad”, afirmó. Incluso, indicó que la interdisciplina no sólo permite abordar los cuidados desde diferentes saberes, sino que promueve una mirada más humana y equilibrada en la atención, donde subrayó la importancia de la humildad epistemológica en el trabajo colaborativo entre disciplinas y destacó que “la omisión de los cuidados es también un delito, porque implica negarle a otra persona el derecho básico a ser cuidada”.
De la misma manera, compartió experiencias de formación e incidencia política, recordando que su organización civil ‘Ciudadanía en Movimiento por la Igualdad de Género’ participó en la inclusión del derecho al cuidado dentro del Artículo 9° de la Constitución Política de la Ciudad de México.


Entre el cuidado de sí y la omisión de cuidado en la experiencia de ser hombre
Durante su intervención, el doctor Juan Guillermo Figueroa Perea, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y de El Colegio de México, compartió una exposición que, desde la filosofía, invitó a la reflexión sobre la manera en que los hombres han sido formados culturalmente como sujetos ajenos al autocuidado y por la educación de su masculinidad.
El profesor propuso una lectura del “cuidado de sí” inspirada en Michel Foucault: “El cuidado de sí del que yo hablo no es sinónimo de autocuidado. Foucault hablaba de ocuparse de uno mismo, conocerse a uno mismo. No hay forma de cuidar la salud si no te ocupas de ti mismo”, aseguró.
En ese sentido, destacó que a los hombres “nos entrenan para omitir el cuidado de nosotros mismos” y reflexionó sobre las consecuencias de esta educación social: “Los hombres se mueren más que las mujeres, no sólo por enfermedades, sino por cómo aprendieron a ser hombres. El aprendizaje de la masculinidad es un factor de riesgo para la salud de los hombres”.
Asimismo, cuestionó las estructuras sociales que feminizan el concepto de cuidado y reproducción: “Todos los indicadores sobre fecundidad y comportamiento reproductivo son sobre las mujeres, como si los hijos fueran solo hijos de su madre. Yo pregunto: ¿por qué no nombramos la experiencia reproductiva de los hombres?”.
El doctor Figueroa concluyó subrayando la urgencia de repensar las prácticas masculinas y el compromiso personal con la salud: “Si yo no me cuido a mí mismo, va a ser muy difícil que cuide a otros y a otras. Hay que evidenciar las desventajas de ser hombre en términos de salud y cuestionar los mandatos que nos alejan del cuidado”.


La importancia de la prevención de las violencias de género en la comunidad universitaria como parte de los cuidados comunitarios que construyen igualdad
Por su parte, la maestra Diana Paulina Pérez Palacios, Jefa de Unidad en la Dirección de Gestión Comunitaria y Erradicación de las Violencias de la CIGU, detalló que “se debe reflexionar sobre la importancia de la prevención de las violencias de género en la comunidad universitaria”, y recordó que los cambios institucionales que hoy permiten estos espacios “son resultado de las demandas de generaciones de mujeres organizadas”.
Por lo tanto, apuntó que desde la creación de la Coordinación para la Igualdad de Género en 2020, la UNAM ha impulsado una política institucional integral para prevenir, atender y erradicar las violencias, así como para promover la igualdad sustantiva. “Construir igualdad requiere trabajo conjunto, escucha y transformación social profunda. La prevención de la violencia de género es una responsabilidad colectiva”, señaló.
También destacó el papel de las Personas Orientadoras Comunitarias (POC) como figuras clave en la prevención: “Son voluntarias que acompañan, orientan y sensibilizan desde sus espacios. Su trabajo demuestra que la transformación se construye colectivamente”.

Cuidados y salud mental en estudiantes y médicos residentes: mitos, barreras para pedir ayuda y programas de apoyo
En la ponencia final, Cynthia Margarita Flores Félix, maestrante en Ciencias en Sistemas y Políticas en Salud en la Escuela de Salud Pública de México, del Instituto Nacional de Salud Pública, presentó los retos que enfrentan los profesionales en formación dentro del ámbito médico. “Hablar de cuidados y salud mental se ha vuelto una moda necesaria, pero aún necesitamos recursos y políticas reales para sostenerla”, subrayó.
De la misma forma, compartió datos alarmantes sobre el bienestar emocional de estudiantes de medicina en México: “La prevalencia de depresión alcanza el 27% en estudiantes de pregrado y el 29% en residentes. Los niveles de ansiedad y burnout llegan hasta el 75%”.
Sumado a esto, denunció que la educación médica “se desarrolla en ambientes violentos, jerárquicos y normalizados, donde la exigencia extrema y las jornadas prolongadas contribuyen al deterioro emocional”.
La especialista insistió en la necesidad de romper con los estigmas y promover una cultura del autocuidado dentro del ámbito académico y hospitalario. “Hay muchos mitos que impiden pedir ayuda. Es momento de reconocer que la salud mental es parte esencial de la formación médica y del ejercicio profesional”.
Finalmente, el encuentro cerró con un llamado conjunto a repensar el significado del cuidado desde una perspectiva integral, personal, comunitaria y profesional. Las ponencias coincidieron en que el cuidado de sí, el cuidado de las y los otros y el cuidado institucional son ejes inseparables para construir una universidad más equitativa, empática y saludable.

María Morales


