“El propósito de la ciencia debe ser mejorar la vida, no ponerla en riesgo”

 Asociación Médica Mundial. Declaración de Helsinki

En la Facultad de Medicina, la bioética ocupa un lugar central en la formación de futuros profesionales de la salud. A través del Programa Institucional de Ética y Bioética se promueve una mirada crítica y humanista que fomenta entre su comunidad una mirada hacia el respeto, la equidad y empatía en el cuidado de las personas. Ser médico no sólo implica dominar el conocimiento técnico, sino también cultivar la sensibilidad y la prudencia que permiten actuar con justicia y compasión. 

En octubre se conmemoraron dos fechas importantes para la bioética a nivel internacional. La Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos, aprobada por aclamación por la 33ª sesión de la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el 19 de octubre de 2005, y el primer aniversario de la décima y más reciente enmienda de la Declaración de Helsinki, aprobada por la 75ª Asamblea General de la Asociación Médica Mundial, en Helsinki, Finlandia, en octubre de 2024. 

La primera publicación de la Declaración de Helsinki, data de junio de 1964 y fue aprobada en la 18ª Asamblea Médica Mundial, celebrada en esa ciudad de Finlandia en junio de ese año, fijando las bases éticas para la investigación médica con seres humanos, como resultado de la reflexión de la comunidad médica sobre las reprochables acciones que los profesionales de la salud y otros investigadores habían estado perpetrando contra seres humanos sin su voluntad en diversas clases de experimentos. Desde entonces, se ha tomado como un estándar ético de la investigación con participantes humanos, que son revisados periódicamente por la Asamblea General de esa asociación médica, para estudiar su pertinencia y adecuación con los cambios técnicos y científicos, pero también para atender a las necesidades humanas y a las prácticas clínicas en constante transformación; en este sentido, se publicaron enmiendas en los años 1975, 1983, 1989, 1996, 2000, 2002, 2004, 2008 y 2013, hasta llegar a la que actualmente cumple un año de haber sido enmendada, la de octubre de 2024, cuya versión en español, puede ser consultada en el siguiente enlace: https://www.wma.net/es/policies-post/declaracion-de-helsinki-de-la-amm-principios-eticos-para-las-investigaciones-medicas-en-seres-humanos/.

La Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos, 2005, tal cual lo enuncia en su artículo primero, trata  de  las  cuestiones  éticas  relacionadas  con  la  medicina, las ciencias de la vida y las tecnologías conexas aplicadas a los seres humanos, teniendo en cuenta sus dimensiones sociales, jurídicas y ambientales, y contempla la protección de los individuos, grupos y comunidades, así como consideraciones para el medio ambiente, la biósfera y la biodiversidad, incluyendo a las generaciones futuras y venideras. Se puede consultar el documento completo en este enlace: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000146180_spa.

La conmemoración de la publicación de esta Declaración Universal dio pauta para que cada año se recuerde el 19 de octubre como el Día Mundial de la Bioética, una fecha que nos invitó en esta oportunidad a reflexionar sobre los valores que dan sentido al ejercicio de la medicina, la investigación científica y la relación humana con la vida en el contexto de las profesiones de la salud y la investigación biomédica. Es una invitación permanente a reflexionar sobre la responsabilidad moral que acompaña en cada decisión clínica, en cada protocolo de investigación y en cada innovación bio-tecnológica. 

Hoy más que nunca, cuando la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías en salud replantean los límites de lo posible, la bioética se convierte en la voz que nos recuerda que el progreso verdadero no consiste en avanzar más rápido, sino en hacerlo con humanidad, ética y respeto por la vida; incluso considerando no solo la vida humana, sino toda aquella que sea considerable moralmente, porque la medicina, en su esencia más pura, no sólo es ciencia, es también conciencia.

“El progreso científico no puede separarse de la responsabilidad moral”. 

 UNESCO, 2005. Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos.

Diego Pescador, Erandi Solano e Indrani Morales