“Todas las células de nuestro cuerpo, como neuronas, leucocitos y glandulares tienen receptores para hormonas, neurotransmisores y citocinas. Esto significa que nuestro organismo está conectado permanentemente y responde de manera coordinada a los estímulos estresantes del entorno”, indicó el doctor Lenin Pavón Romero, Jefe y Fundador del Laboratorio de Psicoinmunología del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”, quien actualmente se encuentra en su tercera edición del libro Inmunología Molecular, Celular y Traslacional.

El pasado 31 de octubre se realizó la novena sesión del Seminario sobre Medicina y Salud, dedicada al tema ‘Inflamación y salud mental’, transmitida por YouTube, coordinada y moderada por el doctor Luis Armando Martínez Gil, integrante del Comité Directivo de dicho Seminario. 

A lo largo de su exposición, el especialista desarrolló una revisión exhaustiva de los mecanismos neuroendocrinos e inmunológicos que vinculan la inflamación con los trastornos mentales, explicando que el cuerpo humano mantiene una conexión constante entre los sistemas nervioso, endocrino e inmunológico. 

Durante la conferencia, el ponente recordó los estudios pioneros del endocrinólogo Hans Selye, quien describió el Síndrome general de adaptación o “respuesta de estrés”, demostrando que el cuerpo reacciona de forma integral ante lesiones o infecciones. Igualmente, señaló que el estrés crónico mantiene activada la respuesta inflamatoria, generando síntomas como dolor muscular, cefaleas, tensión o alteraciones digestivas. “Vivimos bajo un estrés constante y aprendemos a convivir con dolores que no deberían existir. La OMS reconoce al estrés como un elemento que perjudica a gran parte de la población y que es la antesala de muchas alteraciones, incluidas las mentales”, afirmó el experto. 

En ese sentido, explicó cómo las moléculas inflamatorias como la interleucina-1, el factor de necrosis tumoral (TNF) alfa y la interleucina-6 pueden modificar el funcionamiento cerebral y endocrino. “El problema no es la respuesta inflamatoria en sí, sino su duración. Si estamos sometidos a un proceso inflamatorio prolongado, se desencadenan alteraciones que pueden predisponer a cuadros psiquiátricos o conductuales”.

De igual modo, el investigador ilustró esta interacción con ejemplos derivados de la pandemia de COVID-19, donde estudios con más de 60 mil pacientes mostraron un aumento en los casos de depresión y ansiedad posteriores a la infección. “La respuesta inflamatoria exacerbada genera cambios en el metabolismo del triptófano y disminuye la cantidad de serotonina disponible, lo cual incrementa la ansiedad y la depresión”.

También abordó otros factores que contribuyen a la inflamación silenciosa o inflamación estéril, como la obesidad, el consumo de alcohol, el tabaquismo, la falta de sueño o la mala alimentación. Además, comentó que cada kilo de sobrepeso implica aproximadamente 300 gramos de macrófagos y linfocitos produciendo moléculas inflamatorias. “Por cada diez kilos de sobrepeso, tenemos tres kilos de células produciendo IL-1, TNF alfa e interleucina-6. Por eso la obesidad es un factor de riesgo tanto para enfermedades crónicas como para trastornos mentales”, indicó el doctor Pavón Romero.

Asimismo, subrayó la relevancia de los hábitos saludables: “La actividad física aeróbica ayuda a limpiar las mitocondrias defectuosas y reduce la carga de radicales libres. El ejercicio, junto con el sueño adecuado y una dieta equilibrada, mejora la respuesta inflamatoria y la salud mental”, apuntó.

En la parte final de su presentación, el doctor Pavón Romero habló sobre la microbiota intestinal y su influencia en el estado de ánimo, “el 95% de la serotonina del cuerpo se produce en los intestinos. La microbiota sana ayuda a mantener este equilibrio, pero cuando hay inflamación o malos hábitos, se altera y puede afectar directamente la salud mental”.

La sesión concluyó con un espacio de preguntas y comentarios moderado por el doctor Martínez Gil, quien agradeció al ponente por su exposición y destacó que “durante mucho tiempo se ha dicho que ante la depresión no estás sólo deprimido, sino inflamado. Hoy quedó claro que esta frase tiene una base científica sólida”.

María Morales