La Facultad de Medicina de la UNAM celebró el 9.º aniversario del Programa de Donación de Cuerpos (PDC) con un evento conmemorativo realizado el pasado 31 de octubre en el auditorio “Dr. Raoul Fournier Villada”. El acto reunió a autoridades académicas, personal del programa, donantes y familiares en un ambiente de reconocimiento y profundo agradecimiento.
La ceremonia fue presidida por la doctora Gabriela Borrayo Sánchez, Secretaria General de la Facultad, en representación de nuestra Directora, la doctora Ana Carolina Sepúlveda Vildósola. En su mensaje inaugural destacó: “Celebramos un paso importante en nuestra Facultad de Medicina, ya son 9 años de este programa que es pionero, y que permite que las personas donen sus cuerpos para la ciencia. Después de la vida, participar y contribuir en la ciencia debe ser algo que nos llene de honor. Es un ejemplo de solidaridad, de altruismo y refleja el compromiso que ustedes tienen con la vida, con la Universidad y con la formación de médicos y médicas que serán, sin duda, de alta calidad y que tanto necesita nuestro país”.
“En México hay 4 mil personas que se han acercado a pedir información y más de la mitad han llegado aquí a nuestra Facultad. Esa es la dimensión y la historia que tenemos en el programa y, sin duda, su generosidad contribuirá significativamente a la base de la medicina y a la base de la salud humana”, aseguró.



El doctor Alberto Manuel Ángeles Castellanos, responsable del PCD y Jefe del Departamento de Innovación en Material Biológico Humano de la Facultad, rindió el “Informe de actividades 2024-2025”, resaltando que “durante el primer año de creación del programa se obtuvo un registro de 28 personas, mientras que en lo que va de este año 2025 se han registrado 106 personas como donantes. Se han realizado hasta el momento 2,176 citas informativas a personas interesadas en el programa en modalidad presencial y videollamadas por Zoom y vía telefónica.”
La donación de cuerpos como pieza clave en la investigación
El programa académico inició con la ponencia del doctor Andrés Eliú Castell Rodríguez, Jefe de la División de Investigación, donde habló sobre la importancia fundamental de la donación de cuerpos para el avance de la medicina moderna.
El doctor Castell explicó cómo estos actos de generosidad son esenciales para la educación médica y reflexionó: “La donación de cuerpos de verdad es un acto de generosidad de la vida. Y tenemos que recordar siempre que cuando alguien dona su cuerpo, dona también tiempo. Tiempo que un cirujano dedica a perfeccionar una técnica antes de aplicarla en un paciente. Tiempo que no se pierde en el quirófano gracias a dispositivos mejor probados”.
Donación de cuerpos con fines de enseñanza
Continuó el maestro Ricardo Octavio Morales Carmona, Secretario Académico de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad, quien señaló que “en una era de tecnología avanzada, de simuladores de alta fidelidad y modelos de hospitales en tres dimensiones, existe una creciente escasez de cuerpos donados. Esto no es sólo una carencia material, sino epistemológica, es una carencia que se vincula con la posibilidad de mejorar el conocimiento”.
Subrayó que el verdadero aprendizaje médico nace del contacto directo con el cuerpo humano, pues “el cuerpo donado representa la transición del conocimiento abstracto al conocimiento encarnado”.
A lo largo de su exposición, presentó un diagnóstico de la situación en México, destacó los esfuerzos de instituciones como la UNAM, pero también las barreras culturales y legales. En este sentido, afirmó que “la donación de cuerpos para fines de docencia de investigación médica es un acto de generosidad que trasciende la vida” y debe enmarcarse en principios éticos irrenunciables.
Hizo hincapié en el valor humano de este acto, concluyendo que “cada vez que un estudiante aprende anatomía en un cuerpo donado, está tocando el legado de alguien que creyó en el futuro”. Cada vez que un investigador descubre algo gracias a una donación, está cumpliendo una promesa silenciosa”.
Testimonios
Posteriormente, el doctor Ramón de la Cabada Huerta compartió una emotiva carta dirigida a los estudiantes de medicina, donde expresó: “Los que donamos nuestros cuerpos deseamos continuar siendo maestros -ahora inmóviles- para que en ellos trabajes pacientemente cuanto te sea necesario, y para que cada vez que abras ‘las páginas de este libro’ aumentes tus conocimientos. Hunde tu bisturí, diseca músculos y tendones, identifica arterias y venas, localiza y separa nervios y glándulas. Toca, corta, …y aprende. ¡Para eso estamos aquí!”. Añadió con emoción: “Fui maestro en vida y deseo continuar siéndolo sin ella por el tiempo que sea posible.”

Asimismo, el doctor René Rodríguez, responsable del Programa de Donación de Cuerpos de la Universidad Autónoma de Puebla, señaló que: “la IFAA (Federación Internacional de Asociaciones de Anatomía) establece tres principios cardinales: dignidad, respeto y tratamiento post mortem.
Este principio exige que los restos humanos sean tratados con el máximo honor y respeto en cada fase del proceso, desde el traslado y la preservación hasta el uso en el anfiteatro y la disposición final”. Enfatizó que “el programa de donación de cuerpos no es sólo un programa administrativo, sino un pilar estratégico de la salud pública que convierte el acto final del altruismo de un individuo en una inversión de alto rendimiento en la calidad de la atención médica”.
Posteriormente, Cristina Dobalí Calderón, hija y sobrina de donantes, compartió su experiencia personal: “Ese día entendí que el último regalo que me hizo mi padre fue un truco de magia que consiste en transformar el dolor en orgullo. Truco infalible. Uno viene aquí a entregar un cuerpo y el dolor se convierte en orgullo al instante. Ese orgullo dura para siempre”.
Al finalizar, expresó su visión personal: “Mi donación es permanente porque tengo un sueño dorado. Es ese esqueleto que de la mano de un estudiante vivo y ruidoso vaya bailando por los pasillos de la Facultad de Medicina hacia la clase de anatomía”.






Seguido a esto, Guadalupe Díaz Anaya, hija de la donante Antonieta Anaya, recordó las profundas convicciones de su madre: “Ella decía siempre: ‘Si con mi cuerpo los muchachos pueden aprender, si puedo ayudar en alguna investigación, enseñar con mi cuerpo para salvar otras vidas, entonces habré dejado un legado.’ Para ella esta fue su manera de estudiar medicina, su manera de servir y de enseñar incluso en silencio”.
“Mi mamá me enseñó sin palabras que la muerte no es el final del camino, sino el comienzo de una nueva forma de servicio y enseñanza. Aquí, es este lugar donde la muerte disfruta ayudando a la vida”, concluyó.
Posteriormente, se realizó un minuto de aplausos en honor a los donantes fallecidos, con un reconocimiento colectivo.
Desafíos y avances legales dentro del Programa de Donación de Cuerpos de la UNAM
El licenciado Adán Moreno Escalante, Asesor Jurídico del Programa, explicó su rol fundamental en el proceso: “Mi trabajo es la parte legal, una parte que hago con todo amor. Pues quienes me conocen, a quienes he podido asesorar mucho o poco, saben que no les miento”.
Destacó la importancia del equipo forense del programa: “Ellos son nuestro personal forense, al final del día quienes hacen toda la chamba, toda la parte operativa son ellos, tienen que dejarlos limpiecitos e iniciar los protocolos de embalsamado. Finalmente, señaló: “La donación de cuerpos es legal en todo México, en todos los estados de la República. ¿Qué es lo que llega a ocurrir? Que a veces hay un desconocimiento en todas las áreas”.
Clausura
Para concluir este evento, el doctor Ángeles Castellanos hizo una invitación “a que nos acompañen el próximo año y sigan apoyándonos como lo han hecho hasta ahora, dándonos difusión, invitando a sus conocidos”. Por nuestra parte, vamos a tratar de seguir apoyando a otras universidades en la creación de sus programas de Donación”.
El Programa de Donación de Cuerpos de la Facultad de Medicina de la UNAM, pionero en México desde su creación el 10 de octubre de 2016, promueve el uso digno y bioético del material biológico humano y apoya a su disponibilidad para el proceso enseñanza-aprendizaje de estudiantes y profesionistas de las áreas médicas y las ciencias de la salud. Su modelo ha servido de inspiración para la creación de programas similares en otras universidades del país, consolidándose como un líder nacional en la materia.
Daniel Gallardo



