El pasado 6 y 7 de noviembre, en el auditorio “Dr. Fernando Ocaranza”, se realizó el Taller de Profesores “Dar malas noticias con humanidad: habilidades socioemocionales, contención emocional y convivencia no violenta en el aula”, organizado por el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, con el objetivo de aprender estrategias para comunicar con empatía, manejar emociones difíciles y fortalecer la convivencia en el entorno educativo.
Para comenzar, el doctor Diego Armando Coronel Manzo, Responsable del área formativa del Programa de Salud Mental para la Comunidad de la Facultad de Medicina (PROSAM), informó los lineamientos que se siguieron durante el taller, como la participación activa y respetuosa, la disposición de autorreflexión donde los ejercicios se basaron en mindfulness, compasión, aceptación y apertura radical, y la colaboración grupal.
Durante el primer día del taller, se observó la necesidad de herramientas específicas para abordar situaciones en las que el conflicto o la frustración no proviene de un solo estudiante, sino de grupos completos, especialmente cuando las y los docentes deben dar retroalimentación negativa, comunicar reprobaciones o sostener la autoridad académica ante la inconformidad colectiva.
A su vez explicó que “SPIKES” es una herramienta práctica para romper malas noticias, la cual es “una guía estructurada basada para escenarios clínicos y adaptada para que las y los docentes den malas noticias de manera empática, clara y profesional, minimizando el impacto emocional negativo y favoreciendo la comprensión del alumno e inclusive de su familia”. Esta herramienta tiene como objetivo reducir el estrés y la confusión al recibir malas noticias, favorecer la comprensión, aceptación y participación activa del estudiante en las decisiones y proteger la relación alumno-docente ante momentos difíciles.
Por otra parte, Dante Montoya, prestante de Servicio Social en el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, dio a conocer la herramienta “GIVE”, la cual ayuda a favorecer una comunicación empática y efectiva, manteniendo la relación interpersonal, incluso en contextos de alta carga emocional; donde explicó que la letra “G” significa ser gentil, mantener un tono de voz tranquilo, sin rigidez, ni sarcasmo, evitar juicios o comentarios que puedan sonar punitivos y usar un lenguaje que proteja la dignidad del otro; la “I” es mostrar interés escuchando activamente, mostrando curiosidad genuina por las necesidades del otro; la “V” de validar, en la cual se deben aceptar las emociones sin minimizar ni exagerar; y por último la “E”, en esta se debe utilizar un lenguaje claro manteniendo calidez y autenticidad. Asimismo, explicó la herramienta “FAST”, la cual ayuda a mantener el autorrespeto y la coherencia personal durante conversaciones difíciles sin sacrificar la humanidad ni la asertividad.
“La apertura radical es la disposición consciente a escuchar lo que no queremos oír, considerar que podríamos estar equivocados y permitir que nuevas perspectivas modifiquen nuestras creencias o actitudes. En docencia médica, esto se traduce en suspender el juicio, abrirse a la retroalimentación y reconocer la vulnerabilidad como una forma de fortaleza”, comentó el doctor Coronel Manzo.



En el segundo día del taller se definió a la escucha empática como la capacidad de comprender activamente el mensaje verbal y emocional del otro, sin juicio ni interrupción, con el propósito de conectar antes que corregir.
Asimismo, el doctor Coronel Manzo dijo que “validar no significa justificar ni estar de acuerdo con lo que el estudiante siente, sino reconocer la legitimidad de su experiencia emocional. Esto fortalece la relación docente-estudiante, disminuye la reacción defensiva y facilita una comunicación ética, humana y no violenta”.
Finalmente, “la Comunicación No Violenta (CNV), propuesta por Marshall Rosenberg, es un modelo de interacción que busca expresar lo que vivimos con honestidad, pero sin atacar, juzgar ni humillar. En el ámbito docente de medicina, la CNV es clave para dar malas noticias académicas sin dañar la dignidad del estudiante, prevenir escaladas de conflicto con alumnos o grupos y promover relaciones basadas en respeto, equidad y responsabilidad mutua”, enfatizó Dante Montoya.
“El autocuidado no es opcional, es parte del profesionalismo docente, permite sostener procesos educativos humanos sin perder la salud mental, ni la ética. Comunicar malas noticias con humanidad empieza por reconocer que el docente también es humano”, concluyó el doctor Coronel Manzo.
Matzayani Panfilo


