Melissa Golubov Mandujano, egresada de la Facultad de Medicina de la UNAM, fue reconocida por la Asociación Mexicana de Facultades y Escuelas de Medicina (AMFEM) al obtener el mejor promedio de su generación. 

Durante la ceremonia celebrada en la Academia Nacional de Medicina de México, la joven médica dio un discurso en representación de las y los egresados de 103 escuelas y facultades de medicina que fueron distinguidos por sus altos promedios.

”Hoy me honra y me emociona que se reconozca a los estudiantes de medicina. Detrás de cada uno de nosotros hay una historia de esfuerzo silencioso, de constancia y de sacrificio. Algunos tuvimos que dejar casa, familia y ciudad. Todos aprendimos a continuar a pesar del cansancio, a mantenernos firmes cuando la vocación se ponía a prueba. Ha sido, sin duda, una verdadera carrera de resistencia”, expresó Melissa. 

Asimismo, indicó: “La medicina está hecha de contrastes, y nadie puede permanecer igual después de vivirlos. Pero es precisamente esa dualidad lo que hace de la medicina una carrera tan hermosa, tan intensa y tan profundamente gratificante”.

Dirigiéndose a sus profesores, reconoció que de ellos aprendieron “no sólo la teoría, sino también la ética, la compasión y el ejemplo del tipo de médico que aspiramos a ser”. Agradeció a sus amigos, a quienes consideró un “salvavidas” en los momentos de mayor exigencia, e hizo un reconocimiento especial a sus familias por su apoyo inquebrantable.

Melissa también dedicó unas palabras a los pacientes, señaló que fueron ellos quienes permitieron a los estudiantes aprender y a quienes agradeció “por confiar su historia y su dolor a nuestras manos todavía inexpertas. Sin ustedes, nada de esto tendría sentido”.

La egresada reflexionó sobre el significado de ser mujer en la medicina, definiéndolo como “honrar a quienes abrieron camino antes que nosotras” y “asumir el compromiso de seguir construyendo un entorno más equitativo y justo”. Asimismo, enfatizó que la formación recibida es sólo el principio de un aprendizaje perpetuo, afirmando que “la medicina es una promesa permanente” y que “estudiar se vuelve un verbo de toda la vida”.

Finalmente, cerró su intervención con una reflexión sobre el ejercicio de la profesión en México, que calificó como “un acto de amor por nuestro país”, y citó las palabras del filósofo Platón para subrayar: “Donde quiera que se ama el arte de la medicina, se ama también a la humanidad”.

Daniel Gallardo