La Facultad de Medicina de la UNAM celebró la segunda sesión del ciclo de conferencias “Entre vivos y muertos: reflexiones clínicas y culturales sobre la muerte”, organizada por la Coordinación de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, y transmitida por YouTube, con la ponencia “Acompañamiento psicológico en pacientes con enfermedades avanzadas: de la empatía a las intervenciones psicológicas existenciales”, impartida por el doctor Óscar Galindo Vázquez. La sesión fue organizada y moderada por la doctora Ingrid Vargas Huicochea, Coordinadora de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, quien dio la bienvenida a la audiencia recordando el propósito de este espacio académico: “Reflexionar sobre la muerte desde múltiples perspectivas clínicas, éticas y culturales”.
El doctor Óscar Galindo Vázquez es licenciado en Psicología por la UNAM, maestro en Ciencias de la Salud con énfasis en Salud Mental Pública y doctor en Psicología y Salud por esta misma institución. Actualmente, el doctor Galindo está adscrito al Servicio de Psicooncología del Instituto Nacional de Cancerología, es miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel II, profesor del Tecnológico de Monterrey y coordinador del Grupo de Formación en Investigación Psicosocial en Oncología de la Universidad de Miami.


En su apertura, el doctor Galindo subrayó la necesidad de reconocer la salud mental como parte esencial de la atención médica. Explicó que el Instituto de Medicina de los Estados Unidos recomienda seis estrategias clave para mejorar la atención integral de pacientes oncológicos, entre ellas se encuentra mejorar la comunicación entre el paciente y el equipo oncológico, utilizar psicoterapia y consejería basadas en evidencia, emplear psicofármacos cuando se requiera, ayudar a los pacientes a manejar sus síntomas, atender comportamientos no saludables y proveer apoyo a los cuidadores.
El especialista advirtió que los pacientes con enfermedades avanzadas presentan con frecuencia manifestaciones de “malestar existencial”, como la pérdida del sentido de vida, la desmoralización o el sentimiento de ser una carga para los demás. Señaló que “cuando las personas presentan fatiga, afectación cognitiva o dificultades para ser autosuficientes, esto tiene un impacto importante, y más aún cuando las enfermedades, como el cáncer, se vuelven padecimientos crónico degenerativos”.
Entre los factores de riesgo más frecuentes mencionó el diagnóstico de enfermedad terminal, la comorbilidad médica, la discapacidad física y la historia previa o familiar de depresión. Describió además el síndrome de desmoralización, caracterizado por desesperanza y pérdida de sentido, y explicó que suele aparecer en personas que han luchado contra la enfermedad junto con sus familiares durante años y que, al no lograr los resultados esperados, llegan a sentirse aisladas o sin dignidad.



Al abordar la dimensión espiritual, destacó que la espiritualidad es pragmática y no se presenta de la misma manera entre culturas ni entre grupos de personas. Agregó que en la población latinoamericana la espiritualidad suele estar altamente asociada a la religiosidad, lo cual hace necesario abordarla desde un enfoque culturalmente contextualizado. Sobre la dignidad, apuntó que para la población latina, la dignidad se asocia con la familia y el bienestar colectivo, mientras que en otros contextos se vincula más con la independencia personal.
El doctor Galindo presentó datos sobre la prevalencia de malestar emocional en pacientes oncológicos en estadios avanzados, destacando que más del 44 por ciento presenta síntomas clínicamente significativos de ansiedad o depresión. Explicó que estos casos requieren atención multidisciplinaria, en la que la psiquiatría y la psicología trabajen de manera conjunta para atender las necesidades emocionales de los pacientes.
Comentó también los resultados de un estudio realizado con oncólogos mexicanos en colaboración con la Sociedad Mexicana de Oncología Clínica, donde se identificó que los médicos reconocen el impacto del malestar emocional en la calidad de vida y la adherencia al tratamiento. “Casi 90 por ciento prefiere contar con un servicio de psicología o psicoterapia en el sistema de salud donde se desenvuelven”, señaló, subrayando la necesidad de fortalecer estos servicios con personal capacitado y procesos adecuados de evaluación y seguimiento.
Posteriormente, habló sobre las terapias existenciales basadas en evidencia, como la Terapia de Dignidad y la Terapia Centrada en el Sentido. Explicó que estas intervenciones buscan atender necesidades espirituales y existenciales en pacientes con supervivencia limitada, ayudándolos a preservar su autonomía, esperanza y sentido de control.
El experto dedicó parte de su charla a los cuidadores primarios informales, a quienes definió como una población fundamental dentro del sistema de salud, usualmente compuesta por cónyuges o hijos, en su mayoría mujeres mayores de 40 años que dedican hasta 15 horas diarias al cuidado de su familiar enfermo. Advirtió que muchos cuidadores presentan síntomas clínicos de ansiedad o depresión, y más del 50 por ciento tiene enfermedades crónicas no diagnosticadas como hipertensión o diabetes.
A su vez, resaltó la experiencia del Instituto Nacional de Cancerología, que cuenta con una Clínica de Cuidadores donde se ofrece asesoría psicológica, nutricional y de enfermería. “Los cuidadores necesitan espacios de autocuidado; no sólo cuidan, también deben aprender a cuidarse”, enfatizó.


En la parte final de su exposición, el doctor Galindo compartió los resultados de encuestas sobre conocimientos y actitudes hacia los cuidados paliativos y la voluntad anticipada en población mexicana. “Casi la mitad de las personas no sabe qué es la voluntad anticipada, ni dónde se tramita, ni si tiene costo”, explicó, lo cual evidencia la necesidad de fortalecer la alfabetización en salud. Destacó que los cuidados paliativos deben iniciarse desde etapas tempranas del tratamiento: “No son exclusivos de pacientes en fase terminal, sino que pueden mejorar la calidad de vida desde el inicio de la enfermedad”, dijo.
Al cierre de la conferencia, la doctora Ingrid Vargas agradeció la participación del ponente y destacó la relevancia de su presentación: “Nos podemos dar cuenta de la variedad de recursos terapéuticos de los que se puede echar mano actualmente. También se resalta la importancia del acompañamiento psicoterapéutico formal y especializado, donde la empatía, la presencia y la autenticidad del terapeuta se convierten en herramientas fundamentales para aliviar el sufrimiento y dar sentido a la experiencia del paciente”.
Subrayó el valor de las terapias psicológicas existenciales, “que no sólo actúan desde el plano clínico, sino también desde la dimensión espiritual entendida como la búsqueda de significado, trascendencia y conexión que muchas personas emprenden frente a la finitud”.
Jorge Ugalde


