El pasado 12 de noviembre se realizó la segunda sesión del ciclo “Objetivos de Salud Sostenible para las Américas”, organizada por el Programa Institucional de Ética y Bioética y el Seminario sobre Medicina y Salud de la Facultad de Medicina de la UNAM, y moderada por la licenciada Indrani Morales Astudillo y el doctor Luis Armando Martínez Gil. En esta ocasión, la jornada estuvo dedicada al Objetivo 2: Rectoría y Gobernanza, con la participación del doctor Andrés Castañeda Prado, coordinador federal del Servicio Nacional de Salud Pública, quien ofreció una exposición integral sobre los principios éticos y bioéticos que sustentan la conducción del sistema de salud en México y en la región panamericana.

La licenciada Indrani Morales Astudillo, responsable del Programa Institucional de Ética y Bioética, abrió la sesión destacando que los 11 objetivos de la Agenda de Salud Sostenible para las Américas, propuesta por la Organización Panamericana de la Salud, constituyen una guía para fortalecer los sistemas de salud de la región bajo los principios de equidad, universalidad, inclusión social y solidaridad panamericana. Subrayó que el tema de Rectoría y Gobernanza resulta fundamental, pues implica el fortalecimiento de las funciones esenciales de la salud pública, el establecimiento de mecanismos de participación social, de formulación de políticas públicas inclusivas, así como la rendición de cuentas y la transparencia.

Durante su exposición, el doctor Castañeda explicó que la Rectoría y la Gobernanza son pilares del sistema de salud que permiten garantizar el derecho a la salud con equidad y justicia social: “La Rectoría es la capacidad del Estado para definir una visión y un rumbo del sistema de salud, fijar reglas, articular a los actores y supervisar el desempeño. La gobernanza, en cambio, son los procesos, estructuras o instituciones que guían cómo se toman, implementan y monitorean las decisiones”, puntualizó. Añadió que ambos conceptos deben ir acompañados de marcos normativos coherentes, articulación entre niveles de gobierno y mecanismos efectivos de rendición de cuentas.

El ponente destacó que la participación social no debe ser un tema decorativo de discurso, sino traducirse en esquemas donde las comunidades y la sociedad civil se involucren en la toma de decisiones de manera institucionalizada. Enfatizó que el fortalecimiento de la rectoría exige capacidades básicas en todos los niveles del sistema, entre ellas la vigilancia, la promoción de la salud, la evaluación de políticas, la asignación de recursos y la garantía de acceso efectivo a los servicios.

Durante su análisis, el doctor Castañeda explicó la complejidad del modelo sanitario mexicano, caracterizado por su fragmentación institucional y la reciente incorporación del organismo público descentralizado: “IMSS Bienestar”, en 23 entidades federativas. Señaló que esta estructura demanda mayor coordinación y mecanismos sólidos de gobernanza para alcanzar las metas de salud de la población. Subrayó que el liderazgo, la información y la visión estratégica son indispensables para ejercer una rectoría efectiva en los distintos niveles del sistema.

El ponente abordó también la dimensión ética de la gobernanza en salud. Retomando una cita de Federico Tobar: “Una enfermedad no existe mientras no se la reconoce, mientras no se la nombra, mientras no se la incorpora en la agenda pública. Antes de eso, es sólo una fatalidad”. Con esta reflexión, explicó que reconocer un problema sanitario implica asignar recursos, diseñar procesos formativos y generar políticas públicas que lo atiendan. En este sentido, indicó que la Gobernanza es un acto ético porque define cómo se distribuyen los recursos y cómo se establecen las prioridades en salud.

A través de ejemplos, analizó los dilemas de justicia social que enfrentan los sistemas sanitarios: “Si tenemos 10 pesos para invertir, ¿ponemos un hospital grande que atienda a 100 personas o tres clínicas pequeñas en comunidades marginadas que atiendan a 30? La decisión no es sólo económica, sino ética, porque implica elegir a quién llegar primero”, explicó. Insistió en que la equidad debe ser un principio rector de toda política pública en salud, y que los profesionales del área tienen la responsabilidad de participar en los espacios de gobernanza, promover la transparencia y construir alianzas con pacientes y comunidades.

Al hablar del fortalecimiento de la rectoría local, el doctor Castañeda explicó que el Servicio Nacional de Salud Pública impulsa la creación de juntas de salud comunitarias, espacios participativos donde la población identifica los principales problemas de su entorno: “Lo más interesante es que más de la mitad de los temas que surgen en estas reuniones no están relacionados directamente con la atención médica individual, sino con factores como la basura, el drenaje o la seguridad; eso demuestra que la salud no depende sólo del sistema, sino de todos los sectores sociales”, señaló.

Hacia el cierre de su exposición, el ponente propuso que la formación universitaria incorpore de manera transversal los valores del humanismo y la ética pública: “La Facultad de Medicina tiene un papel central: debemos formar profesionales capaces de analizar críticamente las políticas de salud, participar en los comités y consejos de decisión, y ejercer una ciudadanía activa en defensa del derecho a la salud”, expresó. Recordó que la Rectoría y la Gobernanza no son abstracciones técnicas, sino procesos reales que se traducen en decisiones que salvan vidas o cuestan vidas.

Jorge Ugalde