Con el objetivo de crear un espacio para la comunicación e intercambio académico, y abrir canales de colaboración que resulten en el fortalecimiento de las áreas de investigación sobre los procesos históricos vinculados a la salud, con motivo del décimo aniversario del Seminario Internacional de Historia de la Medicina y la Salud Pública y la celebración de su sesión número 100, la Facultad de Medicina, a través del Departamento de Salud Pública, organizó el Primer Congreso de dicha actividad académica.
A lo largo de este encuentro, celebrado del 24 al 28 de noviembre en el auditorio “Dr. Ramón de la Fuente Muñiz”, se presentaron una serie de ponencias que exploraron, desde diversos enfoques, la historia de la medicina y la salud pública.
“La medicina en sus múltiples manifestaciones ha sido parte fundamental de los procesos sociales, políticos y culturales que configuran la vida colectiva. Por ello, no podemos comprender plenamente a nuestros países sin entender lo que la salud, la enfermedad y la atención han significado en ellos y para ellos”, afirmó nuestra Directora, la doctora Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, quien enfatizó que este evento “nos permite comprender las circunstancias que han dado forma a nuestro presente y nos orienta en el camino en el futuro”.
De igual forma, comentó que “la enfermedad en su expresión individual transforma la existencia de las personas, pero en su dimensión colectiva trastoca la vida económica, política, social y cultural de comunidades enteras, y llega incluso a cambiar el rumbo de la historia”.
“Como práctica crítica, la historia de la medicina y de la salud pública nos ofrece elementos para entender cómo diferentes sociedades han vivido y enfrentado la enfermedad y cómo han construido respuestas sociales ante ella. A través de la mirada de quienes nos antecedieron, los historiadores buscan comprender la manera en que la humanidad ha conceptualizado y respondido a endemias, epidemias y pandemias, cómo ha creado instituciones de enseñanza, estructuras sanitarias y mecanismos de promoción de la salud”, afirmó la Directora.
Finalmente, mencionó que “ignorar la dimensión histórica de la medicina y la salud pública sería renunciar a herramientas indispensables para interpretar los retos contemporáneos, desde la equidad en el acceso hasta la gestión de crisis globales. Estudiarla, por el contrario, nos ofrece claves para transformar nuestros paradigmas y construir un futuro donde la justicia y la salud sean principios rectores”.



En tanto, el doctor Ricardo A. Escamilla Santiago, Jefe del Departamento de Salud Pública de la Facultad, destacó los orígenes de esta iniciativa y su evolución histórica. “Hace 10 años nació el seminario entonces denominado ‘Historia de la Medicina y la Salud Pública en América Latina’, el cual se concibió como un espacio presencial para que investigadoras e investigadores difundieran y discutieran los resultados de sus trabajos”. Asimismo, tenía una intención clara de trascender los límites nacionales y fomentar una mirada regional sobre los procesos históricos vinculados a la salud.
También, recordó que “debido a la pandemia de COVID-19, las sesiones empezaron a realizarse en línea”, lo que favoreció “aún más la presencia de colegas de América Latina con una apertura internacional que consolidó la incorporación de investigadores de España, Portugal, Canadá y Estados Unidos, lo que motivó su cambio de nombre a ‘Seminario Internacional de Historia de la Medicina y la Salud Pública’”.
Además, explicó los principales ejes temáticos analizados durante una década, detallando cinco líneas estructurales de reflexión histórica y sanitaria. Entre ellas, resaltó el estudio de las enfermedades, las políticas sanitarias, la profesionalización médica, la participación de actores no hegemónicos y los análisis de cuerpo y género.
En ese sentido, indicó que en estos 10 años, el Seminario ha sido un punto de encuentro para reflexionar colectivamente sobre temas de políticas sanitarias, epidemias, saberes médicos, prácticas de cuidado e instituciones de salud en contextos diversos, pero siempre atravesando por desafíos comunes.
Por último, ofreció un mensaje de felicitación y deseos de continuidad. “Que en este Primer Congreso el Seminario siga siendo un espacio de diálogo y socialización de ideas”.
Por su parte, la doctora Ana María Carrillo Farga, Coordinadora del Seminario, dedicó sus palabras al reconocimiento de quienes han sostenido el proyecto desde su creación: “Al cumplirse 10 años de trabajos del Seminario Internacional, quiero en primer lugar reconocer a las personas que han compartido conmigo su coordinación. Ha sido un compromiso colectivo que ha dado vida a este espacio, como puede comprobarse al revisar nuestra página web, la diversidad de voces y temas que han estado presentes. Por eso, aquí debo agradecer también a las y los colegas que a lo largo de una década han contribuido a construir una comunidad académica activa, crítica y generosa”. La Coordinadora honró también la memoria de quienes formaron parte del Seminario y han fallecido.

De ese modo, subrayó que “ha sido un Seminario abierto a todos los interesados y ha dado cabida a especialistas de la historia, las ciencias médicas, la filosofía de la ciencia, la nutrición, la antropología y la enfermería.”
Más adelante definió al Seminario como comunidad de pensamiento colectivo: “Siguiendo a Ludwig Fleck, podríamos decir que el Seminario encarna un colectivo de pensamiento, es decir, una red de interacción social donde las ideas se comparten, se debaten y se transforman.”
Al cerrar su discurso, expresó el deseo académico que guiará los trabajos del Congreso: “Ojalá que esta reunión sea un espacio de reflexión crítica donde el análisis histórico no sólo ilumine las raíces de los problemas contemporáneos, sino que también pueda ayudarnos a imaginar posibles futuros”.
En el presídium también estuvo la doctora Gabriela Borrayo Sánchez, Secretaria General de la Facultad, y la doctora Lucía Martínez Moctezuma, profesora e investigadora del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).
En el congreso se contó con la presencia y trabajos de Rice University, Universidad de Salamanca, Murcia, Universidad de Zaragoza, Universidad de São Paulo, Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), Universidad de Buenos Aires, Universidad Nacional de Córdoba, Universidad Nacional de Catamarca, Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), Universidad Católica Argentina, Universidad del Tolima, Universidad de Antioquia, Pontificia Universidad Javeriana, Universidad Central del Ecuador, Universidad Nacional de Chimborazo, Universidad Privada del Norte de Perú, Universidad Nacional Autónoma de México, Universidad de Sonora, Universidad de Guanajuato, Universidad Pedagógica Nacional, Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Universidad Autónoma de Tamaulipas, Universidad de Guadalajara, Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Anáhuac Mayab, Universidad Autónoma de Zacatecas y Universidad Autónoma de Yucatán.
Además de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) de Río de Janeiro, Sociedad Científica Argentina, Instituto Mora, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez”, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional y Cruz Roja Mexicana, con un total de 19 mesas, 61 ponencias y 64 ponentes, de los cuales 26 fueron internacionales y 38 nacionales.
Clausura
Tras cinco días de trabajo académico, intercambio interdisciplinario y reflexión crítica sobre los vínculos entre la historia, la medicina y la salud pública, la maestra Marisol Hernández Rivas, alumna de Posgrado en Historia de la UNAM, durante la ceremonia oficial de clausura recordó que se analizaron episodios históricos de epidemias como la viruela, la influenza y la pandemia de COVID-19, así como los riesgos laborales en las minas, los saberes médicos populares, la divulgación sanitaria y la importancia de la atención comunitaria. “Reflexionamos sobre la importancia de la atención en la comunidad, el papel fundamental de las enfermeras rurales y la manera en que las campañas sanitarias incidieron en la vida de poblaciones indígenas y rurales”.
Igualmente, destacó que en el congreso se revisaron aspectos legales, literarios y sociales relacionados con la salud, como “casos de negligencia, legitimación y disputas que han marcado el desarrollo de esta disciplina”, además del estudio histórico de especialidades médicas y de instituciones de salud en distintos contextos geográficos y temporales, donde subrayó la relevancia del enfoque interdisciplinario y la vocación de continuidad del seminario. “Las experiencias compartidas nos invitan a seguir investigando, cuestionando y colaborando, porque el conocimiento histórico puede transformar la manera en que enfrentamos los desafíos sanitarios y sociales”, indicó.
Por su parte, la doctora Alejandra Silva García, Jefa de la Sección Académica de Vinculación y Trabajo en Comunidad del Departamento de Salud Pública, destacó la relevancia de la historia para comprender los procesos de salud-enfermedad. “La historia funciona como un observatorio que nos permite acercarnos al padecimiento humano en formas individuales, pero también colectivas, así como comprender cómo distintos pueblos han buscado enfrentar y prevenir las enfermedades, promover la salud y reconocer el peso que las condiciones de vida tienen en el proceso salud-enfermedad-atención. Al identificar el conjunto de factores económicos, sociales, políticos y culturales que se entrelazan en la salud y la enfermedad, la historia de la medicina y la salud pública nos recuerda que estos fenómenos son tanto sociales como biológicos.”






Asimismo, enfatizó que las investigaciones presentadas evidencian que “los trabajos mostraron avances científicos y tecnológicos puestos al servicio de las personas, pero también que, como en toda disciplina, la evolución tuvo muchos momentos en los que fue necesario replantear enfoques y corregir el rumbo.”
En el presídium también estuvo la doctora Ana María Carrillo Farga, Fundadora y Coordinadora del Seminario; la doctora Blanca Irais Uribe Mendoza, profesora investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional; y la doctora Lilia Isabel López Ferman, profesora investigadora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.
Este acto no sólo representó la conclusión de un Congreso Internacional, sino también la reafirmación del compromiso académico con el análisis crítico del pasado sanitario para comprender mejor los desafíos actuales y futuros en salud pública.
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María Morales


