El doctor José Ignacio Méndez Campos, especialista en Medicina del Trabajo y del Medio Ambiente y Presidente de la Sociedad Chilena de Medicina del Trabajo, expuso el funcionamiento del Sistema de Seguridad Social y, en particular, del Subsistema de Seguridad y Salud en el Trabajo: “En Chile predomina la presión arterial elevada, mientras que en México encabeza la glucemia elevada. En ambos casos se observa un perfil ligado al riesgo cardiovascular”, advirtió.
En la sesión 243 del Seminario Permanente de Salud en el Trabajo, moderada por el doctor Rodolfo Nava Hernández, Coordinador de Salud en el Trabajo en la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina, el doctor José Ignacio Méndez Campos comparó los sistemas de Chile y México, señalando diferencias significativas: México tiene cerca de 130 millones de habitantes frente a los 20 millones de Chile. Chile presenta un índice de desarrollo humano muy alto y lidera en la región, con una esperanza de vida de 80-81 años y una economía en vías de desarrollo. México también tiene un nivel alto de desarrollo humano, con esperanza de vida de 75-76 años.
Pese a estos indicadores, el expositor subrayó un desafío común: “La equidad en la distribución del ingreso”. En términos laborales, indicó que el salario mínimo en Chile es de unos 520 dólares, ligeramente superior al mexicano, y que la jornada chilena es de 40 horas semanales, ocho menos que la legal en México.

Señaló que, aun con elementos compartidos y otros diferenciados, ambos países presentan patrones similares en materia de salud. En el análisis epidemiológico reveló patrones de salud similares, con un perfil dominado por enfermedades crónicas no transmisibles. Subrayó un cambio de paradigma en la mortalidad laboral: “La mortalidad de las personas trabajadoras ya no se concentra en accidentes laborales o enfermedades profesionales, sino en padecimientos vinculados a estilos de vida, sedentarismo, alimentación inadecuada y consumo de tabaco y alcohol”. Este escenario, enfatizó, obliga a los profesionales de la salud laboral a reconocer el impacto del entorno de trabajo en el desarrollo de estas condiciones, “aun cuando no tengan un origen estrictamente ocupacional”.
Respecto a los accidentes laborales, el doctor Méndez Campos señaló que la tasa de accidentabilidad es de aproximadamente un 3% anual (2.5% de accidentes de trabajo y 1% de trayecto). Los más frecuentes son las caídas, los accidentes cortopunzantes y los sobreesfuerzos físicos, siendo las manos y los miembros inferiores las zonas más afectadas.
En enfermedades profesionales, destacó un cambio radical: “Las enfermedades mentales son las tres cuartas partes de las enfermedades profesionales en Chile”. Detalló que el diagnóstico más común es el trastorno de adaptación. Le siguen, a gran distancia, las enfermedades músculo-esqueléticas, las auditivas, las dermatológicas y las respiratorias.

Entre los desafíos que presentan los sistemas de salud y los derechos laborales, el ponente enfatizó la necesidad de pasar de una gestión centrada no sólo en riesgos tradicionales, sino a una que promueva entornos de trabajo saludables.
En la sesión transmitida por YouTube, señaló también el impacto del cambio climático como un riesgo laboral emergente y la importancia de la salud ambiental. En este contexto, anunció la creación del primer programa de especialidad médica en Medicina del Trabajo y del Ambiente en Chile, en la Universidad San Sebastián, con el que se busca formar especialistas integrales. “Hemos creado la cultura de la importancia que tiene esta especialidad en el mundo de la salud en el trabajo”, afirmó, e informó buscar un acuerdo de colaboración con la Facultad de Medicina de la UNAM.
Emili Alonso


