En una experiencia que combina el interés por los métodos bioinformáticos para el análisis de datos genómicos en individuos con ancestría mixta, Carlos Fermín, alumno del Plan de Estudios Combinados en Medicina (PECEM), realizó una estancia en el Instituto Broad en Boston y participó en el congreso de la Gerontological Society of America.
Sobre cómo surgió la oportunidad, Carlos aclaró que fue parte de una colaboración activa entre el grupo del doctor Omar Yaxmehen Bello Chavolla en el Instituto Nacional de Geriatría, del cual forma parte, y el grupo del doctor Josep M. Mercader en el Instituto Broad. Indicó que “desde hace un par de años, ambos grupos intercambiamos ideas y compartimos proyectos relacionados con la genómica de la diabetes mellitus”. Posteriormente, comentó que su “grupo tuvo el privilegio de recibir un estímulo por parte de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), que permitió financiar gran parte de mis viáticos en este periodo, por lo cual estoy sumamente agradecido”.
Con el objetivo de aplicar estos conocimientos en su proyecto de doctorado, enfocado en el estudio del envejecimiento biológico antropométrico, ha desarrollado y validado en diferentes poblaciones una metodología para estimar la edad biológica, que refleja el verdadero estado de envejecimiento, utilizando exclusivamente medidas antropométricas (AnthropoAge). “Durante esta estancia, realicé análisis de asociación del genoma completo para identificar variantes genéticas que podrían ayudar a descubrir nuevos mecanismos que conecten la composición corporal con el envejecimiento, con el riesgo de enfermedades, discapacidad y muerte”, explicó.

En cuanto a su formación, consideró que definitivamente fortaleció sus habilidades de programación y análisis estadístico, ya que tuvo que aprender a usar plataformas y lenguajes de programación completamente nuevos para hacer estos análisis de forma estandarizada y reproducible. Además, aseguró que sus “conocimientos de genética poblacional crecieron exponencialmente en los últimos meses, a la par de mi interés en esta área, al grado de que he considerado continuar en el campo de la genética poblacional para investigaciones futuras”.
Asimismo, relató que “desde hace algunos años esperaba con ansias la oportunidad de realizar estudios en el extranjero. Siempre es enriquecedor aventurarse en terrenos desconocidos, aunque al inicio pueda ser intimidante”, resaltando que “el proceso de llegar a un lugar nuevo, conocer nuevas personas, aprender nuevas costumbres, estilos de vida, y tener la oportunidad de hacer cosas que nunca habías hecho antes, termina siendo sumamente satisfactorio”.
Su experiencia internacional ha influido en su visión profesional, puesto que considera que “trabajar con el doctor Omar Bello, siempre ha fomentado un ambiente flexible y autónomo, pero eficaz, que recompensa la creatividad y la proactividad”, en conjunto con el doctor Mercader y el “Instituto Broad, que también comparten esa misma forma de pensar y trabajar, desalentando la cultura laboral tóxica y abriéndose siempre a nuevas perspectivas”. Lo cual reafirma que “estas cualidades no sólo son compatibles, sino que son clave para el éxito en investigación”.

Parte de los retos que ha enfrentado durante su estancia en Boston fueron las primeras semanas, debido al “choque cultural, las complicaciones para comunicar mis ideas (tanto con compañeros de trabajo como en la vida cotidiana), el sentirme aislado, la sensación de no tener avances y de que no iba a tener tiempo suficiente”. Eventualmente, “me fui sintiendo cada vez más cómodo con muchos de estos retos, y recientemente pude presentar los avances finales de mi estancia. Aunque aún hay mucho por aprender y mis análisis necesitan pulirse, puedo decir que superar estos retos definitivamente fue un proceso gratificante”, comentó.
Carlos aseguró que participar en el congreso anual de la Gerontological Society of America y su estancia en el Instituto Broad “tuvieron poca relación, simplemente coincidieron en la ubicación en Boston”, por lo que decidió aprovechar la oportunidad. Señaló que “fueron días extraordinarios” en los que pudo presentar su trabajo a miembros de un grupo de investigación que admira mucho, “como factores sociodemográficos (nivel educativo, lugar de residencia, ocupación), estilo de vida que modifican significativamente las trayectorias de envejecimiento en población mexicana”, además, de “hacer nuevas conexiones profesionales y reconectar con colegas que había conocido hace dos años en ese mismo congreso”. De igual modo, indicó que “no pudo ocurrir en mejor momento, pues asistir al congreso fue como una inyección de energía y motivación después de unas semanas con pocos avances en el Instituto”.
Finalmente, compartió un mensaje para otros estudiantes interesados en experiencias similares: “En nuestro entorno se recompensa enormemente la proactividad y la perseverancia. Las conexiones pueden surgir en cualquier momento, incluso una interacción en redes sociales puede convertirse en una colaboración. Sin embargo, muchas veces la principal limitante es el financiamiento, por lo que sugeriría que busquen en todos los medios que puedan, que apliquen a todas las convocatorias y que estén al pendiente (e incentiven a sus grupos de investigación a estar al pendiente) de las oportunidades que ofrecen la UNAM, la SECIHTI y muchas otras instituciones. Si se les presenta la oportunidad, tómenla sin pensarlo dos veces. Aunque al inicio parezca intimidante, es una experiencia que vale totalmente la pena”, concluyó.
María Morales


