La demencia tiene varios tipos y uno de ellos es el Alzheimer, y aunque la demencia no es sinónimo de esta enfermedad, es la más común de las demencias; la Enfermedad de Alzheimer inicia años antes de que comience el deterioro cognitivo, afirmó el doctor Erwin Chiquete Anaya, investigador del Departamento de Neurología del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”.
Durante su participación en la primera sesión del 2026 del Seminario sobre Medicina y Salud, realizada el pasado 30 de enero en el auditorio “Dr. Alberto Guevara Rojas” y transmitida por YouTube, el doctor Chiquete Anaya presentó el tema “Neuroimagen y biomarcadores para el diagnóstico en Salud Mental. El caso de la demencia”. La sesión fue moderada por el doctor José Nicolás I. Martínez López, psiquiatra e investigador en Ciencias Médicas en el Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”.
El doctor Chiquete explicó que la Enfermedad de Alzheimer es causada por una acumulación tóxica de dos proteínas, la beta-amiloide y la tau, las cuales degradan partes del cerebro encargadas de funciones básicas como la memoria y los procesos cognitivos desde los más complejos hasta los más simples; es durante este proceso que se genera un estado de demencia. Para la detección de la enfermedad, así como el análisis de su evolución, se utilizan los biomarcadores, es decir, mediciones de esas proteínas desde el laboratorio.




Asimismo, el ponente detalló que existen otros factores que van a determinar una mayor predisposición a desarrollar EA; uno de ellos es el genético asociado a condiciones como el Síndrome de Down, otro tiene que ver con la calidad de la educación que recibe una persona en sus primeros años de vida, pues un buen desarrollo del cerebro garantiza una menor probabilidad de desarrollar esta enfermedad.
Para hacer un diagnóstico de la enfermedad, se requiere comprobar tres factores, la presencia de beta-amiloide, de tau y de daño neuronal, a través de la neuroimagen, es decir, la resonancia magnética, así como los biomarcadores del líquido cefalorraquídeo (LCR) y los del plasma.
A lo largo de la ponencia, el experto presentó una comparación de cómo estos biomarcadores son utilizados de diferentes maneras en todo el mundo, ya que no todos los laboratorios cuentan con los elementos reactivos necesarios para realizar una lectura total; además, la necesidad de precisión aumentará en tanto la enfermedad se encuentre en una etapa temprana.
Como conclusión, el doctor Chiquete Anaya destacó puntos principales: “La EA es una enfermedad multifactorial en más del 90% de los pacientes (genéticamente determinada en el restante 10%) y la demencia es una manifestación tardía; la EA se diagnostica actualmente con biomarcadores en fluidos y/o neuroimagen que definen a la enfermedad biológicamente; para el diagnóstico no basta con la identificación del deterioro cognitivo, sino que se requiere evidencia biológica; finalmente, el tratamiento se basa en la etapa de la EA, tanto para los potenciadores cognitivos como para la terapia biológica anti amiloide”.
En su oportunidad, el doctor Martínez mencionó la importancia del trabajo en conjunto entre Neurología y Psiquiatría para una mejor atención de enfermedades como el Alzheimer: “Existe esta disyuntiva de quienes deberíamos aproximarnos al paciente con deterioro cognitivo, si neurólogos o psiquiatras; me parece que es un trabajo conjunto, a través de cambios en el estilo de vida y mejora de la educación podemos incluso alcanzar la prevención”.
Para finalizar, se realizó una sesión de preguntas y respuestas con los asistentes, en la que el doctor Chiquete Anaya respondió que el aporte de la tecnología podría ser valioso siempre y cuando no se reemplacen las funciones humanas que fortalecen nuestro cerebro; además, reconoció que si bien los indicadores biológicos y tecnológicos son necesarios para comprender la EA, aún existen elementos que a la fecha no tienen una métrica, por ejemplo la felicidad de los pacientes.
Claudia Villalpando


