La doctora Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, Directora de la Facultad de Medicina de la UNAM, participó como invitada de honor en la Jornada Académica “Vocación y Memoria: 65 años formando profesionales para cuidar la vida”, realizada el pasado 16 de febrero en el Centro Cultural Universitario de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATx), en el marco del 50 aniversario de esta institución y de la conmemoración de los 65 años de su Facultad de Ciencias de la Salud.

El maestro José Francisco Mauricio García, Director de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UATx, ofreció un mensaje de bienvenida y expresó: “Me es muy grato presentar hoy a una distinguida personalidad de la ciencia de nuestro país que nos va a compartir sus conocimientos, la doctora Ana Carolina Sepúlveda Vildósola”.

En su conferencia magistral “El médico que México necesita”, nuestra Directora reflexionó: “Ustedes hoy ingresan a la carrera de Medicina en el año 2026. Su periodo formativo va a durar seis o siete años, pero su vida profesional se extenderá probablemente hasta el año 2070. Eso significa que nosotros, como autoridades universitarias, tenemos que imaginarnos desde ahora cuáles serán los retos sanitarios, tecnológicos y sociales que enfrentarán. No podemos formar médicos para el pasado ni siquiera para el presente; tenemos que formarlos para un futuro incierto y profundamente cambiante”.

También afirmó: “Tenemos que preguntarnos con honestidad si estamos formando a las y los médicos que se requerirán en el futuro. Y eso implica reconocer que las competencias no son únicamente clínicas o quirúrgicas. Se trata de desarrollar pensamiento crítico, capacidad de adaptación, sensibilidad social y una ética sólida que permita tomar decisiones en escenarios complejos”.

Consideró que “durante décadas entendimos la medicina como la disciplina encargada de tratar enfermedades. Sin embargo, hoy debemos asumirla como una profesión orientada al cuidado integral de la salud. Eso significa promover bienestar, prevenir padecimientos y entender al paciente dentro de su contexto social, cultural y económico. Si seguimos viendo únicamente órganos y diagnósticos, estaremos dejando de ver personas”.

La doctora Sepúlveda Vildósola, apuntó que “cada prescripción, cada estudio solicitado y cada intervención tiene un impacto que va más allá del consultorio. Cuando indicamos un antibiótico sin justificación, no sólo afectamos a un paciente, sino que contribuimos a un problema mundial como la resistencia antimicrobiana. El médico del futuro debe ser consciente de que su práctica tiene implicaciones locales y globales”.

En cuanto al avance tecnológico, señaló: “La inteligencia artificial no sustituirá al médico; lo que hará será automatizar procesos, analizar grandes volúmenes de datos y facilitar tareas diagnósticas. Eso nos obliga a prepararnos para interpretar esa información con criterio y para dedicar más tiempo a lo que ninguna máquina puede hacer: escuchar, acompañar y comprender al paciente”.

Finalmente, enfatizó que el eje rector de la profesión seguirá siendo “la confianza médico-paciente, la cual no se construye únicamente con conocimiento científico, sino con integridad, transparencia y compromiso social. Sin ética no hay profesionalismo, y sin profesionalismo no hay medicina que pueda sostenerse en el tiempo”.

Daniel Gallardo