La salud digital y la inteligencia artificial (IA) están transformando de manera acelerada la forma en que se previene, diagnostica y atiende la enfermedad. Ante este panorama, resulta indispensable analizar estos avances desde una perspectiva de derechos humanos, particularmente en lo relativo al acceso equitativo, la protección de los datos personales y la participación social en la toma de decisiones.

El pasado 24 de febrero, en el auditorio “Dr. Fernando Ocaranza”, la doctora Sara LM Davis, Profesora de Salud y Derechos Digitales en el Centro de Metodologías Interdisciplinarias de la Universidad de Warwick, impartió vía Zoom la ponencia “Derechos digitales y salud: un enfoque ético para la inteligencia artificial en medicina”, como parte del Seminario Permanente de Salud Digital, organizado por el Departamento de Salud Digital de la Facultad de Medicina de la UNAM, bajo la coordinación de la maestra Elisa Yazmin Jiménez Flores y la maestra Ana Laura Martínez Vega.

Foto tomada de: https://megdavisconsulting.com/

Durante su intervención, la especialista reflexionó sobre los derechos digitales en salud como un componente fundamental para garantizar sistemas sanitarios éticos, inclusivos y centrados en las personas, en un contexto marcado por la creciente incorporación de tecnologías digitales y herramientas basadas en IA en los procesos de atención médica.

La ponente subrayó que el derecho a la salud no se limita a la atención médica, sino que comprende el acceso efectivo a servicios, información, infraestructura y tecnologías de calidad. En este sentido, explicó que la digitalización de los sistemas de salud puede ampliar las oportunidades de atención, seguimiento clínico y acceso a información, pero también generar nuevas brechas, especialmente para poblaciones en situación de vulnerabilidad como personas mayores, mujeres en zonas rurales, jóvenes, comunidades marginadas y personas con discapacidad.

Desde un enfoque de derechos humanos, abordó los elementos esenciales del derecho a la salud: disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad, así como el principio de no discriminación. En palabras de la ponente, “si bien todos estamos muy entusiasmados con el potencial de las tecnologías digitales y la inteligencia artificial para la salud, ese potencial no está al alcance de todas las personas”, lo que obliga a cuestionar quiénes quedan fuera de esta transformación.

Otro eje central fue el derecho a la participación social en la gobernanza de la salud digital. La doctora Davis señaló que, ante la desconfianza pública, los casos de filtraciones de datos, desinformación y vulneraciones a la privacidad, la participación social adquiere una relevancia estratégica. Si bien no resuelve por sí sola estos desafíos, contribuye a fortalecer la legitimidad de la gobernanza, generar confianza pública y desarrollar tecnologías más sólidas y pertinentes. En este sentido, subrayó que “participamos en el diseño para garantizar que la salud satisfaga las necesidades locales y no esté simplemente diseñada para beneficiar a actores privados en otros países”.

Del mismo modo, la especialista retomó las lecciones aprendidas de la respuesta global al VIH, destacando cómo la movilización comunitaria y la exigencia del derecho a la participación transformaron profundamente las políticas de salud a nivel internacional. Esta experiencia, señaló, demuestra que la participación sostenida y con poder real de incidencia puede modificar estructuras de gobernanza, fortalecer la rendición de cuentas y generar respuestas sanitarias más justas e incluyentes, lecciones que resultan particularmente relevantes para enfrentar los desafíos actuales de la salud digital y la inteligencia artificial.

La sesión concluyó con un llamado a reconocer que la inclusión digital se ha convertido en un determinante fundamental del derecho a la salud. “Creemos que la inclusión digital es un derecho humano fundamental, determinante de otros derechos, por eso, seguimos defendiéndola”, advirtió la doctora Davis, subrayando que el verdadero desafío consiste en asegurar que la innovación digital contribuya a reducir desigualdades y a ampliar derechos, en lugar de reproducirlas.

Marco Antonio López