La neuropatía periférica inducida por quimioterapia es la complicación neurológica más frecuente en pacientes oncológicos bajo tratamiento, y se estima que a nivel mundial 30 por ciento de quienes reciben agentes terapéuticos la desarrollarán, advirtió el doctor Pedro David Segura Chama, técnico académico del Laboratorio de Neurociencias de Sistemas del Departamento de Fisiología, durante el Seminario de Investigación mensual que organiza dicha área.

En la sesión moderada por el doctor Héctor Castro Martínez, Coordinador de Investigación, el doctor Segura Chama presentó la conferencia “Los receptores purinérgicos P2X3 contribuyen a la alodinia mecánica en un modelo de neuropatía inducida por quimioterapia”, el pasado 26 de febrero, en el auditorio “Dr. Octavio Rivero Serrano” y transmitida por YouTube.

Explicó que la aparición de la neuropatía periférica “es un factor limitante para el tratamiento del cáncer, porque genera retrasos en la administración de un nuevo ciclo, reduce las dosis por ciclo en caso de que se presente una sintomatología leve o moderada, y cuando los síntomas son muy exacerbados puede incluso suspender el tratamiento; esto condiciona el potencial curativo, el pronóstico del paciente y afecta su calidad de vida”.

En México, aunque no se conoce la incidencia o prevalencia exacta de este padecimiento, al registrarse más de 200 mil nuevos casos de cáncer por año, aproximadamente 60 mil pacientes oncológicos podrían desarrollar estas alteraciones, señaló.

El doctor Segura Chama detalló que los síntomas de esta neuropatía tienen distribución en “guante y calcetín”, expresándose principalmente en extremidades, con sensaciones anormales como choques eléctricos, ardor o quemazón. Estas manifestaciones incluyen alodinia mecánica, que ocurre cuando un estímulo que normalmente no duele se percibe como doloroso, así como alteraciones térmicas e hiperalgesia.

En su investigación, desarrollada en el Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” (INPRFM), el equipo de trabajo estableció un modelo de neuropatía inducida por paclitaxel en ratas Wistar, evaluando la conducta de mecano-nocicepción mediante un estesiómetro plantar dinámico. Los resultados mostraron que la administración del quimioterapéutico disminuyó los umbrales de retirada de la pata en los animales, indicando la presencia de alodinia mecánica.

Posteriormente, administraron vía intratecal antagonistas selectivos de los receptores purinérgicos P2X3 (RO51 y TNP-ATP), así como un ARN de interferencia para disminuir la expresión de estos receptores. Ambas estrategias revirtieron la alodinia mecánica en machos y hembras. Asimismo, la administración sistémica de suramina, fármaco que bloquea receptores purinérgicos, mostró un efecto similar.

“Con estas estrategias experimentales estamos demostrando que el bloqueo farmacológico de los receptores P2X3 revierte la alodinia mecánica, y lo mismo sucede cuando hacemos la disminución transitoria de la expresión de estos receptores; con lo cual vemos que están implicados en esta sintomatología”, afirmó el ponente.

“La finalidad de hoy es compartirles un poquito del trabajo realizado los últimos años estando en el INPRFM. Utilizando otra estrategia experimental, decidimos emplear un ARN de interferencia dirigido para disminuir la expresión del receptor P2X3 en estas ratas. Lo que podemos observar es que ambas concentraciones revierten la alodinia a estimulación mecánica en macho, y en hembra observamos algo muy parecido, mientras que la administración de un ARN scrambled no tuvo efecto sobre la alodinia en estos animales”, añadió el doctor Segura Chama.

Señaló que aún falta determinar el mecanismo celular a través del cual actúa el paclitaxel sobre estos receptores, y presentó resultados preliminares de cultivos de neuronas de ganglio de la raíz dorsal que sugieren alteraciones en la desensibilización de los receptores P2X3 en animales tratados con el quimioterapéutico.

Finalmente, el ponente agradeció la colaboración de la bióloga Sharon Serrano, el físico Víctor Galindo, la maestra Nashiely Yañez, el doctor Lucio Ramos, la doctora Marta León y el doctor Francisco Pellicer, así como el financiamiento del CONAHCYT, el INPRFM y el Programa Investigadoras e Investigadores por México.

Yoselin Gómez