“El progreso verdadero se alcanza cuando combinamos la innovación tecnológica con el respeto a la vida”
Andrea Fernanda Ibarra Rangel
Ilustración: Angel Alexandro Rosales Meneses
Ambos estudiantes de la Licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana
Revisado por: Emiliano Granados Delgado, profesor de la LCNH
En la modernidad, el debate bioético cobra gran relevancia, pues vivimos en una época de avances tecnológicos sin precedentes y con propuestas constantes para la investigación. Uno de los temas tecnológicos que más opiniones ha despertado en los últimos años es la inteligencia artificial. El término, nacido el siglo XX, supuso el comienzo del sueño de muchas personas: una tecnología capaz de imitar las capacidades humanas tales como aprender, resolver problemas y organizar información. Desde entonces, este campo no ha parado de expandirse y de ser objeto de investigación, logrando grandes avances e integrándose como una herramienta de uso cotidiano en los años recientes. (2)
Pese a su gran crecimiento, la inteligencia artificial con la que contamos actualmente aún tiene muchas limitaciones: no es creativa ni razona más allá de lo que su programación le permite. Además, la IA utiliza una cantidad enorme de recursos para funcionar y produce residuos electrónicos que pueden contener metales peligrosos, como mercurio y plomo, por lo que se le considera poco amigable con el medio ambiente. Los servidores donde la IA recopila información requieren de agua durante su construcción y funcionamiento. De manera que, a nivel mundial, se estima que la IA pronto podría consumir hasta 6 veces más agua que Dinamarca, un país de 6 millones de habitantes. (7)
Por otro lado, el consumo de energía eléctrica es elevado y regularmente dependiente de combustibles fósiles, por lo que puede contribuir al efecto invernadero. La Directora de Transformación Digital del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Golestan “Sally” Radwan, señaló: “Todavía hay mucho que no sabemos sobre el impacto ambiental de la IA, pero algunos de los datos que tenemos son preocupantes”. (3)
Ante esta problemática, científicos de todo el mundo buscan la fórmula de una inteligencia artificial que utilice una menor cantidad de recursos naturales y supere a los modelos tradicionales, lo que resultó en el siguiente cuestionamiento: “¿Qué pasaría si las computadoras pudieran moldearse a partir de materia orgánica?” y fue así que nació la idea de crear biocomputadoras: procesadores de información que funcionan con organoides humanos. Esta propuesta, tan fascinante como inquietante, nos regresa al cuestionamiento inicial: ¿Es la biotecnología una solución ética, apropiada y respetuosa con la vida?

A principios de este año, el proyecto FinalSpark estrenó su plataforma “Neuroplatform”, que consiste en una base informática impulsada por organoides de cerebro humano y puede rentarse por $500 dólares al mes. “Nuestro objetivo principal es la inteligencia artificial con 100,000 veces menos consumo de energía”, dice Fred Jordan, co-CEO de FinalSpark. (1,4) Para su funcionamiento, Neuroplatform hace el uso de organoides (estructuras generadas a partir de células madre pluripotentes inducidas, que se cultivan en el laboratorio) (6). Su tecnología utiliza unidades de procesamiento con cuatro organoides cerebrales en cada una en donde un organoide se conecta a ocho electrodos, quienes estimulan eléctricamente a sus neuronas y los vinculan a las redes informáticas convencionales. Para lograr que las neuronas aprendan, se imita el sistema de recompensa humano administrando dopamina. De esta manera, la mezcla de dopamina y estímulos eléctricos, entrenan a las neuronas para lograr que realicen las conexiones deseadas. (1)
Actualmente, las biocomputadoras se encuentran en etapas muy tempranas de desarrollo, por lo que es imposible predecir todos los riesgos que podrían generarse conforme esta tecnología evolucione. Sin embargo, comienzan a vislumbrarse algunos beneficios, pues si bien se planteó como alternativa a la inteligencia artificial tradicional, la IA con organoides cerebrales tiene un potencial enorme para la investigación en neurociencias. Además, se proyecta su uso para la detección eficiente de contaminantes en los ecosistemas, donde la biotecnología adquiere ventaja al contar con la capacidad de interpretar estímulos sensoriales.


Por otro lado, aún no se define completamente el estatus moral de los organoides, pues si bien no tienen consciencia, comparten características funcionales del tejido neuronal humano. Esto abre la posibilidad de una normalización del uso del tejido humano como un recurso, lo que podría convertirse en un antecedente peligroso, pues representa una visión utilitarista de la vida.
Dentro del paradigma bioético se considera que tanto la acción como la inacción pueden ser factores de riesgo por ello; más allá de prohibir o evitar el desarrollo de la biotecnología, se debe estudiar en paralelo y de forma multidisciplinaria los efectos de éste y otros productos biotecnológicos, tanto en cuestiones sociales como ambientales. Recordemos que todo avance tecnológico puede llevar a cambios sociales y políticos, por lo que, durante la planeación de todo proyecto nuevo, deberá procurarse la no maleficencia, la beneficencia y la justicia. (5)
El avance hacia las biocomputadoras no debe ser rechazado de manera absoluta. Sin embargo, requerirá de un compromiso científico y ético sólido. Sólo mediante el análisis crítico y la regulación de estas innovaciones (antes, durante y después de su creación) podremos asegurar el bienestar colectivo, el cuidado del medio ambiente y el respeto a la vida humana.
Referencias:
- Kinard J. Estas computadoras vivientes están hechas de neuronas humanas. Scientific American [Internet]. 2024 ago 8 [citado 2025 ago 28]; Disponible en: https://www.scientificamerican.com/article/these-living-computers-are- made-from-human-neurons/
- Redacción. Breve historia visual de la inteligencia artificial. National Geographic (España) [Internet]. 2025 ene 16 [citado 2025 ago 28]; A c t u a l i z a d o 1 6 e n e 2 0 2 5 . D i s p o n i b l e e n : https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/breve-historia-visual-inteligencia- artificial_14419
- United Nations Environment Programme. La IA plantea problemas ambientales. Esto es lo que el mundo puede hacer al respecto [Internet]. Nairobi: United Nations Environment Programme; 13 nov 2025 [citado 1 ene 2026]. Disponible en: https://www.unep.org/es/noticias-y-reportajes/ reportajes/la-ia-plantea-problemas-ambientales-esto-es-lo-que-el-mundo- puede
- Reuters. Esta computadora funciona con células cerebrales humanas vivas [Video]. YouTube; 2025 ago 28. Disponible en: https://www.youtube.com/ watch?v=3KeC8gxopio
- Schramm FR, Kottow Lang M. Bioética y biotecnología: lo humano entre dos paradigmas . A c ta B i o e th . 2 0 0 1 ; 7 ( 2 ) : 2 5 9 – 2 6 7 . d o i : 1 0 . 4 0 6 7 / S1726-569X2001000200007. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php? script=sci_arttext&pid=S1726-569X2001000200007
- Amiel-Pérez J, Amiel-Sáenz J, Amiel-Torrelio M. Organoides: fundamentos, presente y futuro. Rev Peru Med Exp Salud Publica. 2022;39(2):227–235. doi: 10 . 17843 / rpmesp. 2022 . 392 . 10203 . Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11397781/
- Li P, Yang J, Islam MA, Ren S. Making AI Less “Thirsty”: Uncovering and Addressing the Secret Water Footprint of AI Models. arXiv [Internet]. 2023 [citado 2 ene 2026]; arXiv:2304.03271. Disponible en: https://arxiv.org/pdf/ 2304.03271


