El Programa de Salud Mental para la Comunidad de la Facultad de Medicina del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental  (PROSAM) del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental puso en marcha el Seminario Permanente “Prevención, Bienestar y Salud Mental Universitaria”. El doctor Diego Armando Coronel Manzo informó que el seminario estará constituido en cuatro ejes temáticos: promoción y desarrollo de competencias socioemocionales en la vida universitaria; investigación relacionada con la educación médica; actividades o prácticas clínicas de especialistas en salud mental y ciencias afines; y acciones preventivas para atender las necesidades de la población estudiantil y la comunidad universitaria, los cuales serán abordados uno por semana.

La sesión inaugural se realizó en el auditorio “Dr. Ramón de la Fuente Muñiz” y fue moderada por la psicóloga Kate Navarro, quien dio la bienvenida a las y los asistentes y presentó a las y los ponentes. 

El doctor Raúl Sampieri Cabrera, adscrito al Departamento de Fisiología de la Facultad, presentó una revisión sistemática sobre las experiencias y evidencias en programas de salud mental en educación de pregrado en ciencias de la salud. Explicó que su búsqueda en bases de datos como Semantic Scholar, Scopus, Web of Science y PubMed recuperó miles de resultados, de los cuales se seleccionaron 26 trabajos para su análisis. 

Asimismo, el doctor Sampieri identificó cuatro niveles de intervención: reformas integrales (con efectos más amplios y sostenidos), talleres opcionales como mindfulness (los más evaluados y consistentes), intervenciones como yoga y terapia cognitivo-conductual, y programas psicoeducativos breves. Presentó el caso de la reforma curricular de la Universidad de San Luis en Estados Unidos, que redujo significativamente la ansiedad al final del primer y segundo año, disminuyó las tasas de depresión y mejoró la cohesión comunitaria. 

El doctor Sampieri enfatizó que “la fragmentación de las intervenciones en salud mental representa un desafío ético y académico, ya que al ofrecerlas como actividades extracurriculares se traslada la responsabilidad del bienestar al estudiante, quien debe decidir si participa o no en estos programas”. Señaló que las dos únicas reformas estructurales documentadas a nivel mundial demuestran que es posible integrar el bienestar en el núcleo formativo, pero requieren decisiones institucionales de alto nivel que modifican la carga académica, los horarios y la evaluación del aprendizaje. 

Finalmente, advirtió que mientras las intervenciones se mantengan como talleres optativos, se seguirá reproduciendo la lógica de que la salud mental es un complemento y no una condición fundamental para la formación médica de calidad.

Por su parte, la doctora Natasha Alcocer Castillejos, especialista en Psiquiatría por el Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” y maestra en Ciencias Médicas por la UNAM, abordó el tema de la salud mental en médicas y médicos residentes, a partir del Programa de Salud Mental para Residentes SALMER CARE, de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, el cual incluye prevención primaria, detección oportuna mediante un tamizaje digital, y atención psicológica y psiquiátrica en coordinación con diversas instituciones. 

“Se sabe que durante la residencia médica los estudiantes llegan con un bagaje emocional previo y con distintos estilos de afrontamiento que han desarrollado desde etapas tempranas de su vida. Sin embargo, en esta etapa se enfrentan a niveles de estrés particularmente altos. Esta situación no siempre puede evitarse ni depende completamente de la voluntad de los residentes, y tampoco es producto de una mala intención por parte de los médicos adscritos”. indicó.

Del mismo modo, destacó que “lo que realmente influye es la manera en que cada persona procesa y maneja las experiencias difíciles que se presentan en este periodo. Por ejemplo, no es lo mismo vivir un evento moralmente traumático, como la muerte de un paciente debido a un error propio, por no conocer una dosis adecuada de un medicamento, y poder hablar de ello, recibir apoyo y procesarlo, que tener que guardarlo en silencio, ocultarlo o incluso aislarse”.

“Cuando este tipo de experiencias se reprimen o se viven en soledad, aumenta la probabilidad de que, con el tiempo, contribuyan al desarrollo de problemas de salud mental, como depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático o incluso conductas suicidas. Diversos estudios y series clínicas han documentado estos riesgos en el contexto de la formación médica”, agregó.

Entre los resultados del tamizaje aplicado a más de 3 mil residentes, destacó que casi el 60 por ciento reportó problemas de bienestar en especialidades clínicas, 10 por ciento presentó riesgo suicida y las mujeres mostraron mayores índices de maltrato psicológico y acoso sexual. Los factores asociados a problemas de bienestar fueron exigencias psicológicas, doble presencia (trabajo y responsabilidades domésticas), mala calidad del sueño y ser mujer.

Asimismo, el doctor José Benjamín Guerrero López, Jefe del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, cerró la sesión con una reflexión en la que destacó que la educación médica ha privilegiado históricamente la adquisición de conocimientos biomédicos y técnicos, dejando poco espacio para el desarrollo de habilidades socioemocionales. “Tenemos que pensar cómo llevamos esto a las prácticas, cómo cambiamos los ambientes. Muchas veces hacemos talleres y pláticas, pero los estudiantes dicen: ‘Sé que estoy mal, pero no tengo tiempo para atenderme’. Eso es un problema estructural”, señaló.

El doctor Guerrero informó que, en el marco de la modificación del plan de estudios de la carrera de medicina, se busca transversalizar la enseñanza de la salud mental, lo que representa un reto en términos de capacitación docente y adaptación de los escenarios clínicos. “Los estudiantes levantan la voz y nos permiten escucharlos, saber sus necesidades y sentarnos a dialogar. Este cambio nos toca a todos”, añadió.

Una vez finalizada la sesión, se abrió un espacio de diálogo con el público, en el que se abordaron temas como la importancia de incluir a médicas y médicos adscritos en las intervenciones, y el papel de la inteligencia artificial en la salud mental. 

El Seminario Permanente “Prevención, Bienestar y Salud Mental Universitaria” continuará sus sesiones los miércoles. La siguiente sesión abordará el tema “El rol docente del personal de salud mental en la Facultad de Medicina”.

Daniel Gallardo