En el marco del Día Internacional de las Mujeres, el pasado 6 de marzo se realizó el 4º Foro FacMed Sostenible con el lema “Salud Femenina”, en el Palacio de la Escuela de Medicina, organizado por el Programa de Sostenibilidad en colaboración con el Programa de Salud Sexual Integral (PROSSI). El objetivo del evento fue integrar a la salud menstrual y el bienestar de la mujer con la sostenibilidad ambiental y la responsabilidad social, promoviendo prácticas de autocuidado responsables mediante alternativas reutilizables y biodegradables.
Salud menstrual: evidencia científica, impacto ambiental y equidad
La jornada inició con esta conferencia magistral a cargo de la doctora Aline Yunuen García Cortés, médica especialista en Ginecología y Obstetricia por el Instituto Nacional de Perinatología “Isidro Espinosa de los Reyes”, quien indicó que la menstruación no es sólo un fenómeno biológico, sino un eje que articula dimensiones médicas, sociales y ecológicas: “La menstruación es un signo de salud hormonal y metabólica, pero también tiene implicaciones médicas, sociales y ambientales”, explicó, revelando que una persona puede menstruar entre 35 y 37 años de su vida, utilizando hasta 15 mil productos desechables que tardan hasta 800 años en degradarse, y señaló que en México el costo de menstruar puede oscilar entre mil y tres mil pesos al año, lo que agrava la pobreza menstrual, es decir, la falta de acceso a productos, baños dignos e información.

La doctora García Cortés también abordó los tabúes y estigmas que históricamente han rodeado a la menstruación, desde su invisibilización en la vida cotidiana y la consulta médica, hasta las creencias religiosas que la asocian con impureza. Citó estudios que revelan que más del 80% de las mujeres temen mancharse en público y que un porcentaje significativo ha vivido discriminación por su ciclo menstrual y, frente a este panorama, propuso replantear la salud menstrual desde la libertad de elegir: “El objetivo no es eliminar la menstruación por completo, sino que cualquier mujer pueda elegir entre menstruar, modular su ciclo o suprimirlo, según sus preferencias personales, condiciones médicas y acceso a recursos”, y llamó a impulsar políticas públicas que garanticen educación menstrual desde la infancia, así como implementar licencias menstruales en el ámbito laboral y escolar, tal como ya ocurre en estados como Hidalgo, Colima y la Ciudad de México. “La verdadera meta no es decidir si menstruar es mejor o peor, sino garantizar información científica, acceso y libertad de elección”.
Finalmente, insistió en la urgencia de formar a médicas y médicos con perspectiva de género y sensibilidad social, capaces de brindar atención libre de prejuicios: “En la medicina no deberíamos tener juicios morales ni religiosos, mucho menos en la menstruación”, afirmó.
Conversatorio: “Menstruar con dignidad: sostenibilidad, salud y justicia social”
La actividad fue moderada por la doctora Adriana Hernández López, presidenta del Colegio de Profesores de Cirugía de la Asociación Autónoma del Personal Académico de la UNAM (AAPAUNAM) y académica de “Introducción a la Cirugía” e “Integración Básico-Clínica”, quien planteó una pregunta muy importante: ¿Qué significa realmente menstruar con dignidad? A partir de esto, explicó que este concepto implica que todas las personas menstruantes puedan vivir su ciclo de manera segura, informada, saludable y libre de estigmas, pero también que existan los recursos materiales, educativos y sociales necesarios para ello. Subrayó que la salud menstrual es un derecho humano y que, para garantizarlo, resulta indispensable hablar de justicia social, acceso a insumos, agua y saneamiento, así como de una educación libre de tabúes. Con esta definición como introducción, la moderadora dio paso al diálogo entre las especialistas convocadas.

La doctora Yuriria Alejandra Rodríguez Martínez, responsable del Programa de Igualdad de Género de la Facultad de Medicina, subrayó la necesidad de focalizar las intervenciones según el sector de la población, pues no es lo mismo trabajar con estudiantes escolarizadas que con niñas en contextos de pobreza o comunidades indígenas. Destacó que en la propia Facultad se han impulsado talleres sobre menstruación digna y colectas de insumos, aunque la respuesta ha sido limitada, por lo que propuso fortalecer la invitación directa y el diálogo con las alumnas para conocer sus necesidades. “La menstruación digna también implica el reconocimiento de que como seres humanos necesitamos el respeto a nuestros derechos”, afirmó, y llamó a involucrar a todo el alumnado, incluidos los hombres, en las campañas de donación y sensibilización.

Por su parte, la licenciada María Isabel Salazar Gómez, responsable del PROSSI, enfatizó que la educación integral en sexualidad debe iniciar desde la infancia y ser gradual, abarcando desde el conocimiento anatómico básico hasta las implicaciones emocionales y sociales del ciclo menstrual. Señaló que muchas estudiantes llegan a la licenciatura sin información suficiente sobre su propio cuerpo, lo que dificulta abordar temas como el uso de copa menstrual o tampones. “Nuestra obligación es informar para que cada persona pueda decidir”, sostuvo, y propuso replicar el modelo de consejería que se usa en anticoncepción: explicar todas las opciones disponibles, sus ventajas y desventajas, respetando siempre el contexto y las necesidades individuales.

La doctora Célida Duque Molina, especialista en Medicina Interna, Directora General de la Unidad de Cuidado Renal Integral de Calidad (CRIC) y presidenta de la asociación Efecto Mariposa en México (EMEM), centró su intervención en el impacto de los mitos y tabúes que se tienen sobre la salud integral de las mujeres. Indicó que las implicaciones de la menstruación van más allá de lo individual y deben entenderse también como un asunto de salud pública, señalando que “el mito más importante es que te tiene que doler”, advirtió, e hizo un llamado a identificar señales de alarma como sangrado abundante o dolor incapacitante, que pueden estar asociados a patologías que pueden detectarse de manera temprana y dar un tratamiento óptimo. Insistió en la importancia de acudir al médico ante cualquier síntoma anormal y en garantizar el acceso a productos higiénicos para prevenir infecciones.

Durante su participación, Daniela Jacqueline Berenice Torres, Presidenta del Grupo de Interés en Ginecología y Obstetricia (ACOG) y médica pasante del Servicio Social, compartió su experiencia sobre las brechas de información que detecta entre las estudiantes. Señaló que además de desinformación, existe “nula información” en muchos casos, lo que impide elegir con libertad el método más adecuado para cada persona. Como propuesta concreta, planteó organizar actividades como cine debates, a cambio de donación de insumos menstruales, para fomentar el intercambio y la conversación sobre el tema. También sugirió aprovechar la consulta del niño sano como un espacio clave para ofrecer información sobre menstruación desde edades tempranas, involucrando tanto a madres como a padres en el proceso educativo.

Para finalizar, la estudiante Lío Nathalie Neria Nuñez, instructora de “Introducción a la Cirugía” y miembro de la mesa directiva del Grupo de Interés en Sostenibilidad (GISOS), destacó la importancia de un enfoque preventivo y empático en la formación médica. Propuso utilizar redes sociales y talleres para llegar a las nuevas generaciones, adaptando los mensajes a sus códigos y necesidades. “Hay que preguntarle a cada niña y a cada mujer cómo se sienten y si están cómodas para tener la conversación”, dijo, y subrayó que la información debe entregarse de manera gradual y respetuosa. Además, insistió en que los médicos tienen la responsabilidad de mantenerse actualizados para poder ofrecer opciones informadas y libres de estigmas, siempre considerando la diversidad de contextos y realidades de las pacientes.
1a entrega del Corazón de Tapitas del Palacio de la Escuela de Medicina a la Fundación AMANC
Durante la jornada del Foro, se realizó la primera entrega del Corazón de Tapitas del Palacio de la Escuela de Medicina a la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC), la cual estuvo encabezada por la doctora Gabriela Borrayo Sánchez, Secretaria General de la Facultad.

El doctor José Antonio Campos Gil, responsable del Programa de Sostenibilidad de la Facultad de Medicina, explicó que el foro se estructuró en tres dimensiones: la solidaridad, materializada en la entrega de tapitas a AMANC; la reflexión académica, a través de la conferencia magistral y el conversatorio; y el aprendizaje práctico, con un taller posterior sobre creación de toallas sanitarias reutilizables. “Estamos aquí porque nuestro planeta requiere que entreguemos salud, sostenibilidad y justicia social”, afirmó, y subrayó que hablar de salud menstrual implica educar, reducir estigmas y buscar prácticas de consumo más sostenibles.
En representación de María de Guadalupe Alejandre Castillo, Presidenta fundadora de AMANC, la licenciada Karen Mercado Hernández, voluntaria de la asociación, agradeció a la comunidad de la Facultad de Medicina por sumarse al programa “Reciclando y ayudando”. Explicó que las tapitas recolectadas son vendidas a una recicladora y los recursos obtenidos se destinan a financiar medicamentos, prótesis, transporte y hospedaje para niñas, niños y adolescentes con diagnóstico oncológico y sus familias. “No nada más están apoyando la causa del cáncer infantil, sino que también están dejando una huella que reduce el impacto ambiental”, destacó.

Para finalizar la entrega, la doctora Gabriela Borrayo ofreció un mensaje en el que subrayó la relevancia de abordar la salud menstrual desde la academia en el contexto del 8M. Recordó que el Palacio de la Escuela de Medicina es un espacio que simboliza la historia y el compromiso social de la medicina mexicana, pues allí se impartió la primera cátedra de medicina hace 447 años, y destacó que la Facultad continúa celebrando 65 años de incorporación de especialidades, maestrías y doctorados que han contribuido a la salud del país.
“Este foro nos invita a reflexionar desde una perspectiva histórica y social en el Día Internacional de la Mujer. No sólo es una fecha conmemorativa, sino un recordatorio de las brechas persistentes que tenemos las mujeres en diferentes ámbitos, especialmente en materia de salud, acceso, educación y condiciones de vida que afectan de manera diferenciada a mujeres y personas menstruantes”, señaló y afirmó que abordar la salud menstrual desde la academia es una acción que se inscribe en la agenda de derechos, equidad y justicia social, y que constituye un componente esencial de la salud pública que implica educación basada en evidencia, acceso a productos seguros y asequibles, eliminación del estigma y una reflexión urgente sobre sostenibilidad ambiental.
La doctora Borrayo mencionó algunos avances legislativos, como la entrada en vigor en enero de 2022 de la tasa cero de IVA a toallas sanitarias, tampones y copas menstruales, así como las iniciativas para otorgar dos días de incapacidad a mujeres con dismenorrea incapacitante. Recordó que se estima que cada mujer menstrua alrededor de siete años de su vida, por lo que visibilizar alternativas sostenibles que disminuyan riesgos de infecciones y permitan cuidar el medio ambiente es una tarea prioritaria. “Tenemos que dejar en claro que la salud menstrual es un derecho”, enfatizó.
Finalmente, destacó el simbolismo del corazón de tapitas, que ese día se entregó a la Fundación AMANC luego de alcanzar más de 200 kilogramos de plástico. Informó que la Facultad de Medicina ha impulsado durante el último año proyectos de sostenibilidad que en 2025 acumularon 800 kilogramos de tapitas y PET, y celebró que con esta entrega se llega a la primera tonelada de plásticos recolectados. “Cada tapita depositada refleja conciencia ambiental, participación comunitaria y solidaridad”, afirmó, e invitó a la comunidad a seguir fortaleciendo esta cultura de corresponsabilidad. “Este gesto conecta acciones claras para la salud menstrual, la sostenibilidad y el apoyo a poblaciones vulnerables, recordándonos que la medicina trasciende el consultorio y se proyecta hacia la transformación social”, concluyó.
Taller “Creación de toallas sanitarias reutilizables”
Como actividad final del evento, se realizó este taller coordinado por Caolli Álvarez Espinoza, médica pasante del Servicio Social de la Facultad de Medicina, junto con las estudiantes del Grupo de Interés en Sostenibilidad (GISOS): Meredith Rojas Pérez, Subcoordinadora de Logística; y Britany Hannia Duarte Ortega, Subcoordinadora de Difusión y Promoción.

Antes de la parte práctica, Caolli Álvarez ofreció una exposición sobre la fisiología menstrual, el impacto ambiental de los productos desechables y los riesgos para la salud asociados a su uso. Explicó que la mucosa vaginal está altamente vascularizada y que cualquier sustancia en contacto con ella puede ingresar directamente a la circulación. Detalló que las toallas desechables contienen materiales como polietileno, rayón y fragancias que pueden actuar como alteradores endocrinos, y mencionó estudios que vinculan la exposición crónica a estos compuestos con obesidad, diabetes, infertilidad y riesgo de cáncer: “Una toalla desechable está hecha 90 por ciento de plástico y puede tardar hasta 800 años en degradarse”, señaló.

Durante el taller, las y los asistentes aprendieron a elaborar toallas de tela reutilizables desde cero con tres capas: Tela de algodón, microfibra como capa absorbente y una tela de poliéster para protección. Caolli destacó que estos productos tienen una vida útil de uno a dos años y representan una alternativa para reducir la exposición a sustancias químicas y la generación de residuos plásticos. Al finalizar, Britany Hannia Duarte Ortega, en representación de GISOS, agradeció la participación y afirmó: “Su interés y disposición para aprender representan un paso importante hacia hábitos más responsables y conscientes. Actividades como esta nos acercan a una sostenibilidad real construida desde pequeñas acciones que generan un impacto positivo en nuestra comunidad y en el ambiente”.



Quetzally Zarate


