En el marco del Día Internacional de las Mujeres, el Programa de Estudios de Género en Salud (PEGeS) del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina realizó la sesión 183 del Seminario Permanente de Género en Salud, titulada “Las pioneras de la medicina mexicana y los inicios de su práctica médica”. La sesión fue coordinada por la doctora Luz María Moreno Tetlacuilo, fundadora del PEGeS, y moderada por la doctora Yuriria Alejandra Rodríguez Martínez, coordinadora del PEGeS y responsable del Programa de Igualdad de Género de la Facultad. Como ponente invitada participó la doctora Gabriela Castañeda López, doctora en Historia por la UNAM e investigadora en el Laboratorio de Demencias del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez”.
La doctora Moreno Tetlacuilodio la bienvenida a las y los asistentes y contextualizó: “El Día Internacional de la Mujer es un día para reflexionar sobre lo que hemos avanzado y todo aquello que nos falta por avanzar. Las mujeres médicas fueron excluidas de la práctica médica y de las escuelas de medicina no por otra cosa, sino por el hecho de ser mujeres, y aunque esto se ha modificado, aún persisten situaciones de discriminación, sexismo y violencias de género que se han normalizado”.
La doctora Gabriela Castañeda López ofreció un recorrido histórico sobre la incorporación de las mujeres al estudio y ejercicio formal de la medicina en México. Explicó que el ingreso de las mujeres a la medicina académica se dio en un contexto de inclusión complejo, pleno de matices, en ocasiones hostil y, al mismo tiempo, favorecedor para lograr su proceso.
Destacó: “Su incursión en un espacio masculino fue un hecho novedoso y excepcional por su reducido número. En general, las mujeres que decidieron adentrarse al estudio de la medicina o de otra carrera liberal enfrentaron vetos, trámites burocráticos, barreras legales, contratiempos, situaciones difíciles a las que se abonaron también el peso de la tradición, las costumbres y los prejuicios”.
La ponente ofreció un panorama detallado de las primeras médicas mexicanas: Matilde Montoya (1887), Columba Rivera Osorio (1900), Guadalupe Sánchez Guerra (1903), Soledad de Regules (1907), Antonia Urzúa López (1908) y Rosario Martínez (1911). A partir de su investigación en archivos históricos, identificó que entre 1882 y 1932 se inscribieron 187 mujeres en la Escuela Nacional de Medicina, de las cuales 116 lograron graduarse. Estas pioneras se integraron a instituciones como el Manicomio General de La Castañeda y a la Beneficencia Pública, desarrollaron trayectorias que combinaron la atención clínica con la cátedra, la investigación y la participación en congresos nacionales e internacionales.
También destacó que “la primera mujer en impartir cátedra en la Escuela Nacional de Medicina fue la doctora María del Pilar García Ortiz en 1915, seguida por otras 15 médicas en disciplinas como bacteriología, psiquiatría, fisiología, microbiología y parasitología.
Sobre las problemáticas que enfrentaron, la doctora Castañeda recuperó testimonios de la época que evidencian la discriminación y marginación laboral. Citó a la doctora Matilde Rodríguez Cabo, quien en 1938 señalaba: “Las médicas, las más numerosas de ellas, que ya desde estudiantes tienen que sufrir la incomprensión y los prejuicios de compañeros y maestros, excepcionalmente llegan a triunfar dentro de su profesión”. Asimismo, recuperó las palabras de la doctora Esther Chapa Tijerina, quien en 1956 expresó: “Sobre la mujer médica existen aún más cargas como son la discriminación en puestos de responsabilidad, la falta de oportunidades para obtener empleos o trabajos y, cuando los obtienen, son más fácilmente explotadas con salarios menores y más horas de trabajo”.
La doctora Castañeda concluyó que estas pioneras “fueron obteniendo espacios de participación como catedráticas, jefas de servicios médicos, en campañas de salud, en la conformación de las especialidades, en las sociedades médicas a las que pertenecían, como inspectoras, investigadoras o incluso en la literatura”. Además, participaron activamente en causas como la lucha por el voto femenino y la discusión de temas como el aborto y la educación sexual.
La doctora Luz María Moreno Tetlacuilo compartió: “Esta evidencia nos muestra que no ha sido fácil para ellas ni para nosotras transitar por todo este proceso. Estamos en la búsqueda de mejorar y del reconocimiento como profesionales, independientemente de nuestro género. Las mujeres que llegan al poder no lo tienen fácil, están siempre sometidas a la crítica y las situaciones se magnifican, algo que probablemente en el caso de un hombre no sería criticado”.
Daniel Gallardo


