En el marco del XX aniversario del Grupo Mujer y Ciencia UNAM y como parte de las actividades por el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, se realizaron dos conferencias magistrales: el 9 de febrero, con el tema “Maíz transgénico: acerca de su insuficiencia tecnológica y daños”; y el 5 de marzo, con la conferencia “Proteostasis y viabilidad celular en el sistema nervioso”. La organización estuvo a cargo del Programa de Ciencia, Salud y Género (PCSG-FacMed), el Laboratorio de Sinapsis Eléctricas y el Grupo Mujer y Ciencia UNAM (GMC-UNAM), en colaboración con el Programa de Igualdad de Género y la Comisión Interna para la Igualdad de Género (CInIG) de la Facultad de Medicina.
La doctora Elia Martha Pérez Armendáriz, profesora e investigadora de la Unidad de Medicina Experimental, y fundadora y coordinadora del PCSG-FacMed y del GMC-UNAM, mismo que actualmente preside, e integrante del Grupo de Género de esta dependencia, dio la bienvenida. Destacó que estas conferencias buscan acercar a las investigadoras, así como a las niñas y a las jóvenes a las ciencias, meta que ya formaba parte de las políticas iniciales con perspectiva de género que se planteó para alcanzar una igualdad sustantiva en la ciencia, en los primeros grupos de científicas que fundó hace 45 años junto con otras estudiantes de posgrado en el CINVESTAV, IPN.

Asimismo, destacó como el PCSG y el GMC-UNAM, han dado continuidad a este objetivo general, al transformar la política de género institucional y en otras Instituciones de Educación Superior del país, al proponer e incidir el que ésta se amplie hacia la investigación en las áreas STEM y en general en el eje horizontal de las ciencias. Más aún, al trabajar intensamente e incidir en la transformación del sector científico nacional, ampliando los derechos de más de 65 millones de mexicanas, al haber propuesto por primera vez e incidido en la transformación de la legislación de la ciencia nacional tanto en la Ley de Ciencia y Tecnología del 2002, así como en la Ley General en materia de Humanidades, Ciencia y Tecnología e Innovación 2023, actualmente vigente. En este contexto, agradeció la participación de las destacadas conferencistas: las doctoras María Elena Álvarez-Buylla Roces y Lourdes Massieu Trigo.
Maíz transgénico: acerca de su insuficiencia tecnológica y daños
La doctora María Elena Álvarez-Buylla Roces, investigadora titular “C” del Instituto de Ecología de la UNAM y Premio Nacional en Ciencias y Artes 2017, advirtió sobre los riesgos de los organismos genéticamente modificados (OGM) para el ambiente y la salud. Señaló que, aunque hace más de 30 años surgieron alertas, estos productos han generado “grandísimos daños públicos y grandes ganancias privadas”, afectando centros de origen del maíz como México y poniendo en riesgo las semillas nativas fundamentales para la alimentación y la cultura campesina. Destacó que los OGM representan una herramienta de privatización y despojo, en contraste con la riqueza de los maíces nativos mexicanos, como el maíz azul, que es más saludable por sus antioxidantes y su menor índice glucémico. Denunció que mientras empresas extranjeras compran barato ese maíz a campesinos para venderlo a mayor precio en otros países, a esas mismas comunidades les ofrecen tortillas de maíz transgénico de baja calidad, lo que calificó como “una destrucción de la vida comunitaria”.

Finalmente, presentó evidencias científicas de su grupo de investigación y de otros, libres de conflicto de intereses, sobre que la toxicidad del Glifosato es contundente. Sus resultados demostraron la evidencia previa sobre la contaminación con OGM de maíces nativos de Oaxaca, misma que fue contenida gracias a la colaboración de grupos de la comunidad científica y las comunidades agrícolas. También, su grupo encontró en el 2017 que tres de 10 tortillas industriales tienen Glifosato, y nueve de 10 tienen secuencias transgénicas, herbicida vinculado al aumento de enfermedades como diabetes, Parkinson y cáncer.
Señaló que la reforma constitucional establece que no se podrán sembrar maíces genéticamente modificados en México, por lo que su posible uso deberá demostrar que no implica riesgo alguno en la salud, biodiversidad o la cultura en México. De ahí que es competencia del actual gobierno el garantizar que nuestros alimentos estén libres de maíces genéticamente modificados. Hizo un llamado a exigir una ciencia responsable y a defender la alimentación sana y los maíces nativos de México citando a Claire Hope Cummings: “Cuando ya no tengamos opciones, de nada nos servirá la ciencia”.
Proteostasis y viabilidad celular en el sistema nervioso
La doctora Lourdes Massieu Trigo, investigadora titular “C” del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM e investigadora nivel 3 del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), compartió los recientes hallazgos de su laboratorio, explicando que su objetivo principal es encontrar nuevas estrategias para proteger las neuronas cuando enfrentan situaciones de estrés, como un derrame cerebral o enfermedades neurodegenerativas. Planteó que dentro de nuestras células, las proteínas están en un volumen muy restringido y su equilibrio es vital. Este delicado balance, conocido como proteostasis, es el guardián de nuestra salud neuronal.
Cuando este equilibrio se rompe por falta de energía o con la edad, las células activan mecanismos de emergencia, como la “autofagia”, un proceso de “limpieza interna” donde se eliminan componentes dañados. Sin embargo, la investigadora descubrió que, en situaciones de estrés severo, este sistema de limpieza falla. “La autofagia se activa, pero no es adaptativa”, lo que significa que, en lugar de ayudar, puede contribuir a que las neuronas mueran. Su equipo observó que los “basureros” de la célula (los lisosomas) se rompen, impidiendo que la limpieza se complete adecuadamente.
La gran esperanza, según la investigación, proviene del beta-hidroxibutirato, una molécula que el cuerpo produce en ayunas o con ejercicio intenso. “Este cuerpo cetónico es capaz de promover una autofagia funcional”, afirmó la doctora Massieu. Sus estudios demuestran que esta sustancia no sólo estabiliza el proceso de limpieza celular, sino que también reduce la muerte neuronal en modelos de daño cerebral y en células con envejecimiento prematuro. El efecto fue sorprendente, pues logró revertir marcadores de vejez celular. “Aparentemente, el beta-hidroxibutirato mejora la función no sólo en neuronas, sino en todo el sistema”, concluyó, abriendo una ventana de esperanza para futuros tratamientos que promuevan un envejecimiento cerebral más saludable.
Las conferencias pueden ser encontradas en YouTube: https://www.youtube.com/live/siiEl9-qGX8?si=MIrKNo2yJsfvT8Ok y https://www.youtube.com/live/MoG-DFrjt6w?si=uqXUc5qdddTgvoQf


