Las colillas de cigarro representan uno de los desechos sólidos más abundantes a nivel mundial, con una producción estimada de hasta 766.6 millones de kilogramos. Estos residuos contienen sustancias tóxicas que dañan tanto al medio ambiente como a la salud humana. Con el objetivo de sensibilizar a la población sobre los riesgos y consecuencias del tabaquismo, el Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina, en colaboración con el Grupo de Interés en Sostenibilidad (GISOS) y el Oncology Student Interest Group (ASCO-OSIG UNAM), realizó el 5º Colillatón el pasado 13 de marzo.

La doctora Guadalupe Ponciano Rodríguez, coordinadora del programa, destacó la relevancia de esta iniciativa y el trabajo conjunto de la comunidad. “Las colillas representan más del 30% de los desechos sólidos en el mundo. Están fabricadas de acetato de celulosa y tardan hasta 25 años en degradarse, liberando sustancias altamente tóxicas como nicotina, metales pesados e hidrocarburos que contaminan el suelo y el agua”, explicó.

Asimismo, advirtió sobre el grave impacto ambiental de estos residuos, especialmente durante la temporada de lluvias. “Con las lluvias, las colillas son arrastradas a las alcantarillas y terminan en ríos, lagos y mares. Una sola colilla puede contaminar hasta 50 litros de agua dulce y 10 litros de agua salada, afectando gravemente a especies acuáticas que las ingieren”, señaló.

Entre mayo y octubre del 2023, se recolectaron 33 kilogramos de colillas en las instalaciones de la Facultad de Medicina, y el 31 de mayo de ese mismo año se le declaró 100% libre de humo de tabaco y emisiones. La doctora Ponciano reconoció que, pese a los avances, el problema persiste. “Al ser un área de paso hacia el centro del campus, mucha gente que viene de otros lugares arroja sus colillas aquí. A esto se suma que algunos miembros de la comunidad aún fuman, haciendo caso omiso a la señalética”, lamentó.

Un aspecto clave del programa es el destino final de las colillas. La Facultad mantiene un convenio con una empresa recicladora de colillas, que las biotransforma mediante un hongo. “En 28 días, el hongo descompone la colilla y recupera la celulosa para fabricar nuevos productos como cuadernos o cajas de cartón”. Es importante que la gente entienda que no sólo las juntamos y las tiramos, porque eso únicamente trasladaría la contaminación a otro lado. Este proceso nos permite realmente hacer una limpieza del ambiente”, enfatizó la doctora Ponciano. En la jornada se lograron recolectar aproximadamente 4 kilos de colillas en las instalaciones de la Facultad que serán enviadas para su procesamiento. 

Del mismo modo, expresó su interés por extender este programa más allá de los límites de la Facultad de Medicina. “Nos encantaría poder llevar esta iniciativa a otras entidades universitarias, especialmente a las preparatorias y al circuito central de Ciudad Universitaria, que es patrimonio de la humanidad. Soñamos con hacer un gran colillatón que abarque toda esta zona y que se convierta en una tradición universitaria. También queremos acercarnos a las escuelas para que los jóvenes comprendan desde temprano el daño que estos residuos causan al ambiente”, compartió.

Finalmente, hizo un llamado a la comunidad universitaria para seguir participando en estas jornadas y, sobre todo, invitó a quienes fuman a buscar apoyo en la clínica de cesación gratuita que ofrece el programa. “Queremos un ambiente sano para quienes pasamos aquí gran parte del día. Hay que ofrecer tanto el remedio como el acompañamiento para dejar el cigarro y mejorar nuestra calidad de vida. Ver la Facultad limpia después de estos colillatones es muy gratificante y nos motiva a seguir”, concluyó.

Quetzally Zarate