La Coordinación de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental (DPSM) de la Facultad de Medicina, en colaboración con la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) y la Dirección General de Atención y Orientación Educativa (DGOAE) de la UNAM, celebró la Semana del Cerebro 2026 con la jornada “Cerebro en movimiento: Itinerarios de ciencia y cuidado”, cuyo objetivo fue promover la apropiación social del conocimiento neurocientífico y de salud mental en la comunidad universitaria, a través de un modelo itinerante de divulgación que vincule la teoría con la práctica cotidiana, fortaleciendo el bienestar integral, la tutoría académica y el avance de la investigación clínica.
La primera actividad de cuatro en total, titulada “El cerebro que acompaña, pausa cerebral”, se realizó el 17 de marzo en el Aula Francisco Centeno de la Facultad de Arquitectura, con transmisión simultánea a través de YouTube.
En la inauguración, la doctora Wendy Abigail Bautista Montoya, Coordinadora del Centro de Orientación Educativa de la DGOAE, destacó: “Buscamos que esta actividad se repita año con año porque es de gran importancia tanto para las y los tutores como para el alumnado. Así como las medicinas tienen fecha de caducidad, también los tutores debemos ser conscientes de que en el acompañamiento podemos desgastarnos y poner en riesgo nuestra propia salud. Por ello, es necesario actualizarnos y aprender a autocuidarnos para poder acompañar con ética y responsabilidad”.
Por su parte, la doctora Ingrid Vargas Huicochea, Coordinadora de Investigación del DPSM, afirmó: “Para la Coordinación de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental es muy significativo poder colaborar con la DGOAE y la ENTS en este esfuerzo conjunto, porque sabemos que el trabajo en equipo enriquece nuestras perspectivas y nos permite llegar a más personas. Este año hemos querido innovar con un formato itinerante que nos permita llevar el conocimiento sobre el cerebro a distintos espacios de la Universidad, y qué mejor manera de comenzar que abordando el tema del autocuidado de quienes diariamente acompañan el desarrollo académico y personal de nuestras y nuestros universitarios”.
Por su parte, el maestro Luis Fernando Borja Hernández, Jefe del Departamento de Instrumentos de Orientación de la DGOAE, subrayó: “Persiste todavía hasta el día de hoy muchas veces el estigma en torno a temas que tienen que ver con el bienestar emocional y la salud mental. No es lo mismo que yo diga que saliendo de aquí voy a ir al dentista, a que diga que voy a ir a mi cita con el psiquiatra o a terapia. Sigue habiendo una serie de barreras, y es importante abordar este tipo de problemáticas, ponerlo sobre la mesa, y qué mejor que de la mano de expertas que nos acompañan”.
Finalmente, la doctora Claudia Erika Ramírez Avila, responsable de Educación Continua del DPSM, dio la bienvenida a las y los asistentes e invitó a “aprovechar toda esta semana de conocimiento, pero también de práctica experiencial, y qué bueno que todos nos vayamos con mejores herramientas para cuidar de nuestro cerebro, que es una de nuestras grandes máquinas y aquello que nos permite estar en el día a día disfrutando de la vida”.
“Neuro-pedagogía del Vínculo”
La primera conferencia estuvo a cargo de la doctora Ingrid Vargas Huicochea, médica Psiquiatra, maestra y doctora en Ciencias por la UNAM, académica Investigadora de Tiempo Completo del DPSM, e Investigadora Nacional Nivel I del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores. En su ponencia, explicó que la labor tutorial va más allá de brindar información u orientación curricular, y propuso tres pilares fundamentales desde la perspectiva neurocientífica: la empatía equilibrada, la corregulación emocional y la plasticidad cerebral.
Respecto a la empatía, describió sus tres componentes: la resonancia afectiva, la toma de perspectiva y la conciencia de la separación entre uno mismo y el otro. “Si como tutores queremos ser guías efectivos, no podemos permitir que la sobrecarga emocional nos jale porque entonces no vamos a poder pensar. La clave no es evitar la resonancia, es gestionarla”, señaló.

Sobre la corregulación emocional, explicó que el entorno universitario es altamente estresante y que los estudiantes suelen llegar a las sesiones de tutoría en estado de alerta constante: “Si yo rompo esa expectativa automática con un tono de voz más cálido y amable, con una postura de apertura, con un ‘estoy aquí para escucharte’, eso se rompe. En consecuencia, la amígdala empieza a desactivarse. Mi espacio para el tutorado puede ser un pequeño remanso en la jungla universitaria”.
En cuanto a la plasticidad cerebral, destacó que las experiencias y el aprendizaje de nuevos comportamientos pueden generar cambios en la materia gris: “Los ambientes enriquecidos, seguros, respetuosos, que promueven el aprendizaje promueven conexiones interneuronales nuevas y el crecimiento de nuevas neuronas. El error no es una catástrofe, es una oportunidad de aprendizaje”.
Concluyó con tres acciones concretas para la práctica tutorial: un chequeo fisiológico previo de 30 segundos para identificar el propio estado emocional; validar antes de solucionar, ya que los primeros dos minutos de interacción son clave; y cerrar con una huella positiva, reforzando el esfuerzo y el proceso más que el resultado: “Pensemos en nosotros como arquitectos de cerebros, aprovechando que estamos en la Facultad de Arquitectura. Nos toca remodelar, replantear, mejorar”.
Taller vivencial “Respira con tu cerebro”
Posteriormente, la doctora Claudia Erika Ramírez Ávila, licenciada en Psicología, especialista en Psicología Clínica Institucional, maestra en Psicoterapia Cognitivo conductual y doctora en Educación, con más de 23 años de experiencia en la práctica privada y múltiples formaciones en terapias contextuales y mindfulness, impartió este taller, donde abordó el concepto de “piloto automático”, que es cuando realizamos acciones sin ser conscientes de ellas. Acto seguido realizó una dinámica con los asistentes invitándolos a observar su propia mano con curiosidad, notando el color, la textura, la temperatura, las líneas y posibles callosidades, como si fuera la primera vez que la vieran con el fin de romper con ese estado de piloto automático.

Explicó que el mindfulness no es una moda ni consiste en poner la mente en blanco, sino en “prestar atención de manera intencional, con curiosidad y sin juzgar, a lo que ocurre en nuestra experiencia interna, ya sean pensamientos, sensaciones, impulsos, emociones y también a lo que sucede en el entorno”. Destacó la importancia de que los docentes y tutores puedan crear espacios en el aula para que los estudiantes noten cómo se sienten, especialmente en contextos de crisis, y sugirió que, antes de atender a los alumnos, cada persona debe “escanearse” a sí misma: “Primero noto yo qué estoy sintiendo, qué estoy notando en mi cuerpo, y puedo elegir entonces colocar mi atención en mi estudiantado”.
Foro preguntas reales
Durante esta actividad, las y los asistentes plantearon inquietudes sobre la duración ideal de las sesiones de tutoría y sobre cómo abordar situaciones de crisis o derivar a estudiantes que requieran atención especializada. En relación con la duración, una profesora asistente expresó: “Cuando realmente estás comprometido, esa labor te lleva un tiempo que no puedes acotar a media hora. Los estudiantes te exigen tiempo, es parte de ser profesor”. En respuesta, la doctora Vargas puntualizó que “por lo menos media hora es el estándar que se tiene que poner”, pero reconoció que algunas agendas permiten más tiempo y que siempre debe individualizarse según las necesidades del tutorado, recordando que el rol del tutor es distinto al del profesor y que no corresponde realizar funciones psicoterapéuticas.

Sobre cómo abordar a grupos completos en momentos de crisis o cómo sugerir a un estudiante que requiere apoyo profesional, la doctora Ramírez recomendó validar las emociones sin juzgar, modelar desde la propia experiencia la expresión de emociones y utilizar dinámicas para que los estudiantes aprendan a identificar y nombrar sus emociones. En cuanto a la derivación, enfatizó la importancia de sensibilizar sobre la salud mental y ofrecer la opción de acudir a profesionales especializados sin estigmatizar.
El evento concluyó con una invitación a los asistentes presenciales a compartir sus impresiones en el muro preparado por los estudiantes de servicio social, y a los participantes virtuales a dejar sus comentarios en YouTube.
Daniel Gallardo


