La técnica académica Adriana Castro Domínguez, adscrita a la Unidad de Microscopía de la División de Investigación de la Facultad de Medicina, obtuvo la segunda mención honorífica en la categoría de Micrografías durante el 1er Concurso de Microscopía Artística del Instituto de Ecología de la UNAM. 

La galardonada aseguró sentirse contenta, orgullosa de su trabajo y motivada a seguir capacitándose en el procesamiento de muestras biológicas y uso de los diferentes microscopios con los que cuenta la Unidad. No es la primera vez que participa en un concurso de este tipo: “Siempre que surge la oportunidad envío micrografías con el objetivo de mostrar y dar visibilidad al trabajo que realizamos en la Unidad, así como los equipos con los que trabajamos; aún somos poco conocidos para una parte importante de la comunidad de la Universidad, participar en estos concursos nos permite exponer nuestro trabajo”.

Mencionó que en el quehacer cotidiano analizan diversas muestras biológicas, y es interesante observar los distintos tejidos mediante microscopía electrónica. En este contexto, surgió la iniciativa de estudiar la morfología y la ultraestructura de un glomérulo renal, estructura que forma parte de la unidad funcional del riñón, para ello, se procesó un fragmento de riñón de ratón siguiendo protocolos de microscopía electrónica de barrido; posteriormente, la muestra se examinó al microscopio electrónico, se identificó la región de la corteza renal, donde fue posible localizar los glomérulos renales.

Como resultado de este proceso, se obtuvo la micrografía con la que participó en el concurso, la cual es una imagen detallada en la que es posible distinguir algunas de las células que conforman el glomérulo, como los podocitos, células muy especializadas cuyas prolongaciones envuelven a los capilares del glomérulo. “Esta micrografía se obtuvo usando el microscopio electrónico de barrido de emisión de campo Crosbeam 550 Zeiss, es muy gratificante que otras personas puedan apreciar lo que es posible obtener con equipos sofisticados”, explicó.

En lo que respecta a su motivación para realizar micrografías, Adriana destacó que el observar algo bajo el microscopio, que no es visible al ojo humano, siempre da curiosidad y ello lleva a plantearte preguntas, querer observar otras cosas e ir recopilando información. “En la microscopía fotónica puedes observar tejidos procesados para diferentes técnicas, sin embargo, cuando se requiere información a nivel ultraestructural, es necesario recurrir a técnicas de mayor resolución, como la microscopía electrónica. Realicé la especialidad en Microscopia Electrónica en Ciencias Biológicas en la Facultad de Ciencias y, desde entonces, he tenido la oportunidad de trabajar en este campo”.

“Cada proyecto representa un nuevo reto, ya que no sólo implica saber cómo procesar las muestras, sino también ajustar y optimizar los parámetros del microscopio, considero que aún hay mucho por aprender; la capacitación constante es fundamental, así como mantener la curiosidad y la motivación por seguir descubriendo y aprendiendo tanto de las muestras como de los equipos con los que trabajamos, aprovechando al máximo sus capacidades”, expresó.

En cuanto a la interacción entre ciencia y arte, reconoció que ambos son procesos creativos: “Muchas de las técnicas empleadas en el trabajo científico implican la combinación y correlación de estructuras como elementos, proteínas, moléculas y células. Todos estos elementos, en conjunto, construyen una obra que se traduce en resultados, datos numéricos e imágenes, de alguna manera, es como armar un cuadro o un rompecabezas que permite explicar un fenómeno. En este sentido, la ciencia tiene este componente artístico: se integran múltiples piezas de información para generar una interpretación significativa”.

Finalmente, compartió un mensaje para la comunidad que, además de dedicarse a la ciencia, mantiene una conexión con el arte: “La expresión artística es importante. Si encuentran un espacio o un trabajo donde puedan desarrollarla mientras contribuyen al avance del conocimiento, aprovéchenlo, disfruten lo que hacen y valoren cada etapa del proceso, mantengan siempre una actitud autocrítica, compartan su trabajo, siéntanse satisfechos y orgullosos de cada uno de sus logros”.

Claudia Villalpando