La comprensión del cerebro humano y su relación con la vida cotidiana fue el eje de la sesión “Enseñar desde el cerebro: Estrategias neurocientíficas para el aula que transforma” en la segunda jornada de la Semana del Cerebro 2026 “Cerebro en movimiento: Itinerarios de ciencia y cuidado”, organizada por la Coordinación de Investigación del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental (DPSM) de esta Facultad. 

A través de conferencias y talleres, especialistas abordaron cómo procesos como el aprendizaje, la regulación emocional y el bienestar están profundamente vinculados con hábitos como el sueño, la atención plena y el autocuidado. La doctora Ingrid Vargas Huicochea, Coordinadora de Investigación del DPSM, participó como moderadora de las conferencias. 

La doctora Diana Patricia Guízar Sánchez, profesora del Departamento de Fisiología de nuestra Facultad, abrió la jornada con la conferencia magistral “¿Cómo aprende el cerebro humano?”, en la que explicó que el aprendizaje no es un proceso lineal, sino dinámico y dependiente de factores como la atención, la emoción y la memoria. Subrayó que el error no debe entenderse como un fracaso, sino como una herramienta fundamental para consolidar el conocimiento.

Asimismo, destacó que la memoria emocional tiene un papel clave en la forma en que se retiene la información, por lo que generar experiencias significativas en el aula favorece el aprendizaje. En este sentido, enfatizó la importancia de diseñar estrategias educativas que consideren el funcionamiento real del cerebro, más allá de la repetición mecánica de contenidos.

Como parte de las actividades prácticas, la maestra Mónica Anastasia Ramírez Arrieta, académica del Departamento de Evaluación de la Secretaría de Educación Médica de la Facultad, impartió el taller “Mindfulness para docentes: regulación en 3 minutos”, en el que compartió herramientas accesibles para reducir el estrés y mejorar la atención en contextos educativos. A través de ejercicios breves de respiración y conciencia corporal, mostró que es posible generar pausas que impacten de manera positiva en el estado emocional.

Durante la sesión, explicó que estas prácticas tienen fundamentos neurofisiológicos que permiten regular la activación del sistema nervioso, favoreciendo la concentración y la toma de decisiones. Además, señaló que incorporar momentos de atención plena en el aula no sólo beneficia a docentes, sino también a estudiantes, al crear entornos más equilibrados para el aprendizaje.

En la última conferencia de la jornada, la doctora Silvia Aracely Tafoya Ramos, académica del DPSM, abordó la relación entre el sueño, la actividad física y la alimentación como pilares del bienestar y la cognición. Explicó que el sueño es un proceso activo que permite la reparación del organismo, la consolidación de la memoria y la regulación emocional, por lo que su calidad influye directamente en la atención, el estado de ánimo y el rendimiento académico.

Asimismo, subrayó que estos procesos están vinculados con los ritmos biológicos, por lo que mantener horarios consistentes y privilegiar el descanso nocturno resulta fundamental. Añadió que factores como el uso de dispositivos electrónicos, la carga académica y la organización del tiempo afectan la calidad del sueño, mientras que la actividad física y una alimentación equilibrada contribuyen a mejorar la salud mental y el funcionamiento cerebral.

En el espacio de diálogo, la doctora Vargas Huicochea destacó que estos hallazgos reflejan una tendencia hacia enfoques integrales en educación y salud, en los que el bienestar se reconoce como un requisito para el aprendizaje. 

La sesión concluyó con un llamado al autocuidado como base del desempeño académico y profesional: “El autocuidado no es un lujo, sino un requisito para estar bien”, enfatizó la doctora Vargas. 

Para consultar las conferencias completas, se puede acceder a la transmisión en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/live/i_fpK9mhChU?si=FG4xalT1KvMooAdW.

Marco Antonio López