A 25 años de las primeras pruebas que marcaron su puesta en marcha, el Ciclotrón de la Facultad de Medicina de la UNAM se mantiene como una pieza clave para el desarrollo de la medicina nuclear en el país. El aniversario no sólo recuerda el inicio de operaciones en marzo de 2001, sino también el esfuerzo pionero que implicó instalar y hacer funcionar, por primera vez en México, un equipo de esta naturaleza.
Para el maestro en Ciencias Adolfo Zárate Morales, Técnico Académico Titular “A” de la Facultad y responsable de la operación del Ciclotrón desde su puesta en marcha, este aniversario tiene un gran significado, pues no sólo fue el primero en México, sino también uno de los primeros en América Latina, lo que representó un avance decisivo en la capacidad del país para producir radiofármacos, sustancias fundamentales para el diagnóstico de diversas enfermedades mediante Tomografía por Emisión de Positrones (PET).
Actualmente, la Unidad Radiofarmacia-Ciclotrón produce más de 32 mil unidosis de radiofármacos al año, destinados principalmente a estudios diagnósticos en Oncología, Neurología y Cardiología. El radiofármaco más utilizado es la fluorodesoxiglucosa, mejor conocido como FDG, empleado de forma cotidiana debido a su alta utilidad clínica, así como otros compuestos especializados que permiten estudiar distintos tipos de cáncer y afecciones neurológicas.

El impacto de esta producción es sumamente importante: “Somos el primer ciclotrón que tiene una alta producción de radiofármacos a nivel nacional y somos el laboratorio que distribuye la mayor cantidad de radiofármacos para PET”, explicó el maestro Zárate Morales, lo cual permite diagnósticos precisos y oportunos, además de dar seguimiento a tratamientos médicos.
La disponibilidad de estos materiales ha transformado la práctica de la medicina nuclear en México, al hacer accesibles estudios que antes eran limitados o inexistentes, siendo que al inicio se realizaban de 3 a 5 estudios y actualmente se llegan a tener alrededor de 100 por semana en la Unidad PET/CT de la Facultad de Medicina de la UNAM, más de 650 estudios semanales considerando todas las instituciones que utilizan radiofármacos producidos en el Ciclotrón de la UNAM.

Sin embargo, el camino para llegar a este punto no fue sencillo. A finales de la década de los noventa, cuando comenzó el proyecto, no existía en el país experiencia previa con ciclotrones. La instalación del equipo fue lenta y compleja, pues se realizó prácticamente desde cero, donde se tuvieron dificultades en los trámites y trabajos técnicos sumando la falta de personal capacitado y de normativas específicas para este tipo de tecnología. Ante ello, el equipo tuvo que adaptar regulaciones existentes y desarrollar todos los procedimientos operativos, de seguridad y administrativos necesarios.
Finalmente, en marzo de 2001 se realizaron las pruebas de aceptación y al observar por primera vez la capacidad de producción del equipo, el resultado superó lo que imaginaban.
Desde entonces, el Ciclotrón ha evolucionado de manera constante. Bajo el liderazgo del doctor Miguel Ángel Ávila Rodríguez, responsable de la Unidad Radiofarmacia-Ciclotrón, se logró poner en operación un MicroPET que realiza estudios preclínicos probando nuevos radiofármacos en pequeñas especies para posteriormente aplicarlos en humanos, algo sin precedentes en el país. Aunque la vida útil del Ciclotrón ha sido extendida mediante diversas actualizaciones tecnológicas, la más reciente en el año 2022, el paso del tiempo representa uno de los principales retos. La obtención de refacciones y el mantenimiento especializado se vuelven cada vez más complejos, lo que obliga a buscar soluciones alternativas para asegurar su operación continua.

A pesar de estos desafíos, el maestro Zárate Morales consideró que el Ciclotrón aún puede mantenerse en funcionamiento durante varios años más, contribuyendo tanto a la atención clínica como a la investigación científica. En particular, destacó su papel en el desarrollo de nuevos radiofármacos y en la formación de especialistas, lo que fortalece el campo de la medicina nuclear en México.
Quetzally Zarate


