“Las artes son experiencias multimodales que activan amplias redes cerebrales, generando respuestas emocionales, motoras y sensoriales, lo que permite estudiar cómo el cerebro integra distintos estímulos y modifica su funcionamiento”, explicó la doctora Vani G. Rajendran, Investigadora Titular “A” del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM.
Como parte de los Seminarios de Investigación del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina, siendo este último realizado en el auditorio “Dr. Octavio Rivero Serrano” y transmitido a través del canal oficial del Departamento en YouTube, la doctora Rajendran presentó el proyecto “Afinado”, enfocado en evaluar, desde la fisiología, el impacto del entrenamiento artístico intensivo sobre la neuroplasticidad y el envejecimiento cerebral. El programa incluye cursos de guitarra clásica y acuarela, diseñados como estímulos complejos que involucran funciones motoras, cognitivas y sensoriales.

El estudio se basa en evaluar dos componentes principales del cerebro: la materia blanca, formada por fibras que conectan distintas áreas y permiten la transmisión de información, y la materia gris, donde se procesan las funciones cognitivas. La investigadora Vani G. Rajendran explicó que, mediante resonancias magnéticas semestrales, se evaluó la integridad de la materia blanca a través de la anisotropía fraccional (FA), herramienta esencial avanzada para mapear la conectividad funcional y estructural del cerebro, donde valores más altos indican mejor organización axonal.
De forma preliminar, se observó que quienes aprendieron guitarra mostraron un aumento de hasta 15% en la organización de la materia blanca, lo que sugiere una mejor comunicación entre regiones cerebrales. En pintura también se detectaron cambios, aunque menores. En cuanto a la materia gris, se identificaron variaciones en su grosor, interpretadas como un proceso de reorganización del cerebro.
Aunque los resultados aún corresponden a muestras pequeñas, con alrededor de nueve participantes por grupo, los análisis muestran tendencias consistentes que sugieren que, en un periodo relativamente corto de seis meses, el cerebro mantiene una capacidad activa de adaptación incluso en edades avanzadas. Esto implica que la estructura cerebral no es estática, sino dinámica y sensible a estímulos complejos como el aprendizaje artístico.
Para finalizar la sesión moderada por el doctor Héctor Castro Martínez, Coordinador de Investigación del Departamento de Fisiología, la doctora Vani G. Rajendran, concluyó que el estudio abre la posibilidad de utilizar este tipo de intervenciones como herramientas para comprender mejor el envejecimiento cerebral y explorar estrategias que contribuyan a preservar la función cognitiva.
Quetzally Zarate


