“El docente de salud mental no sólo transmite contenidos educativos, también es un regulador emocional, un mentor y un constructor de espacios seguros dentro del aula”, señaló la doctora Dania Nimbe Lima Sánchez, especialista en Psiquiatría y académica del Departamento de Salud Digital de la Facultad de Medicina.
Durante la sesión realizada el pasado 15 de abril del Seminario Permanente del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, en el auditorio “Dr. Ramón de la Fuente Muñiz”, se abordó el rol preventivo del profesorado con formación en salud mental y el uso ético de la inteligencia artificial como herramienta de apoyo docente. La doctora Lima Sánchez expresó que “a pesar de la clara asociación entre el bienestar del profesorado y el rendimiento estudiantil, existe una notable ausencia de literatura científica que documente el papel específico de los docentes de salud mental en la formación médica”.

En la actividad moderada por el doctor Diego Armando Coronel Manzo, Responsable del área educativa e innovación del Programa de Salud Mental para la Comunidad de la Facultad de Medicina (PROSAM), la ponente destacó que los estudiantes de medicina enfrentan una alta exigencia académica, ambientes competitivos, normalización de la violencia y agotamiento, así como temor a pedir ayuda. En este contexto, el docente de salud mental actúa como un regulador emocional, un mentor no nombrado y un canalizador de señales de alerta.

“El profesor de salud mental funciona generalmente como un tutor del grupo, detecta acoso, verbaliza problemas y hace prevención desde el aula. Cuando preguntamos ‘¿cómo están?’, hacemos una pausa reflexiva, incluso hay maestros que hacen mindfulness o técnicas de respiración antes de empezar la clase, eso es valiosísimo y significativo para los estudiantes”, explicó la doctora Lima Sánchez.
En cuanto al uso de inteligencia artificial en la docencia, subrayó su utilidad para generar materiales de psicoeducación, casos clínicos, preguntas detonadoras y recursos didácticos, pero advirtió sobre los riesgos éticos y los sesgos inherentes a estos modelos. “Las IA no son calculadoras; tienen sesgos e ideologías, la única manera de disminuir la brecha es usarlas de manera adecuada, con supervisión humana constante y sin introducir información identificable. El responsable de lo que se dice en clase sigue siendo el docente”, resaltó.
La doctora Brenda Hernández Vega, profesora de carrera en el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental y comentarista del seminario, coincidió en la necesidad de fortalecer la sensibilidad del profesorado hacia las dimensiones psicosociales de la formación médica y propuso cambios institucionales que consoliden un enfoque biopsicosocial.
Ambas concluyeron que el modelado del docente desde cómo cuida su propia salud mental, cómo evalúa, cómo se comunica, es fundamental para que los estudiantes integren el autocuidado y la empatía como parte esencial de su práctica profesional. “Una comunidad que aprende a ser solidaria y altruista, también aprende mejor y acompaña mejor. Somos actores de cambio y tenemos que tenerlo presente”, concluyó la doctora Hernández Vega.
Octavio Araujo


