La séptima sesión del Ciclo de conferencias dedicadas a la Ética y Bioética de la Agenda de Salud Sostenible para las Américas de la Organización Panamericana de la Salud se dedicó al Objetivo 7, en la que el doctor Juan Figueroa García, Director del Centro de Investigación Educativa y Formación Docente del Órgano de Operación Administrativa Desconcentrado Sur de la Ciudad de México, presentó un análisis detallado sobre la generación, transferencia y uso de evidencia y conocimiento en salud. Enfatizó que el propósito fundamental de este eje no es sólo producir ciencia, sino garantizar que ésta se traduzca en decisiones informadas, justas y efectivas para la población.
Durante el evento moderado y organizado por la licenciada Indrani Morales Astudillo, responsable del Programa Institucional de Ética y Bioética de la Facultad de Medicina, en colaboración con el Seminario Sobre Medicina y Salud, el ponente subrayó la importancia de un triángulo, compuesto por la generación de evidencia rigurosa, la transferencia del conocimiento y su uso efectivo en la toma de decisiones; además, advirtió sobre los peligros de una gestión basada únicamente en la intención, agregando: “Lamentablemente, a veces la buena voluntad no es la mejor toma de decisión, pues si las políticas no se fundamentan en la mejor evidencia científica disponible, tienden al fracaso”.

El doctor Figueroa García destacó que en un sistema ideal, la ciencia debe ser vista como un bien común, lo que implica fomentar el acceso abierto y eliminar las barreras de pago en el conocimiento científico.
También hizo una evaluación del panorama actual en México, identificando tanto fortalezas institucionales, como las bases normativas y la formación de recursos humanos, como debilidades críticas; con estas últimas, resaltó el rezago en la inversión en investigación y desarrollo, donde México destina apenas el 0.3% del PIB frente al 2.1% promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. También habló sobre la brecha digital como un nuevo determinante social, subrayando que la conectividad y el ancho de banda deben considerarse como un nuevo determinante social para el beneficio de la salud.
Finalmente, la doctora Viridiana Robles González, del Departamento de Salud Pública se sumó al análisis, abordando la necesidad de una formación integral en los profesionales de la salud, y destacó que “trabajar desde la ética para fortalecer la evidencia en salud implica investigar lo que realmente importa, usar la evidencia para transformar realidades, formar profesionales críticos y comprometidos e innovar sin perderle de vista la equidad”.

Para finalizar la sesión, ambos ponentes manifestaron la necesidad de que las instituciones académicas configuren culturas profesionales donde el conocimiento cumpla su verdadera función moral, la cual es convertirse en mejores decisiones para quienes más lo necesitan.
Benjamin Montalvo


