Mi nombre es Viridiana Valderrama Godínez y soy docente de la Licenciatura en Fisioterapia. Mi camino en esta disciplina ha estado guiado por una profunda curiosidad por el cuerpo humano y por el deseo de ayudar a los demás. Desde muy pequeña aprendí el valor de servir de manera desinteresada, y en la Fisioterapia encontré la forma de integrar esa vocación con el entendimiento de cómo la salud y el contexto influyen en la funcionalidad de las personas. Estudié con pasión y comprendí que el conocimiento cobra sentido cuando se comparte; por ello, decidí formarme también en docencia, con el propósito de transmitir a mis estudiantes el entusiasmo por aprender y ejercer con responsabilidad.

A lo largo de mi trayectoria, uno de los principales retos ha sido posicionarme como profesional dentro de los equipos de salud. En muchos momentos, mis competencias no eran plenamente reconocidas, lo que dificultaba que mi juicio clínico fuera considerado. Sin embargo, con constancia, esfuerzo y respaldo en la evidencia científica, logré que mi voz fuera escuchada, incluso asumiendo roles de liderazgo. En la docencia, el desafío ha sido convertirme en la profesora que siempre quise tener, fomentando no sólo el conocimiento teórico, sino también la empatía, el pensamiento crítico y el liderazgo, en un ambiente seguro donde la curiosidad sea el motor del aprendizaje.

Contribuir a la formación de mujeres fisioterapeutas representa para mí una gran responsabilidad. Busco ser un ejemplo que les permita reconocerse como capaces de destacar y liderar en espacios que históricamente han sido limitados para ellas.

A las jóvenes que desean seguir este camino, les aconsejo actuar siempre desde el amor hacia su profesión, hacia los demás y hacia sí mismas, recordando que su desarrollo personal es tan importante como su formación académica.

También reconozco que, como mujeres, enfrentamos desafíos particulares en la práctica profesional, desde cuestionamientos a nuestras capacidades hasta situaciones incómodas derivadas del contacto físico que implica la Fisioterapia, pero, a pesar de ello, seguimos ejerciendo con compromiso y profesionalismo.

Las experiencias más significativas en mi camino han surgido tanto del trabajo en equipo como del aula. Rodearme de profesionales que impulsan mi crecimiento ha fortalecido mis competencias, mientras que la interacción con mis estudiantes me motiva a mejorar constantemente. 

Mi formación inició en la Facultad de Medicina, con un enfoque en Neurología, y durante el Servicio Social en la Unidad de Investigación en Fisioterapia siendo esta experiencia la entrada al verdadero trabajo colaborativo, a los valores de equipo y a la comunicación efectiva en salud que marcó mi desarrollo, llevándome a obtener la Medalla al Servicio Social “Dr. Gustavo Baz Prada” e impulsar mi ingreso a la Maestría en Ciencias.

Hoy, considero que mi mayor logro es sentirme plena y orgullosa de lo que soy, tanto en lo personal como en lo profesional. Disfruto servir, proteger la salud y formar a nuevas generaciones, pero, sobre todo, valoro profundamente compartir cada logro con quienes han sido mi apoyo incondicional: mi familia.