En el marco del Día Internacional de la Concientización sobre el Autismo, la sesión de abril del foro de divulgación Hablemos ClaraMENTE organizado por la Doctora Ingrid Vargas Huicochea, académica investigadora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina,  tuvo como invitados a la doctora Rocío Macín Segovia (médica homeópata, maestra en nutrición clínica y madre de una hija con una condición del espectro autista) y al doctor Roberto Carlos Rivera Cruz, médico psiquiatra subespecialista en paidopsiquiatría, experto en trastornos del neurodesarrollo y adscrito al Centro de Trastornos del Espectro Autista en la Unidad Integral de Atención a la Salud Mental y Adicciones (UNISAMA) San Jerónimo. Con la intención de abordar el análisis de los trastornos del espectro autista desde una perspectiva que trasciende lo neurobiológico, enfocándose en su impacto social y humano. 

La doctora Vargas Huicochea, condujo la sesión junto con la doctora Claudia Erika Ramírez Ávila, también académica del DPSM; ambas subrayaron la importancia de dejar atrás la estigmatización y los mitos para avanzar hacia un entorno más empático; el desafío actual radica en que, aunque la visibilidad del autismo ha aumentado, la sociedad aún no está plenamente preparada para la inclusión. 

También se habló de la necesidad de una detección temprana y un diagnóstico profesional serio. La doctora Macín Segovia destacó los riesgos de los autodiagnósticos basados en información superficial de internet y enfatizó que el diagnóstico clínico es un proceso complejo que debe marcar la pauta para el tratamiento: “Es un diagnóstico muy serio que marca la vida de las personas y así como es riesgoso decir ‘lo tengo’, también es riesgoso decir ‘no lo tengo’”. 

Los ponentes también advirtieron que las herramientas o cuestionarios de detección son sólo el primer paso para identificar a personas en riesgo y canalizarlas a una valoración confirmatoria por profesionales certificados.

Entre los diversos temas tratados, se habló de la realidad cotidiana de las familias, considerando la atención integral, donde intervienen el análisis conductual aplicado, la nutrición clínica y el papel crucial de la red de apoyo; además, se mencionaron las instituciones educativas para que se capaciten y brinden un abordaje respetuoso, pues en muchas ocasiones, los niños son excluidos o enfrentan barreras por falta de preparación docente: “No están preparadas las escuelas mexicanas para recibir a niños con neuro divergencia, sí tienen áreas de psicoterapia y demás, pero no hay un abordaje respetuoso hacia ellos”, indicó el doctor Rivera Cruz. 

Finalmente, concluyeron con un mensaje para los padres de familia, donde se les invitó a no aislarse, a buscar su grupo y, ante la falta de recursos, a ser la voz de sus hijos mediante la observación constante y la exigencia de sus derechos educativos; mientras que la sociedad tiene una muy importante labor, construir un entorno donde una persona se sienta segura, incluida, amada y respetada, lo cual es una tarea colectiva que requiere flexibilidad, apertura y una sensibilización profunda de toda la comunidad. 

Benjamin Montalvo