El Seminario sobre Medicina y Salud de la Facultad de Medicina de la UNAM organizó la cuarta sesión de 2026, titulada “Salud mental en las infancias y adolescencias”. La actividad contó con la participación de la doctora Armida Granados Rojas, médica cirujana y psiquiatra infantil y de la adolescencia, adscrita a la Clínica de Conducta del Hospital Psiquiátrico Infantil “Dr. Juan N. Navarro”. 

En el auditorio “Dr. Alberto Guevara Rojas”, el moderador, el doctor Luis Armando Martínez Gil, Coordinador de Proyectos del Seminario, dio la bienvenida a las y los asistentes, y destacó la relevancia de abordar un tema que históricamente ha recibido menor atención pese a su impacto en la formación integral de niñas, niños y adolescentes.

En su intervención, la doctora Granados Rojas subrayó la importancia de entender la salud mental en la infancia como una construcción que inicia antes del nacimiento. “No es casualidad que estemos hablando de este tema el día de hoy, en el  marco del 30 de abril, Día del Niño en México. Haciendo un poquito de historia, en 1924, José Vasconcelos se pregunta qué pasó con los niños en la Revolución: casi invisibles, los que sobrevivieron y llegaron a la adolescencia fueron utilizados utilitariamente. Los invisibilizamos y hacemos fiestas en las escuelas, kermesse, les damos el día libre. Pero formalizar ese primer Día del Niño fue un reconocimiento de sus derechos”, dijo la especialista, quien también es profesora adjunta de psiquiatría en la UAM Xochimilco y socia titular de la Asociación Mexicana de Psiquiatría Infantil.

La ponente explicó que el concepto de salud mental en niños y adolescentes implica alcanzar indicadores de desarrollo biológico, psicológico y social, así como generar patrones adaptativos y funcionales que permitan la resolución de situaciones cotidianas. Señaló que la pandemia evidenció el colapso de muchas estructuras familiares y la relevancia de la escuela como segundo factor protector, sólo después del entorno familiar. 

Asimismo, destacó que los trastornos más frecuentes varían por grupos de edad, en menores de 5 años predominan los retrasos del desarrollo; de 6 a 11 años aumentan la ansiedad, los trastornos del neurodesarrollo y las conductas disruptivas; y a partir de los 12 años se suman la conducta suicida, la psicosis y los trastornos de personalidad.

Durante el diálogo, la doctora Granados Rojas enfatizó la necesidad de no patologizar toda expresión de malestar y de generar atención primaria en salud mental, así como de fortalecer redes de apoyo familiar, comunitario y escolar. Ante preguntas del público, añadió que muchas veces los diagnósticos tempranos, como los posibles indicadores de trastorno del espectro autista o déficit de atención, son rechazados por las familias por estigma o falta de información.


“La primera cuestión en la crianza es resignificar por qué tienes a ese niño en contacto contigo. Muchas veces cuando no son los cuidadores primarios quienes están a cargo, es otra vez esa resignificación de por qué tú estás en contacto con él. Tanto tu experiencia como la suya hay que llevarlas a una estructuración que haga mucho menos difícil ese contacto. Si en ese camino identificamos factores de riesgo, tenemos que enseñarles a las familias qué significa ese rol, porque si no, el rechazo, el estigma, la discriminación, la exclusión y la violencia van a cobrar diferentes formas”, puntualizó la especialista.

Al finalizar la sesión como parte de las reflexiones finales, la doctora Granados Rojas insistió en que no hay salud sin salud mental, y que los esfuerzos deben orientarse a la prevención desde etapas tempranas, con voluntad política, comunitaria e individual. 

La siguiente sesión del Seminario sobre Medicina y Salud será el próximo viernes 29 de mayo.

Yoselin Gómez