“La Organización Mundial de la Salud advierte que las empresas tabacaleras y de nicotina están apropiándose indebidamente del concepto de salud pública de reducción de daños al comercializar masivamente productos nocivos como cigarros electrónicos y bolsas de nicotina”, indicó el maestro Alberto Gómez García, Oficial Técnico de la Organización Panamericana de la Salud, durante la tercera sesión del seminario “Lo que no sabemos del tabaco y deberíamos conocer”, que presentó el tema “Bolsas de nicotina, la nueva amenaza de la industria del tabaco a la salud pública”, donde expertos analizaron la problemática emergente de este producto recientemente legalizado en México que ha generado preocupación en la comunidad médica y académica.  

La doctora Guadalupe Ponciano Rodríguez, Coordinadora del seminario, se refirió al carácter polémico de esta comercialización, destacando que el objetivo del foro es analizar hacia dónde se dirige esta nueva estrategia de la industria tabacalera y qué impactos tendrá en la población mexicana. 

Asimismo, presentó los daños a la salud que provoca el uso de estos productos que van desde aftas, abscesos periodontales, gingivitis, dolor y alteraciones de la microbiota en cavidad oral, hasta aumento del riesgo de desarrollar cáncer de faringe y colon, sin olvidar que la nicotina además de causar enfermedades cardio y cerebrovasculares es la responsable de la adicción. Enfatizó el peligro que representan para las infancias, pues al ingerirlas pueden causar una intoxicación grave que de no atenderse rápida y adecuadamente, puede llevar a una falla respiratoria.

El doctor Inti Barrientos Gutierrez, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública, presentó un panorama sobre el mercado de estos productos, señalando que las bolsas de nicotina han sido posicionadas por las empresas como una alternativa para llenar los vacíos dejados por la regulación de los cigarrillos electrónicos. Durante su participación, advirtió sobre la agresiva estrategia de marketing enfocada en un público joven, aprovechando eventos musicales y canales digitales para enganchar a nuevos consumidores, afirmando que se trata de un producto diseñado para que al usuario le sea fácil de probar y quedar enganchado. 

Por su parte, la doctora Luz Myriam Reynales Shigematsu, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública, subrayó la importancia de la vigilancia epidemiológica y el apego al Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, el cual establece una diferencia irreconciliable entre la industria del tabaco y la salud pública, recordando que México ha integrado el monitoreo de estos nuevos productos en encuestas nacionales para medir con precisión su penetración en la población.

En su oportunidad, el maestro Gómez García aclaró desde una perspectiva regulatoria y de derechos que no hay evidencia científica que demuestre que estos productos ayuden a dejar de fumar, desmintiendo las narrativas que la industria utiliza para promoverlos como herramientas de cesación. También añadió que las mejores prácticas internacionales sugieren prohibir la publicidad y aplicar advertencias sanitarias estrictas. 

El licenciado Maximiliano Cárdenas Denham, Coordinador Jurídico de la Asociación Civil Salud Justa, argumentó que desde un enfoque jurídico, la industria aprovecha cualquier vacío legal para maximizar sus ganancias, señalando que el proveedor, en este caso la industria tabacalera, siempre va a buscar cómo ganar ventaja y cómo tener mayores ganancias en una relación de consumo”.

La sesión concluyó pidiendo a los profesionales de la salud ser partícipes en la creación de nuevas normativas y registrar puntualmente en los expedientes clínicos el uso de estos dispositivos. Todos los presentes coincidieron en que, si bien la industria se diversifica rápidamente, la solución sigue siendo la implementación integral del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, el cual representa una herramienta vinculante y costo efectiva para proteger a los grupos más vulnerables de la inequidad que perpetúa la epidemia del tabaquismo y el consumo de nicotina.

Benjamin Montalvo